LLamada

Tu llamada es un universo

un sol en poniente

sin quiebra de infinito

Tu llamada es puente de nubes

rozándome la piel

la sal de mi mirada

Tu llamada es un universo

porque tus besos

no saben de distancia

posándose

susurrándome

sobre mi oído

que volverás a llamarme cada tarde

 

 

 

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Nada que decir

Callar, no expresando nuestros sentimientos más positivos, puede hacernos perder lo que más queremos.

 

No hay nada que decir

para mejor consuelo

lo niegas, y al partir

detienes ese vuelo

todos los sentimientos

de bruces hacia el suelo

Incierto el porvenir

ignorante de cielos

hipotecado en duelos

que se perdió al partir

sin recordar lo nuestro

Cuando nada se dijo

por no decir te quiero

no hay nada que decir

aunque de amor me muero

 

Buscar un sitio

Buscar un sitio, abrir, las puertas de la casa

donde el sol de abril se cuele en la ventana

ordenar los armarios, repararse en la cama

y arroparse de sueños temprana la mañana

volver, volverme a mí, regresar de la nada

sentir lo que sentí, con la mirada franca

buscar un sitio al fin que rebosante en calma

me traiga del ayer los trozos de mi alma

y ser la que yo fui, amara lo que amara

sufriera por sufrir, o dejara en mi almohada

aquello que perdí en tardía batalla

buscar un sitio, abrir, las puertas de la casa

sentir lo que sentí, amara lo que amara

 

 

 

Suerte

Vengo para posarme en tus rodillas

abandonarme en tus brazos

mutar en los abrazos

que han de suceder

Vengo para pagarte sonrisas

entre mil diamantes

eternas dibujantes

de lo que he de querer

Vengo tintineando la suerte

de una buena hechicera

Espirales de fuego

quebradas en el vuelo

que perdimos ayer

Vengo con la maleta de sueños

destronando misterios

volteando hemisferios

para amarte sin miedo

rotando en un te quiero

pegado a nuestra piel

 

 

 

 

Destino yo

Cambiar la ruta, virar, cobrar sentido

atrapar el recuerdo tras un hilo

corretear la luz haciendo un guiño

proteger  nuestra piel de toda herida

retornarse otra vez, sentirse viva

y vestirse en azul quebrando el día

 

 

Viejo

Era viejo.

lento, pastoso, cansino, cansado

era torpe

sus ojos vidriosos en débil abertura

no acertaban siquiera a verte

Creo que se olvidó tu nombre

no sabía dónde hallar sus calcetines

ni calentarse su propio desayuno

Era viejo, diantres, era viejo…

¿Y tú?

Qué alejado te ves y te describes

como si fuera distinto lo que vives

de lo que él vivió por ti un día

Qué alegoría

nadie es eternamente joven.

 

De cero infinito por ciento

Paso la tarde pegada a una nube

buscando un momento sin pensamiento

De cero infinito por ciento

Dibujo sobre mi mano una palabra

Reclamándome

Todavía guardo una caja polvorienta en el balcón

hay agua de lluvia en las losetas

siempre huidiza

Por cierto,

la luz azul no se apagado en el jardín.

Quizá hay alguna esperanza

para abrir este cuaderno y escribirlo de nuevo

empezando por el final

para así asegurarnos

que caminaremos entre las rocas de la playa

con una caracola de arco iris.