Cuéntame

Cuéntame despacio,

casi en silencio,

como construirás nuestros cimientos,

con vigas de madera

y el tejado,

de cedro y de ciprés.

 

Cuéntame despacio,

en un suspiro,

como el amor que exuda por los poros

de toda nuestra piel,

llegará a ser el fruto del manzano,

agua en el desierto,

los cerezos,

en cada primavera.

 

Cuéntame despacio,

tal vez, miénteme,

que existe un amor santificado,

que brota en manantial

inagotable,

humedeciendo

los labios… cada tarde.

 

Cuéntame despacio,

como sueñas,

pues para estar despierta,

ya me basto

yo sola.