Todo

¿Y quién quiere serlo todo

cuando puede ser un beso,

que se queda muy pegado

a todo lo que deseo

cada vez que yo te tengo?

 

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No tengo poemas

Hay veces que no tengo poemas,

mente en blanco,

la emoción en furia, destrabándose

como ametralladora de conceptos,

tropezando

con virulencia en el asfalto.

Pudiera decirse que la mecha arde

sin gasolina,

alborotadamente,

entre los bordes de mis pensamientos.

No tengo poemas,

porque hay días negros,

porque solo me queda rabia para gritarme hacia dentro,

Por eso

hay días que no tengo poemas.

Momentos

Te amaré esta noche,

igual que la primera,

o que la última.

Te amaré

en el espacio abrigado de los besos

y en el reflejo de la luna.

Puede que nuestro amor no sea eterno,

pero sí lo serán nuestros momentos,

regalados,

en la extrema poesía de tus brazos.

 

Deseo

 

Que no haya  despertar

sin que me encuentre,

los besos en tu espalda y la palabra

tendida de deseo

e insurgente

a la conformidad de la rutina

y que sean tus versos,

que lo sean,

los que cubran de amor mi madrugada,

porque no hay tiempo

para no despertarse

sin sentirse.

 

Acércate de nuevo

 

Acércate de nuevo,

que quiero deslizarme por tu nombre,

como si fuera un sueño

y resucitarme piel en verbo..

Tenemos un tejado compartido

en la impronta del recuerdo,

dos copas de buen vino

y un envite,

apuesta a cielo abierto.

Despleguemos los toldos entre soles

seamos paisaje en estuario,

llanura de sentidos

la rebelión del fuego

Acércate

acércate de nuevo

 

Distinta

 

Los amores de verano

son como la gelatina congelada,

tienen algo de infantil, temprano adolescente

y también esa impronta otoñal, versión tardía

que gusta más de golosinas que champagne.

 

Tú lo has visto,

bordeándote con su sonrisa,

cuando has subido a Instagram una foto tuya

con un corazón de chocolate.

Y hoy, te sientes

tan distinta a todo el mundo,

tan distinta, como hace veinte años

fue agosto para tus padres,

tan distinta como lo son, a pares,

los adictos a la oxitocina,

tan, tan, distinta.

 

Puede que exista una fecha de caducidad

que nos recuerde que el invierno,

a veces, deconstruye las pasiones,

pero, aun así,

es cierto, te lo digo,

eres distinta, sí,

eres imperio

de tus mediterráneas turbulencias.

Sea, pues, pirotecnia entre tu ropa

y mapamundi los amaneceres.

 

Sé distinta

y reincidente

en el acantilado de vuestros minutos.

 

Lo confieso,

yo reincido

cuando, cada agosto,

mi mar es Atlántico, siempre adentro

vestido en tornasoles azulados,

en la marejada de nuestros abrazos.

 

Y, aun me siento,

tan nuevamente distinta,

descubriéndome,

entre los soportales de las rúas,

porque Compostela es una isla,

en los mares de su boca,

y yo la convergencia de sus tronos.

 

El poniente siempre barniza mis miradas,

formateando la memoria de mis versos,

dando paso a la danza

en la floración de los sentidos.

 

Sé distinta,

contamínate de sus atardeceres,

él, quizá, esta noche, dejará sobre la arena

la armadura de su desconcierto,

así que dánzale,

hazte eco,

susurrante,

de todas las dimensiones,

sé cascada sobre dunas,

claroscuro,

esculpiendo la luz.

 

Agosto puede ser el racimo

en las vides de toda eternidad,

coronándote

en el gobierno de los vientos

de venideros agostos, peregrinos,

del sol que desnuda tu cintura.

en el remanso de todas las auroras.