Aquel viejo Vals

Un abrazo,

profundo,

intenso,

buscando,

el contacto

No hay huida,

El brillo de tus ojos,

llamaradas,

me paralizan

hipnotizando,

todos mis contornos,

la pauta de tu voz,

en mis oídos,

replegando

la cercanía de tu rostro,

en un beso,

único,

sin pausa,

retenido,

entre mis labios.

Cuántas veces,

he querido bailar

esta misma canción,

elevando mis pies

levitando,

sobre el estanque azul,

la longitud audible,

de un vals interminable:

tu beso,

retenido,

entre mis labios.

 

 

 

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