Ovillo

                  Muchas veces, por propio instinto de autodefensa, nos alienamos o bloqueamos pretendiendo evitar el dolor. Sin embargo, el dolor persiste. Este poema trata de reflexionar sobre esta situación.

 

Enroscarse, enrocarse, enmarañarse

Ser un ovillo

y descartar la lana

pretendiendo ser cristal en fuego

impune de lamentos

incandescente en brillo

Enroscarse, enrocarse, enmarañarse

para desabrigarnos de emociones

imposible defensa

imposible el acierto

pues todo lo que duele queda dentro

entre las madejas del recuerdo

y la huella contusa del silencio

 

 

Flor de agua

Flor de agua

la magestuosa geometría de la vida

amurallando en agua sus sonidos

recordándome el origen

Flor de agua

Fuente y piedra, ancestra, sacra,

donde se proclamó el reinado

de la conjunción de nuestros labios

en la montaña de mis sentidos

 

He aquí de nuevo, tú

Podríamos afirmar que cada libro es un reto, una puerta abierta a un mundo diferente.Pero hoy curiosamente en lugar de realizar alabanzas a la magia de la lectura como sería propio, me sumerjo en las augas de la inquietud, para recuperar un poema escrito hace un año sobre la “belleza” de la superación del fracaso. Porque todo resurge, tú también lo harás.  He aquí de nuevo, tú.

 

Ruptura, desesperación, salto, vacío, noche

Digerir el sinsabor sin tener edulcorante

Destronarme y destronarte.

Ya no hay espacio en este papel

ni tinta para rellenar otro capítulo.

 

Es curioso,

en estos momentos de desolación

también hay quietud,

la observación serena del movimiento impropio,

queda reflejada en la fotografía de mi historia.

Y no es resignación ni abandono,

es confianza

en que la fuerza de la vida irá retomando mis pasos por segundos

en mis propias manos dibujando

una nueva cabecera a este tiempo

transformándolo en arco iris de sonidos

 

Dicen que el recuerdo es selectivo

aún así conservo

el retrato de una herida sobre mi cuerpo

para decirme y para decirte

que no hay ruptura, ni desesperación, ni salto, ni vacío ni noche

que no pueda recomponer el universo,

en trompo, rotación y precesión constante

luna de mis soles trasmutada

 

Y he aquí, de nuevo, tú,

sobre los polos,

majestuosamente humano y poderoso

 

Terapia

                No resulta facil superar un bloqueo emocional. A veces nos refugiamos en nosotros mismos, aislándonos; otras, aunque hablamos del problema con otro, seguimos aislados. Pienso que solo se puede avanzar si nos permitimos escucharnos, de verdad, a nosotros mismos.

 

      Neurosis/ bloqueo

Mi problema en una caja

siempre cerrada

Mis pies se resienten

porque me duele andar

porque me duele hablar

Para qué abrir los poros de la piel

Para qué desgarrarse

ante un tibio espectador de recetario

Si soy yo, quien no me escucho

Soy yo el que no me escucho

Soy yo, sí, el que no me escucho

Neurosis/ desbloqueo

Una nube sobre una pintura infantil

Los pájaros vuelan en tiza amarilla

La casa, la ropa, los zapatos con cordones

Un calcetín tendido en una esquina de un papel

Revuelvo mis secretos, crezco entre los girasoles

Retozo entre la humedad de la hierba

Y me permito vivir

 

 

Por tener amor

Por tener amor, nos equivocamos
Por sentir pasión, nos abandonamos
Por querer amor, también nos odiamos
Y en bucle infinito nos arrebatamos
Por seguir amor, nos hicimos daño
y en cada lamento se quedó un desgarro
que por tener amor, se fue disipando
Por tener amor, también nos amamos
dibujando nubes en espacio blanco
comenzar de nuevo rozando tus labios
por tener amor, por quererte tanto

 

 

Profecía

                     El uso controlado de los datos es un reto para la sociedad del siglo XXI.  La teconología es un avance positivo y la gestión de datos masivos será, sin duda, valiosa, para la ciencia, la medicina, para el progreso social, educativo y económico,  pero queda en nuestras manos concienciarnos en la importancia de que su uso no lo sea al servicio del mal, de la dominación o de la restricción de libertades.

                 Este poema pretende reflexionar sobre ello,

Profecía

Será un otoño demasiado caluroso

quemará la tierra

los iniciados se agolpan

entre las columnas del templo

los nervios se apoderan de sus frentes

Hoy podrán ver la gran roseta

ese honor concedido

el gran oráculo

aquel que todo responde

aquel que todo sugiere

aquel que piensa

lo que no pensamos

Big data, Big data

corean en un mantra

de vibraciones agudas

big data, big data,

oh gran oráculo

No hay dios sobre la tierra

solo los mendigos no tienen ubicación

Veo un niño, tras el dintel de la puerta

intentando apagar su móvil

No lo sueñes, le diré, aunque lo apagues

el gran disco tiene nodrizas satélite

no dejará de saber de tí

lo que compras,

la nota de tu examen

incluso si tu madre busca en google

como educar un hijo.

Pero esta escrito

que un día vendrá un niño

con su ejército de mendigos

y elevándose sobre los hombres

acabará con la impostada roseta

No habrá red

En este momento me daré cuenta

que, quizás, el día de la primera conciencia

podría llegar antes de tiempo

 

Boadiceasigueviva.com

           Es una de las personas que más quiero, pero no soy parcial cuando aplaudo su talento. Tiene algo, un toque impresionante, una maestría con las letras asombrosa. Lo que no tiene es botón de reblogeo en su blog, se lo digo…..pero hoy, saltándome el inconveniente he cortado y pegado su poema.  Cierto, impresiona, es impactante, no busca frases hechas, ni apegos a maneras al uso.

