Fortaleza

Después de una gran batalla interior, siempre habrá un amanecer en la mirada.

Cuando la noche comienza  

                                                 desasida

de toda barandilla que recubra

                                                    su silencio,

 el insomnio es ajeno al claro de la luna,

y tú,

ese ser desnudo,

sin estampa que lo proteja

                                          inexorablemente

del insistente periplo entre las sombras,

Los argumentos se nos entrecruzan

para disimular sus desaciertos,

                                              es el delirio,

de la mente traicionera que te ofrece

las rebajas del sol para calmarte.

Cuando las bocas están llenas de palabras

se pegan a la ropa,

 se llevan a rastras,

carcomidas,

en la gangrena de la esperanza,

No te digas, no te llores,

no te pienses , no reclames

toparte en las esquinas

con un salvador de baratijas.

Respira hondo, pues,

entierra los desechos de tu porte,

sobrevolándote,

levitándote,

abrazándote,

en la comprensión de que desde ese momento,

el cielo ya no callará para tenerte,

pero tampoco el infierno querrá arrebatarte tu vestido.

A veces el amor

A veces el amor

Se hace jirones,

Impresencia constante

Quemarropa,

Un final advertido y previsible.

A veces,

Pero otras,

Esas otras,

Tan benditas,

Te abrazan a una piel

Con nuevos ojos,

Y te devuelven la vida

En un instante.

Es la danza del cortejo

Sobre un balcón de nuevas golondrinas.

Decadencia

             Si hubiera en realidad un árbol de la vida,

            tendría hoy las raíces bien marchitas,

            y desparramadas cual onda expansiva,

             sobre las aceras donde pisan los demonios

               y sufren miedo los ángeles.

              Quizá,

              sí contásemos con anteojos de misericordia

              podríamos ver un verdecino brote,

            entre los escalones que llevan a la periferia

               del incesante tránsito de las almas,

 negociadas,

               sobre la inocencia del fracaso.

                Y es que entender que no existe

                 ni fracaso, ni prueba, ni pálpito, ni nube,

                    es dejarnos desnudos

                   en las fábricas de manos vacías.

                Despierta,

                  esta tierra,

                   de raíces marchitas,

                    no te promete atributos,

                 no hay dones regalados

                 ni penas merecidas.

                Solo hay ganancia

                 de quien marca las cartas

                 antes de que empiece partida,

                 repóquer de ases,

                 jaque mate

                    a toda vuestra satisfactoria indolencia.

                  La ausencia de dolor se parece mucho

                      a un pacto satánico

                      para nuestra bien llevada ceguera,

                por no querer ver, no vemos

                ni siquiera nuestras propias miserias.

                   Aunque yo te pido,

                    de forma persistente,

                        que mires.

                   Sé feliz, mientras puedas.

Las manos del diablo

Las manos del diablo

tejen fuertes

las enredaderas del silencio,

los rincones del miedo,

los olvidos,

las amargas cadenas de los cuerpos

Hace tiempo que medito sola,

encabalgando los versos

que visitan huidizos

las terribles cábalas,

la güija visionaria

que desentierra

las ánimas ausentes.

Prometeo ya no trae el fuego,

ni hay démones en los banquetes,

La sombra, acostumbrada,

a la sinrazón del devenir constante

de la superviviencia.

No es firme el suelo que pisamos,

porque la mano del diablo teje

las enredaderas más obtusas,

quebrando la materia de los hombres,

trastocándolas

en patéticas marionetas de un carnaval hambriento

de un carnaval saciado

por la sumisión a la mentira

en la publicidad del autoengaño.

Si el camino es la muerte

y he aquí la muerte en vida,

postrada en la suerte de un telediario

y las golosinas de una tarde de invierno.

La única forma de salir de este miserable giro

es comprender que el diablo

es fuerte

porque nos creemos débiles

e ignorantes.

Reinventarse

Reinventarse,

como un código de desbloqueo,

de los acantilados de minutos,

 cuajar las horas,

desplegar las rutas,

siendo timón en mar

de turbulencias.

Sea, pues, la pirotecnia entre su ropa

y mapamundi los amaneceres.

Reinventarse,

entre los soportales de las rúas,

porque Compostela es una isla,

en los mares de su boca,

y yo la convergencia de sus tronos.

Atlántico en imperio,

mar de dentro,

vestido en marejada.

Regresarse

en esos atardeceres,

susurrantes,

cascada sobre dunas,

claroscuro,

esculpiendo la luz.

