Florecemos

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Hay veces que el camino se hace agreste,

demasiada maleza sobre los pies,

en ese punto en el que se ahogan los sueños,

por no querer discutir de porvenires

y aburrirse de la propia resistencia.

 

Hay hojarasca,

Y el torso del futuro

se anuncia tosco, oscuro, terremoto

llamando a la noche de los tiempos.

 

Las viejas murmullan en la esquina,

ya no queremos seguir hilvanando,

remiendos en las pérdidas,

ni coser los labios cada mañana

para no perder nuestros propios ojos.

 

Ya no queremos la juventud marchita,

somos bellas,

como la aurora floreciente,

en el camino de las rosas.

 

Y ahí la reina en jaque, la señora,

la hojarasca es jirón, desvanecida

bajo la servidumbre de luna.

 

Yo te traigo el poema,

pon tú la rosa

y florecemos,

 

 

 

Atrapasueños

 

Existe una aurora de razones

para atrapar tus manos,

para que las mías,

acaricien tu espalda

hasta dormirte.

 

Podría navegar toda una noche

en esa curvatura,

la de tu espalda,

profunda latitud

en rumbo norte,

besarte en marejada

hasta que el infinito osase despertarme.

 

Podría caminar a pies juntillas,

entre las rendijas de tus sueños

y apalabrarte mariposas

para verte,

cada día,

de nuevo,

cuando el alba

convoca a los amantes.

 

Existe una aurora de razones

para atrapar tus manos

y para que las mías

acaricien tu espalda

hasta dormirte.