Aproximando el espacio entre los dos

No me mires los ojos, que no lloran

no me mires mis manos, que no están

no sientas mis sonidos, ya no canto

como antes lo hacía en aquel bar

No pienses que he perdido ni he ganado,

simplemente la vida me llevó,

a lugares que nadie ha visitado,

enfrentados a un tiempo que pasó

Y ahora vuelvo, no sé dónde me encuentro,

Marejada en la sexta dimensión,

alguien  que ya olvidado se resiste,

a ser solo recuerdo de un adiós

Quebrada al arco iris de este viento,

tributo del pasado que soy yo,

suplica a nuestro amor y aquellos besos,

para retomar, quizás, nuestra canción

Y que suene el acorde, tempo a tempo

ralenti  inacabado en diez momentos,

trémula, fusa, corchea, abierta al eco,

al clamor de esa mirada que escondía,

doblegándose al  mapa de los días,

en paréntesis de lunas sin dolor..

Y que suene el acorde, tempo a tempo

alineándonos en aquel  vector,

función en suma de suerte aproximada,

inalcanzada y ausente derivada,

anclaje al tiempo, aquel que compartimos,

aquella fuerza que nunca perdimos,

y que ahora calienta en este sol.

Escapada de sueños singulares

entre toques extremos de juglares

bardos agrestes de acantilado en mares

aproximando el espacio entre los dos

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