Miedo

En el círculo giratorio de tu ombligo

te carcome la impotencia

te paraliza el miedo

ese miedo/ deseo, anhelo/ miedo, miedo/ angustia

roturando el inicio de tus intestinos,

colmándote de bardas

sobre las ruinas de tus fotografías

Es cómodo impedirse la salida

Ahogarse con las propias manos.

atraparse, enmarañarse, olvidarse, renegarse

La impotencia siempre claudicante

Idealizando la resignación,

alabando la mediocridad del conformismo

en falsa humildad decolorada

La impotencia como gran muralla de los días que nunca comienzan

del  futuro que nunca viene

La palabra no dicha

Sé fuerte, por una vez, maldita sea, sé  fuerte

Y no renuncies a tu vida

 

Golpea orgullo

Golpea el orgullo la franja de la impaciencia

la delimitación de tus fronteras

demandando la propiedad de sus besos

Golpea orgullo al amor en solo un gesto

como trueque de un brebaje intoxicado

por querer ser norte, sur, espacio, huella y este

derrotando la luz de su cintura

Golpea tu orgullo cuando ya ni puedes

vestir un recortable de sus pensamientos

porque nada se debe y nada se encuentra

en el imperio agonizante del reclamo

otrora reivindicante fatuo

de lunas impenitentes de verano

Fugacidad

El  aire viajante

retozando en tu pelo

conspirando, conspirándome

los versos más perfectos

tan fugaces

entre los sonidos de tu ropa

 

Raiña poderosa

Non poñerei a imaxe do lume, non glosarei o lume, glosarei o rexurdimento

RAIÑA PODEROSA

Qué din os rumorosos, qué din

cando a costa non é verdescente

cando o delirante raio tórnase lume

na  queimada das bágoas

asolagadas  nos castros

O nunca mais das ánimas no bosque

o nunca mais  ardente

daquela escura lembranza

Xa non hai verdor cinguido

e é intransitábel o aire pesado de cinza

O son do vento pecha nosas palabras

rogando a choiva que atrape  o seu silencio

E qué arume arpado, qué son teñe a arpa

cando as ramas crebadas na saída

deixan saudade da terra inacabada

O reson coma unha ladaíña

cristalizando o seus camiños

Galicia non réndese

é valeroso chan

fogar ancestro

é a esencia gloriosa

da terra que  non teme a adversidade

unha terra, raiña poderosa

compartindo

as novas sementes

resurxentes no outeiro dos seus días

 

 

Reflexiones al borde del pijama

 

                     Ya es de noche, sí, lo sé, menudo descubrimiento, y como una noche cualquiera, aunque sea de viernes, he abierto la despensa en busca de mis galletas de arándanos, cuando, eh aquí, me sacude uno de mis oscuros pensamientos. ¿El también compraría galletas de arándanos? ¿O de mantequilla? ¿Buscaría quizás en los estantes del supermercado su marca favorita, lo que más le gustaba a ella?

                     ¿De quién hablo? De aquel que saluda a las vecinas. Ese del que dice todo el mundo “pero si era muy normal”, “iba a por el pan aquí a esta panadería, compraba galletas”. Resulta complicado explicar a la vecina, y más, tal vez, al periodista, que un asesino no lleva el cartel de asesino, hace cosas normales, la maldita anormalidad de la normalidad. Pudo ser un día cualquiera, en el que tras una intensa “luna de miel”, le compró su postre favorito, cuando luego preso de furia acabó con su vida. Pudo ser un hombre cualquiera, solitario, que tras visitar a su novia y regalarle un ramo de rosas se encontró con una prostituta en su camino. Y otra vez la furia. Y en mi imaginación-vaya- todos compran galletas e incluso llevan amablemente la compra de su anciana vecina.

                  Menos mal que el pensamiento no se torna recurrente y mientras da vueltas el microondas, me veo resolviendo un nuevo enigma. Las personas desordenadas no son felices, decía un artículo que leí no sé muy bien dónde. Pues, nada, ordenemos para ser felices y desordenemos para serlo más y volver a ordenar, y volver a ser felices, todo en un bucle. ¿Podría ser el orden como la dopamina?  Si nuestro anormal/ normal imaginario asesino fuera ordenado estaría más feliz. No, no eso no es. Todos  tenemos en mente psicópatas muy ordenados y muy malvados.

                   Un neurocirujano japonés ha concluido que el comportamiento violento tiene relación con una menor densidad neuronal en la amígdala derecha. A vueltas con la base orgánica de la conducta. Menor densidad neuronal, mayor reacción de ira o de miedo (factor importante). Pero ¿A dónde vamos con ese razonamiento? Ponemos tanta atención en la causa que bien la justificamos ( lo hice porque me dijo esto…porque me recriminaba…porque…) o bien buscamos la base orgánica que fomenta su reacción.  Pero quizás  lo importante no es la causa, es el efecto. Si no pongo atención en las causas externas, sino en mis reacciones internas, yo controlo. Ya no hay justificación, porque nunca la hubo. Manda la voluntad y ahí está el reducto de la libertad. Y  si yo sé controlar mis impulsos, ya no importa como sea mi amígdala derecha.

                Hay que ver lo que dan de sí un paquete de galletas de arándanos.

Levedad

Leves son tus pasos

la observancia rítmica

en la que se impone tu presencia

Aquella levedad

que resta la ausencia detenida

a la parcialidad de mi recuerdo

Leve es la cadencia de tu ropa

aireada en el tendedero de la vida

rebuscando pipas de girasol y regaliz

para agitar el aire de nuestras conversaciones

rotuladas de azúcar

Leves son tus pasos

sí, leves

pero tu levedad imprime

quizá con más profundidad

la huella que me dejas

 

Donde los tejados se cruzan con el suelo

 

No hay espejo de luz en la palabra clara

pues no se necesita más luz que la mirada

 

Donde los tejados se cruzan con el suelo

se cierran los destinos apalabrando cielos

donde todo es posible el buscador de sueños

que se quedan prendidos del amor que es sincero

agita ya sus nubes abrazando de nuevo

y descuelga en las horas ese simple te quiero

 

 

Crisis

No hay pétalos,,no, ni margaritas

que puedan despejar la incertidumbre

y sabes que lo tengo por costumbre

por eso me aturde y me despista

Y no es luna de abril ni primavera

para proseguir como cualquiera

como si fuera ayer la vez primera

Es difícil  volver sin autopista

No hay plano que voltee hacia mi misma

ni atajo que seguir si yo pudiera

No hay pétalos, no, ni margaritas

Compartiendo Poemas

Sin duda Málaga es Poesía y él es un ejemplo

Podéis verlo enlazando en la redirección a su blog, abajo a través de…directamente da error. Disculpad las molestias…

Os adjunto su último poema recitado espero que os inspire. Toda la difusión que le deis la agradeceré

a través de Nuevo poema recitado — diodoromateo

Boadicea entrevista a Cris Aparicio