El bolígrafo mágico

 

A mi maestro un buen día,

el” boli” se le torció

y en lugar de escribir ceros

escribía un corazón,

La A tenía sombrero,

y zapatos de tacón,

la M se le encogía,

la R retrocedía,

y se escapaba la O

 

Y así, presto, así ligero,

el maestro se marchó,

a comprarse uno nuevo,

para escribir ya mejor

 

Y cuál fue su gran sorpresa

que fue peor que el primero,

pues solo pintaba fresas

con paraguas y vaqueros…

Las letras se le escapaban

menudo lío se armaba,

no podía escribir nada

y por más que se enfadaba.

ningún boli funcionaba,

y el desastre era mayor

 

Pobre maestro, qué pena,

ya  se pasó a la pizarra,

escribiendo con la tiza,

pues no le pasaba nada

Luego pasaron los días

después también las semanas,

y los “bolis”   escribían

sin que las letras hablaran

 

Y sabéis lo que os digo,

yo creo que aquel maestro,

todavía añora el día

que su bolígrafo nuevo

acabó cobrando vida

Y aún, de vez en cuando mira

al papel ensimismado,

pensando, por si volvía,

aquel “boli” que podía

cambiar la letra en su mano.

 

 

 

 

 

Buscar la luz

Buscar la luz,

amante y detenida

amplia y distante

presente y convencida

 

Buscar la luz

amurallar la vida

Y navegarte

temiendo la partida

 

Luz, siempre en luz

en brillo compartida

y aunque este sol

me queme por instantes

me quedo hoy

en suma pensativa

ya que es mejor quedarse

que una  huida

 

Regresión

Hacia atrás, hacia delante

en el tiempo que fue ayer

No hay espejo que lo guarde

quizás porque no se ve

Hacia atrás, hacia delante

movimiento en un papel

y los extremos se giran

que todo empieza otra vez

a vueltas, sigue la vida

retrocede, mira atrás

y en esta cinta que gira

de nuevo, me encontrarás

 

Hacia atrás, hacia delante

en estrella que rutila

cual esfera, luz que brilla

en un ritmo trepidante

De vueltas, gira que gira

todo lo que ahora miras,

es el antes y el después

quizás el hoy ya fue ayer

 

 

Aquella rima de Bécquer

Cuando en la noche te envuelven

las alas de tul del sueño

ya no hay nada que me evoque

aquel pasado recuerdo

ni aquella rima de Bécquer

que leíamos a un tiempo,

y entre latidos de ébano,

en corazón más que inquieto,

recordándote en el aire,

la luz de mi pensamiento

 

Quien diría que soy otra,

que aquella de aquel invierno

en que abrazada a tu ropa

alzaba mis ojos negros

y hoy, cuando la nube envuelve

las alas de tul del sueño

No se apresura el aliento

ni brilla el húmedo fuego

Hoy,  que la tarde se impone

en gris sobre el amplio viento

no hay rima que me ilusione

ni poeta que impresione

el amor que por ti siento

 

 

 

Aproximando el espacio entre los dos

No me mires los ojos, que no lloran

no me mires mis manos, que no están

no sientas mis sonidos, ya no canto

como antes lo hacía en aquel bar

No pienses que he perdido ni he ganado,

simplemente la vida me llevó,

a lugares que nadie ha visitado,

enfrentados a un tiempo que pasó

Y ahora vuelvo, no sé dónde me encuentro,

Marejada en la sexta dimensión,

alguien  que ya olvidado se resiste,

a ser solo recuerdo de un adiós

Quebrada al arco iris de este viento,

tributo del pasado que soy yo,

suplica a nuestro amor y aquellos besos,

para retomar, quizás, nuestra canción

Y que suene el acorde, tempo a tempo

ralenti  inacabado en diez momentos,

trémula, fusa, corchea, abierta al eco,

al clamor de esa mirada que escondía,

doblegándose al  mapa de los días,

en paréntesis de lunas sin dolor..

Y que suene el acorde, tempo a tempo

alineándonos en aquel  vector,

función en suma de suerte aproximada,

inalcanzada y ausente derivada,

anclaje al tiempo, aquel que compartimos,

aquella fuerza que nunca perdimos,

y que ahora calienta en este sol.

Escapada de sueños singulares

entre toques extremos de juglares

bardos agrestes de acantilado en mares

aproximando el espacio entre los dos

Un ser que se hiere por seguir sintiendo

Dolor que se hiere por seguir sintiendo

y es todo un vacío, un hueco en el cuerpo

preso de un latido,  quemado entre duelos

buscando un sentido, allá y aquí mismo,

retorno y reflejo , hiriente, maldito

 

Un ser que se hiere por seguir sintiendo

se encuentra silente ante el laberinto

errante y errado,  mas siempre distinto

concentrado en sí, angustiado, herido

 

 

Cuando el ser se hiere, por seguir sintiendo

aplaca el dolor, detente un momento…

Trascendiendo al sol, tan lejos y externo,

tiene todo un ritmo que rompe el silencio

Escúchalo, escúchate, comprende su texto:

No hay plan ni destino que no sea un reto

futuro entregado en un blanco lienzo

 

 

 

 

Condiciones

Te crees que esto es un juego,

y  me impones condiciones.

si no las sigo te encuentro

entre duelos y oraciones

un amor con mil sabores

dulce, amargo, tal vez, luego

 

Me castigas en silencio,

doliente en el duro invierno,

alejado de pasiones.

Tú me impones condiciones

y te crees que es un juego,

que cuando me llamas vengo,

y cuando quieras, te quiero