El poniente siempre barniza las miradas,

formateando la memoria de los versos,

en la floración de los sentidos,

el desgobierno de los vientos,

los venideros días, peregrinos,

del sol que desnuda tu cintura.

en el remanso de todas las auroras

Un alfabeto para amarse, también en febrero

En mi libro, un alfabeto para amarse, hay un poema que se nomina NOTAS DE AMOR. Es el poema desnudo.En su momento, sirvió de engarce en un juego que intentaba emular la canción cortesana. Como quiera que se acerca San Valentín, que mejor forma de recordarlo, con esta proposición que simula el cortejo cortesano y en el que introduzco, ahora sí, las notas de amor, que trastocan los objetos de siglo, hablando de metros y luceros.

Espero que os divirtáis.

Ahí va….

TE PIDO UN MINUTO DE TIEMPO

Te pido un minuto de tiempo,para convencerte, de que yo te quiero,
prometo en este momento, que yo solo siento, un amor sincero,
te pido un minuto de tiempo, que escuches al viento, que viene ligero, arrópate de mis caricias, en su mejor brisa, de un martes de enero.

Presiento que si tú me escuchas, no te olvidarías de cuanto yo espero
tenerte en mis brazos muy cerca, unir nuestros labios, en solo deseo,
rogando a la estrella del cielo, que a ti te regale, su mejor lucero,
y  así que en el firmamento se escriba tu nombre con todo su esmero.

Presiento que si tú me escuchas, no te olvidarías de cuanto te quiero,
prometo en este momento, que yo solo siento, un amor sincero.

Te pido un minuto de tiempo, que llega la noche y se enciende el fuego
y siempre una llama encendida, para recordarte, también en febrero.

Te pido un minuto de tiempo, un solo minuto, de todo este invierno,
presiento que si tú me escuchas, no te olvidarías de cuanto te espero

Un roce, una palabra viva, la flor de tus ojos, el amor que esconde
aquella sonrisa en la calle, las horas de metro, el verso, un acorde
silencios que duelen, tus labios, tu rostro, la vida, y ya no sé dónde
existe un lugar que no traiga, grabado en mis ojos, ya solo tu nombre

Te pido un minuto de tiempo, un solo minuto, en todo este invierno
Prometo en este momento, que yo solo siento un amor sincero

El instante preciso

Demando tus manos,

para que dibujemos un mapa

de la alegoría de la vida.

No siempre nos tenemos

en el instante preciso,

cuando la lluvia escampa

las aceras mojadas

y puedes observar la correntía

del agua en manantial

de la palabra.

No siempre nos tenemos

con acierto,

en ese asentimiento

cómplice

de la aceleración de las miradas.

Pero cuando nos tenemos

en instante preciso

y con acierto,

el tiempo no es constante

ni paisaje,

sino pulso,

que impone la lírica

sobre la gravedad del mundo.

Levitamos,

en ese espacio,

donde los amantes se confunden

en la sola identidad de su materia.

Falarei de ti

Mi abuela siempre me decía ¿Un poema en castellano? Yo la poesía la pienso en gallego.

Siempre fuí despistada, así que de adolescente más y mis poemas quedaban siempre sobre la mesa de mi cuarto. Mi abuela los recogía, los leía y me contestaba con otro en gallego. Era como decirme, suavemente, que escribiese en gallego. Como se lo debo, voy aglutinando un pequeño grupo de poemas que quizás algún día verán la luz, para saldar esa deuda que tengo con mi abuela, y sobre todo con la lírica, porque las notas descienden suavemente sobre los versos cuando “se fala en galego”. Hoy he recibido una crítica literaria, de esas que dan aliento para proseguir depurando esos versos, en esos pequeños ratos que tengo de tiempo fuera del ritmo que impone el trabajo. Si me dio vértigo publicar en castellano, no resulta difícil imaginar cuál es mi vértigo, cuando en ello se me va complacer a mi abuela, que me dejó hace tiempo en este mundo sin sus arrullos, pero la cual está presente en la persona que yo soy. Os dejo la crítica:
http://brujulasyespirales.blogspot.com/…/amarse-con-todas-l…
AMARSE CON TODAS LAS LETRAS
Un alfabeto para amarse Pilar Astray Chacón Huerga y Fierro editores, Madrid, 2018, 108 Un alfabeto pa…
brujulasyespirales.blogspot.com

Jugar de nuevo

No sabes cuántas veces pretendí

situarme,

en la pantalla de inicio.

hacer click,

en “jugar de nuevo”

sabiéndome los trucos,

para reinventarnos en nosotros.

Pero este juego no permite

sino recaídas

en la cadena de los silencios,

mientras se despliegan,

en el sofá,

todas aquellas cartas que no escribí,

todas aquellas frases que no te dije,

y también que,

 cuando te fuiste,

algo también se fue de mí.