Olvídate

Olvídate de mí,

de mis zapatos

abarrotando el armario,

de los frascos de perfume vacíos,

las pinturas en el cuarto de baño,

de los pinceles,

de las pinzas de depilar

(que no uso),

de los libros invadiendo todas partes,

de las camisetas con frases,

del café a media tarde,

olvídate…

Olvídate también de mi risa,

de mis ganas de abrazarte,

de mi mirada ausente

cuando no puedo escucharte.

Olvídate de todo,

olvídate de mí

porque yo no puedo olvidarte.