Tatuando flores

El amor transforma todos tus parajes,

tatuando flores,

sobre las paredes.

Una puerta abierta hacia la aurora,

deshojando luces,

espiga en candelaria

terciopelo en piel, cicatrizando heridas

desde la intensidad de la palabra.

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Angustia

Toda una vida cosida a fotogramas,

deshilados en una procesión momificada

entre el verde ungüento de las nauseas

quebradas en la angustia, maniatadas

en una composición de videocámara.

El tiempo se repite,

un nudo en la garganta

que ha venido a instalarse,

entre el papel pintado y la insuficiencia

de toda incertidumbre.

 

Las manos en enredadera,

cubriendo la cabeza,

posición de defensa.

Me estoy tragando la luz,

Voy engullendo

lo poco bueno que asoma a las ventanas

y no sé cuál será la próxima pantalla

No existe camino para volver atrás,

el tiempo se lo cobra

Siempre estará él para decirte

Cuanto te equivocaste

 

Quiero abandonarme en el minuto cero

estar ausente, libre, sin espacio

cesar el tormento, romper el lazo

que me une a la candelaria de las sombras.

 

Diagrama

 

Trocar el arco iris

reponiendo, sus reflejos

para que llegue a la puerta de tu casa

con la imprimación de una sonrisa

Virar alas, rumbo, noche abierta

para comprenderte,

regesando ventanas,

llamando,

a las lágrimas del sol

en el diagrama de tus brazos.

Dorsales

¿Por qué no recorremos las esquinas?
y quitamos la mugre de los marcos
en todas nuestras puertas,
para reconocernos en las vetas,
siempre fantasiosas navegantes,
de la profundidad de los destinos.

¿Por qué no salpicamos agua clara
sobre los ventanales de la rima?
Y así nos tropezamos,
adjetivos,en la resurgencia de los nombres.

¿Por qué no retomamos la escalera?
destino a nuestro techo
clamando buena nueva
sobre el techo de sal que, bendecido
recorre nuestra espalda,
sobre esta tarde siempre  entre  las horas

Volver a ser principio, nube, lienzo,
en el retrato de nuestros momentos.

Tiziano

No preciso mil bastidores

para tensar el lienzo

en la imprimación de tus paisajes,

en esa textura del acrílico,

deshojando las aristas de mi literatura,

con la belleza impresiva de tu Venus.

Siempre me gustó el toque del aceite de nuez,

versatilizando los colores,

en ese aroma renacentista,

entre soportales y abanicos,

buscándote en las puertas,

para conjurarte

en la rebelión de los condenados,

“sol entre las estrellas”,

en el último cielo de tus ojos.

Eternidades

“La eternidad no tiene partida de nacimiento” ( Victor Hugo)

 

Solo en el espacio giratorio,

la güija de los nombres interpuestos,

en la relatividad de mi materia

 

No hay nombre que repetir en alta voz,

no hay nombre,

ni espuma que recoja,

la ebullición del espíritu

cuando conoce,

la atemporalidad de nuestros pasos,

sobre el compás de todas las ideas.

 

Por eso te amaré esta noche,

igual que la primera,

o que la última,

en el espacio abrigado de tus besos.

 

Puede que nuestro amor no llegue a ser eterno,

pero sí lo serán nuestros momentos,

esos abrazos regalados,

sobre un acantilado de minutos,

en el remanso de todas nuestras lunas.

 

 

 

Por ti

 Si no vives la luz, estás muerto. No hace falta ser zombie para estarlo, en vida.

 

POR TI

En la agonía de la tierra,

el asfalto esquizófrenico de la noche,

ahogada siempre en alcohol,

zombies de zapatillas multicolor

sobre los aparcamientos del descrédito

y la veneración del carnero opulento y traicionero

que los deja apagados en cualquier esquina,

con la sobredosis publicitaria de su droga.

En la agonía de la tierra,

si no fuera por ti,

por esos ojos que quiebran toda duda,

y esa noche infinita de palabras,

dejaría de seguir persiguiendo

operaciones especiales.

Tú eres mi especial misión,

la única,

de todo este camino entre los muertos.