Necesitaba desaparecer(2)

Era una discusión intrascendente. De esas en las que es mejor no entrar. Dónde colocar un determinado mueble.

Déjalo estar, dijo ella, colócalo donde tú quieras. Ya está.

Sin embargo, mientras él colocaba el mueble con una ceguera inaudita, ella dejaba desangrar sus emociones.

Lo había visto. Su mirada fija, desafiante, de odio.

A partir de ese momento las cosas no fueron igual, por mucho que cada noche acariciara su cuerpo.

Se marchó un día de junio.

Él siempre dice que no se explica el motivo.

Quizás estaba loca.

Las personas sensibles captan la profundidad de los sentimientos del otro, no le engañan las palabras. Ella supo en aquel momento lo poco que él la amaba de verdad.

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Necesitaba desaparecer

Manuel estaba al borde de sus fuerzas. Solo encontraba su sitio cuando fantaseaba con desaparecer. Pensaba que así se acabaría todo.

   Manuel tenía una jornada de trabajo asfixiante, muchas guardias y muchos sinsabores. Un hospital, sin duda, es eso y mucho más. Pero a Manuel no le agobiaba su trabajo sino su casa..

   Su mujer era una queja constante, siempre recriminándole, si cuando llegas, si cuando vas, que esto no lo haces bien, que lo haces mal, que no te fijas, que no sabes, que si no fuera por mí, ti vives en tu mundo, no te ocupas  de los niños, mira lo que  me ha dicho, ha hecho, tú les consientes, tu no me miras, no me dices, no me prestas atención, tienes la culpa, la culpa, la culpa.

   Un día de abril pidió la excedencia en su trabajo. Llegó a su casa. Comió en silencio, rápidamente, con tormenta en el estómago, mientras escuchaba a su mujer diciéndole que no sabía poner bien la lavadora. Recogió su plato y  salió  de casa con la excusa de ir a comprar unas cuchillas de afeitar. Nunca más se supo. Solo una postal desde Alicante diciendo: ”no me busques, estoy bien, pero necesitaba desaparecer”.

   Hace tres años que se marchó, aunque cada mes envía anónimamente una cantidad suficiente para los gastos de la familia.

    Todas las noches antes de dormir mira las fotos de sus hijos.

    La mujer de Manuel proyectaba toda su frustración sobre él y no era capaz de reconocer lo que estaba haciendo. Quizás Manuel pudiera haberla entendido  un poco mejor, pero su estrés laboral y su larga jornada de trabajo, tornaban la queja constante en una tortura que se repetía tan pronto ponía el pie en su casa.

   Miles de historias de desaparición voluntaria tienen causa en el bloqueo mental que provoca una determinada situación.

 

El peso de la fuerza

.

Cuando el Guerrero  pega sus ojos a la espada

piensa que es complicado reconocerse fuerte y a la vez débil

Pobre fortaleza de aquel a quien todo se lo exigen

y nada le disculpan.

Cuánto daría por un  mendrugo de pan caliente de sonrisa

por un anochecer agradecido

Acurrucarse sin armadura, sin silencios

Bendiciendo no tener que volver a rendir cuentas

Caminando entre la luna

Un mar de rosas

Una rosa sobre una tierra seca se debe al azar

pero un mar de rosas se debe a la constancia

y a la resistencia,

Cada vez que caigas, recuerda:

No es más que un trecho más

A veces el logro se retrasa

lo importante es insistir

Y aún así,

cuando tu objetivo llegue

Te darás cuenta que lo verdaderamente grandioso es el camino.

Un mar de rosas por cada lágrima

un mar de rosas por cada desacierto

un mar de rosas por cada quiebro

un mar de rosas por cada flaqueza

y un mar de rosas por cada verso.

Descuida…tu aliento es el mejor alimento de  tu fuerza

 

 

He aquí de nuevo, tú

Ruptura, desesperación, salto, vacío, noche

Digerir el sinsabor sin tener edulcorante

Destronarme y destronarte.

Ya no hay espacio en este papel

ni tinta para rellenar otro capítulo.

 

Es curioso

sin embargo, y tú lo sabes

en estos momentos de desolación

también hay quietud,

la observación serena del movimiento impropio,

queda reflejada en la fotografía de mi historia.

 

 

Y no es resignación ni abandono,

es confianza

en que la fuerza de la vida irá retomando mis pasos por segundos

Fe, sin duda, consciente

de mis propias manos dibujando

una nueva cabecera a este tiempo

y transformándolo en arco iris de sonidos

 

Dicen que el recuerdo es selectivo

aún así conservo

el retrato de una herida sobre mi cuerpo

para decirme y para decirte

que no hay ruptura, ni desesperación, ni salto, ni vacío ni noche

que no pueda recomponer el universo,

en trompo, rotación y precesión constante

luna de mis soles trasmutada

 

Y he aquí, de nuevo, tú,

sobre los polos,

majestuosamente humano y poderoso

 

Resilencia

Resilencia

Saqueando el miedo, obviando…

Duele recoger las partes de un último quiebro

Todos somos un poco débiles

Flaquea la fuerza al recomponerse

Pero es esencial comprender

aceptar el fracaso como primera piedra del futuro

 

Otra noche más perturba mis pensamientos

Lo reconozco, muchas veces dudo

Pero ello no evita que al nacer el día

Deba seguir siendo

 

Batallas cotidianas, quizás, las más complicadas