CONJURO

Creo que una pitonisa

me hizo un conjuro de amor

con azahar,  hierba luisa,

y  un puñado de arroz

 

Y ahora que estoy hechizado

camino desesperado

tras tus pasos y tu voz

 

Que alguien bienaventurado

se apiade de este humano

y contrarreste el hechizo

porque de ti soy mendigo

porque sin ti estoy perdido

que ya no sé lo que digo,

esto no puede ser sano,

no lo estoy diciendo en vano

 

 

Escarabajos y ajos,

una figura de barro,

todo se mezcla en un tarro,

con un poco de calor.

 

Y mientras hierve me arde

este pobre corazón

 

Que alguien bienaventurado

Se apiade de este humano

y contrarreste el hechizo

porque me muero de amor.

 

 

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Tatuaje

Verbo y verso que está escrito,

tatuado es en mi cuerpo,

por visible e indiscreto,

que no lo niego, lo admito,

porque te llevo en mis besos.

 

Clave que en sol como reto,

suena en acorde de viento,

para dibujarte entero

por minutos de silencios,

corcheas de sentimientos

que las llevo aquí más dentro.

 

Y aunque no quiera, te siento

y aunque no quiera, te miento

si te digo  que no pienso

en ti y en todo momento.

 

Y qué bonita es la vida

si la noche nos deslumbra

las luces que a tí te alumbran

agradeciendo los días

cada vez que tú me miras,

cada vez que te sonría,

cada tarde que salvaje,

te acomodas en mi talle

tatuando mi cintura.

 

Y aunque no quiera, te siento

y aunque no quiera, te miento

si te digo  que no pienso

en ti y en todo momento.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una bola de cristal

Una bola de cristal

para verte como vas

Preguntar por el futuro

y si existe algo seguro

cuánto tengo, cuánto dudo

y quizás cuando vendrás

 

Una bola de cristal

Prometiendo que jamás

Preguntaré en todas partes

Dónde verte,  si buscarte

Dónde paras, dónde estás

 

 

Una bola de cristal

un hechizo sin igual

que me atrapa sin poderme liberar

que me deja impresionada por tu piel

recorriendo tus caricias, desvistiendo tus sonrisas

recordando cada instante del ayer

 

Una bola de cristal

que me atrapa sin poderme desatar

de este nudo sin final

Navegante entre la bruma y de las prisas

por volver a ti otra vez

 

 

Una bola de cristal

para verte como vas

y si existe algo seguro

preguntar por el futuro

cuánto tengo, cuánto dudo

y  quizás  cuando vendrás

Deja que el agua moje tus pies

No hay demasiadas piedras sobre el río,

sino las suficientes para atravesarlo.

La dificultad no estriba en el tamaño, ni siquiera en la pendiente.

No te compares, ni en el arrojo de los otros, ni la densidad de los obstáculos,

cada persona tiene una prueba distinta y un nombre diferente,

nuestro propio pulso y nuestro propio paso.

No intentes detener la corriente,

porque todo es pasajero,

deja  que el agua fluya suavemente, e incluso, permite que moje tus pies

y podrás llegar a la orilla.

Sin embargo, si dejas que en tí anide el miedo y la impaciencia,

la agresividad será tu lecho

y serás ira, angustia en alma enferma, sedienta de lo externo.

Por eso, recuerda, en cada paso, que no importan los inconvenientes

sino tu determinación para seguir avanzando

Sin leyenda

No quiero hilo rojo para esperarte,

ni rosas azules para no aguardarte.

No quiero mensajes, ni espejos que hablen,

no quiero leyendas de sitios distantes,

ni hadas escondidas en  suerte de ángeles,

ni historias perdidas en alguna parte

 

porque si tú me besas,

yo te beso,

construyéndome,

ideándote,

en un castillo de colores y de instantes

Los ojos de la moura/ Os ollos da moura

                      Hacía tiempo que los viejos ya no contaban historias terribles de los Mouros. Nadie ya creía que pudiesen ser una realidad, ni que habitasen en un castro sumergido cerca de la isla. Pero este acontecimiento iba a cambiar la suerte de un joven marinero. Su embarcación se enrocó en la costa de la isla y fue arrastrada por  una gran corriente. Sus ojos llorosos anticipaban un terrible final, pero no fue así. De las aguas se alzó una mujer rubia con ojos de un intenso azul, tan intenso como el mar fiero que golpeaba la costa. El joven marinero al verla, temió más por su vida. Recordó en un instante todas aquellas historias de mouras que se transformaban en serpientes para atrapar a los marinos. Pero esta no era una moura al uso, era una moura buena. Utilizó toda su fuerza para detener la tempestad y poner el barco a salvo.

                       Sin embargo, cuando parecía que estaba todo calmado, una larga figura negra surcaba los mares. Los infiernos reclamaban la vida del marinero. La moura suplicó a la muerte le pidiese cualquier cosa, pero no se llevase al marinero. La muerte accedió si le cambiaba sus ojos. La moura no dudó. Cambió sus azules ojos por aquellos ojos negros inquietantes.

                     Una vida por unos ojos. Podrás verlos paseando por la playa, el marinero guía a la moura de ojos negros. Él es ahora sus ojos y ella sus pulmones. Se les ve felices.

 

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     Facía tempo que os vellos xa non contaban historias terribles dos Mouros. Ninguén xa cría que puidesen ser unha realidade, nin que habitasen nun castro mergullado preto da illa. Pero este acontecemento ía cambiar a sorte dun mozo mariñeiro. A súa embarcación se enrocó na costa da illa e foi arrastrada por unha  gran corrente. Os seus ollos llorosos anticipaban un terrible final, pero non foi así. Das augas alzouse unha muller loura con ollos dun intenso azul, tan intenso como o mar fero que golpeaba a costa. O mozo mariñeiro ao vela, temeu máis pola súa vida. Lembrou nun instante todas aquelas historias de mouras que se transformaban en serpes para atrapar aos mariños. Pero esta non era unha moura ao uso, era unha moura boa. Utilizou toda a súa forza para parar a tempestade e poñer o barco a salvo.

                       Con todo, cando parecía que estaba todo acougado, unha longa figura negra camiñaba sobre os mares. Os infernos reclamaban a vida do mariñeiro. A moura suplicou á morte pedíselle calquera cousa, pero non levase ao mariñeiro. A morte accedeu se lle cambiaba os seus ollos. A moura non dubidou. Cambiou os seus azuis ollos por aqueles ollos negros inquietantes.

                     Unha vida por uns ollos. Poderás velos paseando pola praia, o mariñeiro guía á moura de ollos negros. El é agora os seus ollos e ela os seus pulmóns. Véselles felices.