          He aquí un Poema de Boadicea( Pilar Astray Boadicea) al estigma que por siglos y civilizaciones ha rodeado a la menstruación.

            Juzgad por vosotros mismos, ahora os dejo con ella,

           POEMA PARA DÍAS ROJOS

Tener la regla como las gatas que maúllan

cosiendo sus ásperas lombrices en silencio

en un desgarrador grito congelado.

 

Manchar las bragas como María Magdalena

y lapidarse ante las miradas ajenas.

Frotar, frotar, sin tregua.

 

Sentarse en el suelo del vagón

como un gran orbe rojo y señalarte,

esta es mi sangre,

yo soy una mujer que sangra

y chapotea en su basura.

 

Exhibir las compresas,

preguntar a las vecinas por la cantidad

y el color como quién pregunta del tiempo.

 

Exigir un té caliente en los días no nombrados,

morirse,

autosuicidarse

un largo siglo al mes,

romper la infinitud,

sellar para después la risa.

Ser tu muerte,

tu no vida desparramada por el wáter,

ser la niña que no olvida

el día del comienzo de esa herida

y los susurros del recreo.

 

Cu-chi-chear.

Casi podría ser Cuchi una nueva marca de tampones,

pero tú quieres entregarte a lo salvaje

e huir de todas tus glaciaciones.

 

Sabes que no eres la bella oveja blanca

porque eres mujer que sangra

y se cuelga del espejo.

 

A veces no hay nadie

y no danzan los esqueletos.

Coges un pañuelo y te lo pones en el pelo,

y posas como para una madre

y te haces tierra de cajón.

 

Solo es un instante

antes de la montaña rusa

y el vértigo del golpe

en los ovarios.

 

Fotografías la luna que se te va

tan llena de luz, tan tuya

y tan roca muda

como una leve constelación de barcos fantasma.

 

Tú sabes de tu pozo

y como se apellidan sus esquinas.

Bajas sin cuerda sola

a descubrirte

en tu fragilidad de mujer asaltada

por el ciclo natural

que te asesina las entrañas

y te exime de la culpa,

de la creación y de la duda.

 

Otra vez será cantan ebrias las luciérnagas de tus ancestros

y te recuestas desnuda sobre tu caballo indomable,

desnuda, con tu vestido favorito,

bajo cirios de abismos.

 

Eres tu eco de feminidad

mártir de una juventud que se silencia

en la fachada que desboca su pintura

en una revolución por tener nombre de aldea

y ser termita en estampida.

 

Mírame,

construyendo mi nido, temblorosa

con todos mis caminos recorriéndome la piel,

como hoy nunca será este trueno

que me deja en esta zanja

y mis cenizas consumiendo mi absurda vergüenza

ante el olor

de mi sacrificio natural

de antigua marea.

 

Somos la cinta de sal

y somos las ballenas de árboles gigantes

estas noches de erizo

en la humedad de nuestro sexo eterno en flor

rebosante de escondites sin cerrojos.

 

Esta sangre

no es un bodegón que se intuye cereza seca y suave,

es mi realidad abierta,

mi cierva a salvo de las balas,

sin discordia entre mis dunas de diamante

me desagüo,

me desagüo,

no preguntes.

 

Mi penumbra

yace intacta para el insaciable cosmos,

es por esto que nos vallaron el paraíso

y nos hicieron extranjeras que relinchan

una vez al mes

encogidas como huesos miserables

ya marcadas para caldo de virtudes.

 

Hoy somos milagro sin siembra

que se repliega

testarudo ante sus crímenes.

 

Danzamos

Con un fulgor de algas en los ojos,

nos reducimos,

nos endurecemos,

nos sabemos mortales

bailando en círculos.

 

Habiendo esquivado el incienso

no somos polvo

ni nos dirigimos a la borda con un salto,

con la tranquilidad de habernos traicionado

como las sumisas yeguas que jalean

siempre cerca y siempre lejos,

siempre nosotras,

nos reconocemos en los miles de rostros

y nos abrazamos para recomponer

el inmenso gong que hoy nos nombra.

 

Oigo la rebelión exacta de las estatuas,

la cadencia perfecta del ahora

y el instante vital que se desploma

y me sujeta a este planeta

está llenando de amapolas mis gusanos

con un pigmento de campana.

 

Deshilvano mi fingida inocencia

en este cementerio macabro rutinario

que solo yo conozco

y en el que todas me acompañan

con sus molestias de hembra y sus rastrojos.

 

Giran en el viento

las sombras de las quemadas por un falso cielo

al que aúllan nuestras lobas y taladran nuestras escobas

arrastrando para nosotras el espectáculo nupcial de la lluvia

sobre las cosechas.

 

En nuestro interior

hay un ejército de semáforos impertinentes

erigiéndose con burla ante el silencio de las olas.

 

Nos amordazaron,

nos asesinan y sabemos

que hay mucho ruido para seguir tecleando,

para seguir componiendo,

para seguir sangrando,

pero sangramos,

y este es nuestro sagrado linaje

donde nadie puede talar el inmenso bosque

que forma nuestra única voz

cuando nos hermana la madre

y allí todas, somos una.