Pretencioso papel

                    Los absolutos no contemplan más que un instante. La poesía puede ser un absoluto. Quizá un atributo pretencioso.

                    Hoy reivindico además la rima. La rima no es algo antiguo, tampoco su verso es impostado, ni forzado, si fluye como música. Es la música la que empuja las palabras…

 

El papel se agita demandándose

agorero de sinos y de afrentas

vindicándose rey de la experiencia

y  guerrillero de azar en la consciencia

 

El papel me agita, demandándome

qué es un verso sino la transcendencia

qué es trascender sino la intrascendencia

de mutar siglo a siglo en complacencia

los sonidos del mar en afluencia

con el verde azulado de su lente

tornasolada actitud de su secuencia

 

Dónde abrazan las manos, dónde huyen

los vientos que arroparon mi presente

La inmensidad que apaga toda suerte

de ya fotografiar su evanescencia

el instantáneo reflejo de lo eterno

troquelado en las luces de su esencia

 

Pretencioso papel de este destino

Papel que clama timonel sin tino

Marcaje de palabras que se fueron

de aquellos versos que ayer se perdieron

bajo la trama de perder su ritmo

canje de libertad en algoritmo

qué caro fue el matiz que le impusieron

en prosa o boudeville de tapadillo

 

Pretencioso papel que desconoce

que el cálculo no empieza en uno mismo

 

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Atraparme a ti

Quiero visitarte con mis versos

dibujar todos tus recorridos

idearte en el pliegue de tu boca

transmutando sentidos

atraparme a ti y desviarme

convergente y presente

los días y las noches de delirio

sobre la encrucijada de mis ojos

 

 

 

Alejandrina

Hoy yo te quiero amar, con rima Alejandrina

catorce y ya no más, en siete dividida

el beso que se encuentra, en la pasión perdida

deseos que alimentan, perderme sin partida

y encontrarte después, cual eco que nomina

lo que ya es de los dos, en suma compartida

Ya sea en verso ves, ya sea en verso o prosa

en asonancia libre, que siempre la retoca

cada tarde de abril, el olor que me arropa

el roce de tu piel, cruzándome la ropa

y por quererte amor, es el amor que evoca

en esta consonancia extrema de tu boca

Retales

Sobre una barandilla de pensamientos

se agolpan mis retales

(posventa al por menor de mi sonrisa)

Nunca fue fácil

pero ahora quizá es más difícil

insistir nivelando las gravillas

retocando los sauces del camino

comunicando tiempos

 

No encuentro la tesis

ni la música

que me lleve a arrojar más gasolina

si este fuego solo puede enfriarse

ya perdí las notas del concierto

y  no hay una taza de té en el escritorio

para la auditoría de mis versos

 

Se truecan los harapos del reproche

la letanía del desacuerdo

cuando eso es negarse y renegarse

Negarte y renegarme

mientras se va acabando todo edulcorante

se van decolorando los tonos de las cortinas

sin que una mano de pintura

se ofrezca a blanquear nuestras paredes.

 

 

 

Demencia

Dibujante la niebla de tu rostro

anmesia imperativa

descomprendes

viraje incierto y siempre desnortado

entre surcos de noche y de silencio

aturdimiento

un mensaje de corcho

lienzo en blanco

no poder pensar

no conocer qué dicen

quiénes son

Deberías saberlo

y no lo sabes

La confusión me aleja

ya no encuentro

ese papel en que escribiste su nombre

¿Qué nombre?

 

Miedo

En el círculo giratorio de tu ombligo

te carcome la impotencia

te paraliza el miedo

ese miedo/ deseo, anhelo/ miedo, miedo/ angustia

roturando el inicio de tus intestinos,

colmándote de bardas

sobre las ruinas de tus fotografías

Es cómodo impedirse la salida

Ahogarse con las propias manos.

atraparse, enmarañarse, olvidarse, renegarse

La impotencia siempre claudicante

Idealizando la resignación,

alabando la mediocridad del conformismo

en falsa humildad decolorada

La impotencia como gran muralla de los días que nunca comienzan

del  futuro que nunca viene

La palabra no dicha

Sé fuerte, por una vez, maldita sea, sé  fuerte

Y no renuncies a tu vida