Abril

Es curioso que en Agosto añore

esa luna de abril,

la primavera,

y ese olor a hierba mojada,

envejecer, sentir, desarroparse

sin paradas de tren,

ni escapularios,

sin ofrendas,

sin perseguir estrellas,

detenida

en el sabor aguamarina

de tu nombre

posado

sobre mi piel.

 

 

 

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De inocentes, esmeraldas y “wabi sabi”

              Esta época sacrifica la inocencia a favor del marketing y el capitalismo tardío resulta algo así como un mounstro que devora los sueños más infantiles y los convierte en un cosmético o un perfume. A mi me sigue gustando la inocencia, esa mirada clara, la que se tiene cuando hablas a la persona, sin siquiera reparar en si su indumentaria es mejor o peor, la marca de su camiseta o  el lugar donde te encuentras.

             Este pensamiento me recuerda un libro que me impactó positivamente  sobre la filosofía japonesa del wabi sabi. Dicho de forma banal, el wabi sabi, es una forma oriental de apreciar la belleza en lo imperfecto.

            Curiosamente mientras escribo esto, veo en la televisión una imagen publicitaria de un anillo de diamantes, con un lema que dice algo así como “la belleza de la mujer que lo porta”.

              Lástima que nos falte esas miradas, inocentes, o las miradas wabi sabi( huidizas del lujo) para ver, en lugar de las piedras,  las lágrimas de sangre impregnadas en cada diamante, las lágrimas derretidas en las manos pequeñas que filtran esmeraldas. Lástima no volvamos de nuevo a la inocencia. Quizá tengan razón los japoneses, que para ello, debemos empezar por la contemplación de lo imperfecto.

               No me des esmeraldas, dame una sonrisa.

 

 

No tengo poemas

Hay veces que no tengo poemas,

mente en blanco,

la emoción en furia, destrabándose

como ametralladora de conceptos,

tropezando

con virulencia en el asfalto.

Pudiera decirse que la mecha arde

sin gasolina,

alborotadamente,

entre los bordes de mis pensamientos.

No tengo poemas,

porque hay días negros,

porque solo me queda rabia para gritarme hacia dentro,

Por eso

hay días que no tengo poemas.

Momentos

Te amaré esta noche,

igual que la primera,

o que la última.

Te amaré

en el espacio abrigado de los besos

y en el reflejo de la luna.

Puede que nuestro amor no sea eterno,

pero sí lo serán nuestros momentos,

regalados,

en la extrema poesía de tus brazos.

 

Deseo

 

Que no haya  despertar

sin que me encuentre,

los besos en tu espalda y la palabra

tendida de deseo

e insurgente

a la conformidad de la rutina

y que sean tus versos,

que lo sean,

los que cubran de amor mi madrugada,

porque no hay tiempo

para no despertarse

sin sentirse.