Buscar un sitio

Buscar un sitio, abrir, las puertas de la casa

donde el sol de abril se cuele en la ventana

ordenar los armarios, repararse en la cama

y arroparse de sueños temprana la mañana

volver, volverme a mí, regresar de la nada

sentir lo que sentí, con la mirada franca

buscar un sitio al fin que rebosante en calma

me traiga del ayer los trozos de mi alma

y ser la que yo fui, amara lo que amara

sufriera por sufrir, o dejara en mi almohada

aquello que perdí en tardía batalla

buscar un sitio, abrir, las puertas de la casa

sentir lo que sentí, amara lo que amara

 

 

 

Suerte

Vengo para posarme en tus rodillas

abandonarme en tus brazos

mutar en los abrazos

que han de suceder

Vengo para pagarte sonrisas

entre mil diamantes

eternas dibujantes

de lo que he de querer

Vengo tintineando la suerte

de una buena hechicera

Espirales de fuego

quebradas en el vuelo

que perdimos ayer

Vengo con la maleta de sueños

destronando misterios

volteando hemisferios

para amarte sin miedo

rotando en un te quiero

pegado a nuestra piel

 

 

 

 

Me dueles

Me dueles

Reiterándote en pensamiento

Enmarañando mis verbos

Invalidando mi respuesta

Me dueles

En ese infinito porcentaje

En la cascada oscura

De ese fluir a nada

desde nada

Me dueles

Tus labios son espadas lastimeras

Pretendiéndome

Tú no sabes

Que ni siquiera necesitas dañarme

porque me dueles.

Destino yo

Cambiar la ruta, virar, cobrar sentido

atrapar el recuerdo tras un hilo

corretear la luz haciendo un guiño

proteger  nuestra piel de toda herida

retornarse otra vez, sentirse viva

y vestirse en azul quebrando el día

 

 

Viejo

Era viejo.

lento, pastoso, cansino, cansado

era torpe

sus ojos vidriosos en débil abertura

no acertaban siquiera a verte

Creo que se olvidó tu nombre

no sabía dónde hallar sus calcetines

ni calentarse su propio desayuno

Era viejo, diantres, era viejo…

¿Y tú?

Qué alejado te ves y te describes

como si fuera distinto lo que vives

de lo que él vivió por ti un día

Qué alegoría

nadie es eternamente joven.

 

De cero infinito por ciento

Paso la tarde pegada a una nube

buscando un momento sin pensamiento

De cero infinito por ciento

Dibujo sobre mi mano una palabra

Reclamándome

Todavía guardo una caja polvorienta en el balcón

hay agua de lluvia en las losetas

siempre huidiza

Por cierto,

la luz azul no se apagado en el jardín.

Quizá hay alguna esperanza

para abrir este cuaderno y escribirlo de nuevo

empezando por el final

para así asegurarnos

que caminaremos entre las rocas de la playa

con una caracola de arco iris.

 

Puede que sea amor

 

Puede que sea amor

y amor del bueno

si cuando le miras

se abre un mundo de asimetrías conciliables

suave asintonía

acariciándote, acariciándole

en el compás violeta de vuestros abrazos

Una pausa a la luz, entregado imperio

del pautado desorden  del que brota la vida

Puede que sea amor, tal vez

amor del bueno