Año nuevo

Felicitarse el año,

desayunarse a sí mismo

en lentejuelas,

para ahogarse

en unas bragas rojas

y una copa de champagne.

La suerte siempre se resiste

a desintegrarse

en nuestras uvas,

ya se sigan los cuartos o se ignoren,

la vida sigue en enero,

recalcitrante,

por eso,

obvia los selfies,

porque tú ya lo sabes,

no hay mejor suerte que tú mismo.

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Según madre

Hay mitos como esquinas

en lamento,

como látigo

de palabras traicioneras

a la propia placenta.

La caja de pandora,

la manzana,

en culpa sobre el útero

Quién se atreve,

a proclamar conmigo

Quién se atreve,

a desterrar la historia escrita

de la frente de los niños

y generar el comienzo de la vida.

La mujer está herida

por la afrenta

perpetua de los siglos.

pero el hombre es cautivo

de batallas sin rumbo

y de promesas.


Si miras a mis ojos,

hallarás un espiral de saúcos

reclamando un nudo

sobre tu cuello.

La indisciplinada belleza

del viento

retomando

el aliento interior

Tú sabes como yo

que los héroes,

se cuentan según madre.

La sinfonía

Cuerdas,

frecuencia en bajo,

la octava,

sobre la sinfonía de nuestro tiempo.

Una vibrante analogía

en la frontera

de todos los sucesos.

Mientras tanto,

se mecen los tejidos,

las redes y los bucles

el tambor,

retocando nebulosas.

¿Bailamos?

Reflexiones al borde del pijama

Reflexiones al borde del pijama

               El progreso no reside en el mimetismo, sino en la improvisación. Esa bendita capacidad de cometer errores y reiterar, hasta comprender el logro. Equivocarse no es una falta de capacidad, sino un proceso en el aprendizaje, y quien lo hace, cuando descubre su incoherencia, avanza un paso de gigante, mientras que quien reproduce miméticamente lo enseñado, no avanza, salvo que alguien le vaya marcando los compases que debe repetir. Por eso cuando un niño se enfrenta ante un problema y se equivoca, decir que lo la hecho mal es sencillo, explicar dónde está el error es el paso para, quizá, no perder una mente maravillosa.

              Nuestros pies nunca tocan el suelo literalmente. Levitamos milimétricamente, en una distancia imperceptible. Entonces ¿Por qué hay miedo a equivocarnos?

                Avancemos hacia un mundo mejor.

Batallas del tiempo

Lluvia,

recalando la puerta,

sentirse fuera,

ser parte de ese bosque

imponentemente húmedo

que trae la niebla,

sobre los ventanales.

Dibujar sobre el vaho de la cristalera

mientras se quema el tronco,

observando,

 el paso de las ánimas.

La mayor ausencia es la raíz,

que reniega del tiempo que se impone.

Hoy, en el universo de los leds,

hay una bombilla que reclama

su amarillenta luz,

153 años,

son quizá pocos,

para comprender tu gran sentencia,

No sabemos que aquello que perturba nuestra sangre
es sólo su nostalgia de la tumba
”*

Porque anhelar el invierno y el verano,

desear el sol de primavera,

por pensar y reclamar siempre futuro,

nos apartamos del presente,

y de comprender

que la belleza se edifica

de “las batallas de otros tiempos”

*Willian Butler Yeats escribió este contundente verso. Lo he insertado en este poema mio, porque es un honor recordar a un poeta tan grande. Curiosamente hace unos años Irlanda comprobó lo que era ya una sospecha, que los restos que creyeron repatriar de Yeats, no son los suyos. Estos restos, perdidos en un osario común en el sureste de Francia, nos revelan la paradoja de esa metáfora, que pretendía reflexionar, sobre el incesante anhelo de futuro que impide vivir el presente.

Aquel poema

Cuando la noche te envuelve

en alas de tul, los sueños,

van despejando las nubes,

aquel pasado recuerdo,

de aquel poema de Bécquer,

que leíamos al tiempo

entre pausas de silencio,

y entre latidos de versos,

que alborotan corazones

tan sinceros como inquietos.

Hoy,

que la noche devuelve

tus besos entre mis sueños,

aun se apresura el aliento,

y no hay rima que impresione,

ni poeta que destrone,

el amor que por ti siento.