Tinto

Un racimo de uvas negras,

matizando mis labios,

mientras el viento,

mece las cepas

espaldera de vides,

hacia el concierto de la naturaleza

 

Pies descalzos

molturando los frutos

como una invitación

a la inauguración del mosto

ese vino tinto

de nuestros presentes besos

 

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Pescadores

 

Tú que afirmas que no versas,

 cuando dices

ser aire todo lo que respira,

 y columpias las miradas infantiles

presurosas de tu faro vigía,

“sabedes as sirenas bailan a muñeira

as estrelas do mar tocan a gaita

e coñecen os nomes de todoslos nenos”

 

 Ya viene, que ya viene, cien bengalas

el galeón de invierno entre los sauces,

el barco de palabras mensajeras,

los peces y los panes,

los ojos marineros,

las manos tejedoras de la madre,

sobre la red dedal de la sonrisa.

 

ya viene, palmatoria en ola,

 los pies arremangados

sobre el bosque de luna entre las algas

descalzando las redes sardineras,

trabuquetes, sedales y traínas

un baile de pinceles y acuarela

cristalera de luz en las marinas.

 

Me miras, me sonríes y no entiendes,

correntía de aludes sobre el día,

entre callosas manos,

fuerte el quiebro,

pescador de viento y diamantes

sobre la popa de las alegorías

 quizá no lo comprendes,

justamente, eso es la  POESÍA

Anónimo

 

Rastrear tu sonrisa,

rebuscando,

la redondeada trufa que se asienta,

entre las raíces ocultas de tu boca

 

Resulta complicado no mirarte

desde la complicidad de todo anonimato,

levitante, ausente, omnipresente

en la superficie imantada del deseo.

 

Hay un subsuelo

Indescifrable,

que amarra las ramas

que enraíza

el aire más preciado de este invierno

un detenido aroma que principia

cada mañana

destapando

todos nuestros amaneceres.

 

Resulta complicado no quererte

mar abierto, oleaje y catarata

sobre el frondoso paisaje de tus ojos.

 

 

 

 

Posibilidades

En la otra realidad//

en paralelo

zigzaguean las posibilidades

Y puede, es posible

que en el bosque no se encuentre el lobo

o quizás ya esté muerto

o estando vivo

sea quien lleva la cesta a la abuelita

para cobrarse una mísera propina

con la que perderse en alcohol en la primera taberna

en la que el cazador le espere para jugar al tute

y cobrar su mala suerte en los dardos de sus ojos

Puede, incluso, que la abuelita sea el cazador

y que caperucita nunca haya recorrido,

ningún tramo con una capucha roja,

porque su madre se la tejió verde camuflaje

el día que fueron a elegir las lanas

para mimetizarse con los árboles…

En paralelo

como gajos de manzanas asadas,

en las hebras de una naranja,

en las cerezas

que habitan en mi boca

tu beso puede ser aún todavía más intenso.

Quiero estar cerca

Desbarata la luz, descomponiendo

el antaño esplendor de aquella cómoda,

la madera recuerda la palabra

impresa en la memoria de tus ausencias,

cada vez más habituales.

 

Dicen que tu fantasma,

aquel que no está sobre tu piel cuando me miras,

en el despiste ahogo de la demencia,

vaga perdido entre las densidades

del jardín de invierno,

allí donde recibiste el primer beso de amor

quizás el único

que humedeció tus labios en silencio.

 

Puede que la mayor metafísica

la teoría del todo,

el átomo más puro de tu oro,

se encuentre matizado en capas de electrones

desde las coordenadas de los besos.

 

Desbarata la luz, y ya es tu lecho,

un catre articulado con más de mil funciones,

el colchón anti-escaras,

de la inmovilidad de tus deseos.

 

No sabes cuantas veces pienso,

abrir ventanas y sacudir las sábanas,

desarropar el tiempo en remolinos,

cogerte de la mano, huir corriendo

al universo templado del pasado.

 

Ser el potro salvaje que desencadene,

una carrera hacia una estepa libertaria

sin rostros maquillados e indolentes

que te tratan como si fueras un niño,

restando sabia a tu vejez furiosa,

arrebatada en la suerte de los días,

pero no menos intensa en poesía.

 

Corramos, pues, contra el viento y la marea

pues mientras haya aliento

no puede haber artrosis que no nos permita

rodear la palabra imponente de tus brazos,

y ser amante, ahora y siempre,

en la desestiba del carruaje de los tiempos.