El cuchillo de la posmodernidad

(In memoriam del lugar del poeta José Angel Valente)

 

Hoy es un día de aquellos

que tus palabras son martillo de mis dedos,

recuerdas,

“  me he despertado como siempre, con un cuchillo clavado

y nadie ha consumado mi homicidio”,

los vientres ya no yacen junto al mar,

y en una caja fuerte se guarda la promesa

de una auténtica vida.

Voy mirando las calles

buscando tu lugar,

ahora,soy yo, la que doy vueltas

a ese cuchillo enfermo, engatillado

imaginario, traslucido, indeterminable

quizás siempre ausente

y tan presente

en las llagas que cubren nuestras bocas

 

Y seguimos aquí,

con los cuchillos suicidas

inmolando nuestro siglo

y las cicatrices de nuestras caras

en las humedades de las cámaras.

 

Todo es susceptible de empeorar,

el fulgor posmoderno fagocita los óvulos

de las generaciones de poetas

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Escritura automática

 

Un gato negro me anuncia

un viejo truco, alza al vuelo,

la chistera boca abajo, la tormenta, el aguacero,

hay una cosa perdida, lejos, cerca, desconsuelo

¿Por qué me impones renuncias?

Porque no hay nada que ruede,

la rueca no gira y gira,

la noche no acaba y duele,

¿Por qué no hay nada que ruede?

Todo detenido, impreso,

código de desbloqueo,

lo siento, no puedo, intento

no caer en este juego

y cuanto más lo intento, ruedo,

ya que no hay nada que ruede,

seré yo lo que se mueve,

rueda que rueca deslumbra,

deslumbra, cruje, descuelgue,

yo ya no encuentro la nada

ni siquiera cuando duele.

Oda a tu luz( eléctrica)

En memoria, de uno de los grandes, Seamus Heaney.

La herida de los ojos,
rebuscándote,
en mi burbuja del espíritu.
No hay un único concierto de las vísceras.

La niebla ya cabalga para tu memoria.

Y yo, Seamus, sigo bebiendo en el mismo cáliz
en este desierto de humedad.

Un oasis en el desengaño de los nombres.

Quiero encontrar en tus poemas
el código secreto que me explique
porqué la luz eléctrica siempre cae bien a la tela del sofá
ordenando las cosas,
mientras que el sol espuela malbarata
el persistente ritual.

Qué lejos están las madres, qué lejos
para los caminantes,
Y qué cerca, los nudos de la corbata.

El árbol de la vida.-Podéis compartir por favor. Gracias.

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Junco y Gacela.- Marijose

Y es primavera

y el árbol de la vida nos cobija

nos llena de emociones y sonrisas

Y en cada rama porta el fruto

del gozo de la vida.

Del día a día que propone

vivir con calma y con sentido

la vida que fluye en las entrañas

preñez del sol que goza el árbol

que brilla en las miradas

ahuyentas vendavales y huracanes

obviando lo que hace daño y es falsedad

las emociones que reniegas en silencio.

Y

es primavera

y el árbol de la vida

presume de colores e inocencia

se queda en la senda prometida

donde todo es poesía

y la vida como es sueño

que vivimos caminando.

Entre sus raíces descanso

recobrar las energías de la nueva vida

que caminas

será promesa para todos

“Universo de esperanza, lucha por la vida”

Ese es el libro del árbol de la vida

que con cariño en su regazo…

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Cuarto oscuro

Regresando,
al cuarto oscuro,
al lugar del miedo,
a la caja de bombas de la inseguridad.

Maldiciendo,
los pasos negros,
los habitantes oscuros
del moho de las paredes
y la humedad sudando las ventanas.

Conteniendo.
las manos pequeñas, las manos grandes,
la frontera de las pesadillas,
las noches de vigilia
en los barrotes de la sinrazón.

Oyes, lo oyes, una sirena
ruido,
estallido,
miedo,
más sirenas.

Oscuro.
Silencio,
nada.

Arte

Los frutos y las flores creciendo
sobre la ropa
vindicantes,
de su lugar en el teclado
¿Quién dijo que la revolución
de los sueños
podría inaugurar todos los ismos
y revelar la visibilidad de tu escritura?

Un poema visible,
Vanguardia de partida
en la instrucción de las habilidades superiores.

Cuando mis labios sean cielo
y el tacto ácido de las nubes me sea agradable,
como uno de tus besos,
comprenderás porqué te admiro
en modo expresionista.

Rojo gravitacional

 

Los versos se conjugan

en rojo gravitacional,

cuando los planos

se abren,

finitos

sobre el lenguaje de la métrica.

 

Bajo el dominio

de la ley del bardo,

extrema poesía de tus brazos,

 tú y yo nos amamos,

como dos fotones

desplazados,

y es todavía más sonora

nuestra transferencia,

una fuente de manzanas,

en la curvatura de nuestras áreas.