Inexplicablemente

Destiendo la ropa en el patio de tus ojos,

Tu presencia es la subversión de mis sentidos

Inexplicablemente

desbarata todos los escritos

enarbolando una pancarta,  vindicante

de una  primavera que resguarde

todas las intenciones del invierno

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Posibilidades

En la otra realidad//

en paralelo

zigzaguean las posibilidades

Y puede, es posible

que en el bosque no se encuentre el lobo

 

o quizás ya esté muerto

o estando vivo

sea quien lleva la cesta a la abuelita

para cobrarse una mísera propina

con la que perderse en alcohol en la primera taberna

en la que el cazador le espere para jugar al tute

y cobrar su mala suerte en los dardos de sus ojos

Puede, incluso, que la abuelita sea el cazador

y que caperucita nunca haya recorrido,

ningún tramo con una capucha roja,

porque su madre se la tejió verde camuflaje

el día que fueron a elegir las lanas

para mimetizarse con los árboles…

En paralelo

como gajos de manzanas asadas,

en las hebras de una naranja,

en las cerezas

que habitan en mi boca

tu beso puede ser aún todavía más intenso.

Quiero versos

No quiero un consejero,

ni un gurú,

ni siquiera profeta o adivino,

tampoco quiero unas frases proverbiales

rescatadas,

manido manual de autoayuda,

sobre el muro plank de nuestras limitaciones,

yo quiero versos

multiversos,  reversos, anversos

brote en fuego

resurgente  en la  fragua de palabras

solo quiero

indisciplinadamente

que me emociones.

 

Muchas veces te siento

Muchas veces

en el vaivén de la cortina,

abanicando mis tardes de silencio

afirmaría tu presencia.

En ese instante

en el que rozas mis labios

en rebelión al olvido.

Ese rocío revolucionario, atrincherado

en la resistencia de mi boca.

 

Muchas veces,

aunque no lo creas,

Te siento

Quiero estar cerca

Desbarata la luz, descomponiendo

el antaño esplendor de aquella cómoda,

la madera recuerda la palabra

impresa en la memoria de tus ausencias,

cada vez más habituales.

 

Dicen que tu fantasma,

aquel que no está sobre tu piel cuando me miras,

en el despiste ahogo de la demencia,

vaga perdido entre las densidades

del jardín de invierno,

allí donde recibiste el primer beso de amor

quizás el único

que humedeció tus labios en silencio.

 

Puede que la mayor metafísica

la teoría del todo,

el átomo más puro de tu oro,

se encuentre matizado en capas de electrones

desde las coordenadas de los besos.

 

Desbarata la luz, y ya es tu lecho,

un catre articulado con más de mil funciones,

el colchón anti-escaras,

de la inmovilidad de tus deseos.

 

No sabes cuantas veces pienso,

abrir ventanas y sacudir las sábanas,

desarropar el tiempo en remolinos,

cogerte de la mano, huir corriendo

al universo templado del pasado.

 

Ser el potro salvaje que desencadene,

una carrera hacia una estepa libertaria

sin rostros maquillados e indolentes

que te tratan como si fueras un niño,

restando sabia a tu vejez furiosa,

arrebatada en la suerte de los días,

pero no menos intensa en poesía.

 

Corramos, pues, contra el viento y la marea

pues mientras haya aliento

no puede haber artrosis que no nos permita

rodear la palabra imponente de tus brazos,

y ser amante, ahora y siempre,

en la desestiba del carruaje de los tiempos.

hiperventilar

Soplar sobre la bolsa de plástico

para no hiperventilar,

reconocer en los rincones

ese sabor amargo y retorcido,

rescoldo irritante en el intestino,

cuando duele el amor,

en la acidez de las emociones.

 

Aproximarse en aristas

demandando equilibrio

me resulta imposible,

mis botas no llevan clavos

para una escalada sin cima,

la pedrera de la incomprensión

y la losa del silencio.

 

Cuando todo duele,

ya nada, puede volver a ser lo mismo.