La noche oscura del alma

Seas bienvenido a una serie de videopoemas místicos. Este lo escribí y edité hace algún tiempo. Con la simbología del cantar de los cantares intento adentrarme en el complicado equilibrio del entendimiento. De la columna izquierda a la derecha todos navegamos en idas y venidas, oleajes, para intentar vislumbrar una respuesta. Los dogmas pueden ser un camino estrecho, pero los símbolos son tan universales que nos conectan y abrazan.

Es un vídeo un poco largo, os lo comparto esperando sea del interés de alguno de vosotros/as

@universoespejo. Derechos reservados.

Imaginarte

Imaginarte atento y silencioso

ante la inmensidad de los océanos,

reescribiendo un poema como historia

bajo el viento del norte, encaramado

al faro narrador y refulgente.

Imaginarte. Sí imaginarte,

enraizado a la tierra, sosegado,

permutando el viento

hacia el sur infinito de la calma.

Y mirar a poniente, entre tus ojos,

comprensivos del tiempo del otoño,

en tus manos el grano de mostaza,

en las mías el viento del oeste,

Ese soplo, a veces, torbellino

que agazapa la oliva y la conmina

a rebrotar invisible en un invierno

que ya no teme a los vientos de levante

 y sacude los arbustos y los peces.

Imaginarte, sí, entre los frutos,

los aromas del huerto y las estelas

de las hojas caídas de los árboles.

Imaginarte en la carne de los labios,

la materia del beso que revela

una caricia en la piel que persistente

se hace huella y sentido, la simiente

que torna al viento brisa, renovando

la fragancia y las rosas de los valles.

Imaginarte.

Espíritu

Ella lo envuelve todo

con discretos ropajes.

Sus palacios no están engalanados,

no hay oro en sus columnas,

ni plata en sus cubiertos,

ella es quien te aguarda,

quien te viste

con la serenidad de su belleza.

Ella lo teje todo,

hornea el pan de la mañana

y bendice el ocaso de la tarde.

Ella es como la cortina

que deja pasar la luz

sin que te queme la luna.

Ella es el círculo,

la esfera,

sobre los siete rostros,

y las cinco primaveras.

Ella es espíritu

y es tierra,

es el cielo de verano

y las noches de otoño.

Ella habita en todas las mujeres

y en todos los hombres,

en aquellos

que quieran comprender

y comprendan.