El tiempo

La arena, deslizándose,

sobre tus manos

en su inquebrantable volteo

con el machacón sonido de un despertador antiguo

tic tac tic tac , sobre tus dedos

respondiendo a la llamada de las arrugas.

Tic tac tic tac

La arena, siempre movediza

guillotinando las horas…

 

 

Los días son una apuesta contra-reloj

en el deseo de no llegar nunca a la meta

No estás permanentemente en la casilla de salida,

por mucho que curvemos el espacio

derrotándonos en una maratón de alegorías.

 

 

Y tú me miras y asientes, carpe diem, carpe diem,

yo no sé si desmentirte o arroparte,

en realidad fue ayer cuando nos vimos,

y nunca se vive lo suficiente

cuando la enredadera de tus besos

se pega al horizonte de sucesos

 

 

Abandonándose

Hay veces que el amor no es que falte, es que es precario, insuficiente, por mucho que esté presente. Son esas relaciones que persisten, por rutina, pero nos van ahogando cada vez más.

ABANDONÁNDOSE

Añoro aquella risa que dibujó la tarde,

esa suerte de ángel vendida en todo a cien,

aquellas ilusiones expuestas a las mías,

el fuego de tu ropa, el sentir de la piel

Era todo tan fácil, pudiera ser mañana,

o tal vez en enero, cuando viniera bien,

nada tenía límites,  y todo era posible

imaginado, intenso, derecho y del revés…

Pero la vida cobra peaje en desventura,

ya nada es lo que apura,

tu ausencia en la presencia,

se cobra mi derrota,

y aunque surja la duda

Ya nada es como ayer..

Me siento encarcelada, atada, algo apagada

me siento y no lo sé…

El mago

 

Veo en las paredes tus paisajes,

y como los recorres,

quien te espera

y  quien te desespera.

En los juegos de manos,

la carta que no llega,

el anhelo

de la magia,

trepidándote la mente.

Tus ojos discurriendo,

la corriente milenaria de las sombras.

 

 

Soy el arcano sin rostro

desplegado en todos los fotogramas,

la revelación de tus temores

el fuego fatuo,

la bengala,

que te hace creer

la proximidad de tus bosques,

el as de corazones,

sobre todas las caras de mis dados.

Preguntas

Para siete cabezas, las siete diademas

¿Las sitúas?

el juego apocalíptico

la baraja,

acaso

¿No es el atardecer de las sonrisas?

Inmaculadas en blanco, tan perfectas

tan fuera de lo humano

¿Y a qué vengo?

ausente, imperfecta, incombustible, inagotable

la llama de los verbos.

No  soy costilla, ni mitad

siempre tuve demasiado fango entre mis manos

para modelarme a la medida,

en un milenio en que pierden fuerza las ventanas

y hay un hedor radiactivo en los profetas.

 

¿Conversa?

Sí, devota de tus mares,

a ti te creo,

porque eres puro hidrógeno,

y aun conservas,

el olor de todos los principios,

todavía pervives,

en el amanecer de los amantes

 

He nadado en tu rio, me he perdido

en todas sus riberas,

He habitado en tus poros

Y sí, yo te creo,

salvador de lunas,

artificiero de soles azulados,

porque la única respuesta que imagino,

se llama Poesía.

Respuestas

El reto de Jacobo..

kobo73

Reto lanzado a Pilar Astray Chacón:


Tú que borraste los sonidos

a los que pasaban de largo

lanzando piedras a las sonrisas,

tú que ensayaste con el color

que desborda el amanecer de amantes

recogiendo del éxtasis la aurora,

tú que existes porque fui costilla

harta de ser mitad, atrévete a la pregunta

de siete cabezas, a ser fuego por la boca,

a morir pues me crees salvador

de los atardeceres abrazados.

Cuando seas un existir buceando

en los bolsillos del río que me arrastró,

encontrarás que no hay necesidad

de respuestas, solo curiosos frente a frente

en las armonías disonantes de la vida,

en plenitud de esperas juntas.

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Santuario

Y perdimos toda esperanza de entender el mapa (Seamus Heaney)

 

Sobre el verde atemporal de tus dominios

nada carece de sentido en los recuerdos,

el sol dando sobre las ardientes piedras,

me queman los pasos,

mientras marcas el rastro

que olfateo como loba hiriente,

sobre la cordillera de tus ropas.

 

No hay gruta que parezca un desafío,

porque cada paso niega al otro

y ,sorprendentemente, marcan el sentido

No es preciso preguntar a los espíritus

para hallarte entre la sombras

Allí donde tu casa se recoge,

no hay niebla,

ese infinito santuario de la palabra

acariciando mis labios…

 

 

Un día complicado para Martina Hernández

          Martina Hernández es quizá lo más parecido a mí misma que puede ser un personaje, si en algo se parecen los personajes a su autor, que a veces también lo dudo. Martina nació en mi cabeza el día que se me quedó el tacón clavado en una rejilla cercana a la parada de autobús. Complicada tarea la de intentar sacarlo sin llevar demasiado la atención y sin que la longitud de la falda permitiese agacharse mucho.  Tras un rato de desconcierto y bochorno, al fin, se liberó y surgió la máxima- que todavía respeto- de no acercarse a las rejillas.

   A Martina no le gustan los bolsos, como a mí, porque le suponen un nuevo engorro. Ella, como yo no renuncia a los tacones de aguja, con lo que una mañana cualquiera laborable es una odisea si hay que llevar bolso. Vamos a ver…es que, en una mano el maletín con la tableta, los papeles del trabajo, en la otra el paraguas (no para de llover) ¿Y el bolsito de marras dónde? ( Ya lo sé, reconozco soy un poco zote)…agarrado junto al maletín, colgado en el hombro para que, mientras caminas la calle, vaya bajando el bolso  por tu brazo y acabes desequilibrándote. Y reza que  no te llamen al móvil ¿Cómo diablos lo coges?. Luego, cuando llegas a Puerto( es decir a la oficina) siempre hay algún gracioso que dice…Te llamé, no lo cogiste….( Aquí Martina quiere decir una cosa, pero no le dejo…)

  Otra cosa que odia Martina, y yo, son las combinaciones( o enaguas), esa prenda interior que se suele poner para que la falda o el vestido no transparente (En fin, puede tener otros usos pero no vienen al caso). Ahora casi todas se fabrican con una fibra más tensa que te aprieta, dicen que para modelar (la figura), pero mienten, es para acostumbrarte a la tortura, presionándote el abdomen aunque te hayas comido siete torrijas. A Martina no le gustan, no tiene ningún interés en modelar nada, así que las compra más bien clásicas, de esas que se encuentran en las mercerías tradicionales. Ay…pero el problema que tienen esas, es que suelen ser de cintura tan generosa que no se sujetan nada y se van deslizando de forma que puede asomarse por el vestido…!!Horror!!…y como te descuides acaba enredándose en los tacones…En fin, toda una atracción fatal.

   Para que luego alguien diga que no es complicado llegar a la oficina un día de lluvia.

 

Amor a primera vista

 

Madrid en plaza, las notas en el suelo

simulando gaviotas  en  vuelo

y un rastro de palomitas

que siguen a un papel agitado por el viento

 

Él pidió una taza de café,

ella temblaba al recoger los vasos,

en la terraza de un bar, a mediodía,

 

Se miraron,

se perdió en el laberinto de sus ojos

y jamás quiso buscar otra salida,

iluminando Madrid.

En un solo abrazo, abarrotando

de calor el hielo de  sus sueños