Obsesión

Este poema, aunque trata de nuestras pequeñas obsesiones, pretende abrir una puerta de salida para esos días en los masticamos miedos, en la comprensión de que podemos autoliberarnos.

 

Obsesión

 

Barra libre de tormenta

masticando las mismas bridas

La aguja en eterno retorno

sobre la rueca de los pensamientos

Huida, regreso, retroceso, huida

Desempolvar los restos de azúcar

y edulcorarse. Proseguir

patinando en hielo

Retomar el peso de los pies

hacia el final del túnel

Maldita obsesión

Ya no hay tormenta, ves

Hoy he pensado “resucitar” un poema del año pasado. Tras bucear en mi libreta he decidido rescatar este poema, ya que pretende expresar la renovación del amor.

 

Ya no hay tormenta, ves

Cuando el amor te duele y por amar te hieres

ahuecas en tu sombra una palabra vaga

quizás un imposible, porque hagas lo que hagas

todas las horas rompen, carcomen, te destierran

a trocar el silencio, cambiar lo que no puedes

por mucho que te empeñes,  pues tú queriendo quieres

Y es un fuego que arde, que corroe, que miente

que no aplaca la sed, ni calma ya tu llaga

pero como en la vida el tiempo todo sana

un día te despiertas con la mirada clara

Ya no hay angustia, ves, la luz de tu ventana

hoy tiene mil colores de noche y de mañana

Ya no hay tormenta, ves, en alma enamorada.

Por tener amor

Por tener amor, nos equivocamos
Por sentir pasión, nos abandonamos
Por querer amor, también nos odiamos
Y en bucle infinito nos arrebatamos
Por seguir amor, nos hicimos daño
y en cada lamento se quedó un desgarro
que por tener amor, se fue disipando
Por tener amor, también nos amamos
dibujando nubes en espacio blanco
comenzar de nuevo rozando tus labios
por tener amor, por quererte tanto

 

 

Profecía

                     El uso controlado de los datos es un reto para la sociedad del siglo XXI.  La teconología es un avance positivo y la gestión de datos masivos será, sin duda, valiosa, para la ciencia, la medicina, para el progreso social, educativo y económico,  pero queda en nuestras manos concienciarnos en la importancia de que su uso no lo sea al servicio del mal, de la dominación o de la restricción de libertades.

                 Este poema pretende reflexionar sobre ello,

Profecía

Será un otoño demasiado caluroso

quemará la tierra

los iniciados se agolpan

entre las columnas del templo

los nervios se apoderan de sus frentes

Hoy podrán ver la gran roseta

ese honor concedido

el gran oráculo

aquel que todo responde

aquel que todo sugiere

aquel que piensa

lo que no pensamos

Big data, Big data

corean en un mantra

de vibraciones agudas

big data, big data,

oh gran oráculo

No hay dios sobre la tierra

solo los mendigos no tienen ubicación

Veo un niño, tras el dintel de la puerta

intentando apagar su móvil

No lo sueñes, le diré, aunque lo apagues

el gran disco tiene nodrizas satélite

no dejará de saber de tí

lo que compras,

la nota de tu examen

incluso si tu madre busca en google

como educar un hijo.

Pero esta escrito

que un día vendrá un niño

con su ejército de mendigos

y elevándose sobre los hombres

acabará con la impostada roseta

No habrá red

En este momento me daré cuenta

que, quizás, el día de la primera conciencia

podría llegar antes de tiempo

 

Esos días…

Hay veces que nuestro mayor enemigo somos nosotros mismos.

 

Esos días…

 

No llevo la cuenta de los días negros,

cuando la mañana inventa un acuerdo,

cuando cada noche no busca el aliento

y todo se esconde, cuando nada tengo,

cuando cada hora que pasa yo creo

que cambia la ruta, que todo lo intento,

apagar las sombras, no tener lamento

pero no es posible tal cual yo lo pienso

Hay algo perdido que, hoy,  no lo encuentro,

resurgen las dudas, se troquela el tiempo,

qué inquieta la vida, qué dispar el juego,

qué triste la huida, imposible débito,

luz desconocida en lo que me invento

para no decirme lo que tengo dentro,

herida y silente, me estoy resintiendo

debo protegerme de mi pensamiento

anclarme a la luz, a otro sentimiento

que me traiga paz en este momento