Inocentes

Las pequeñas manos,

inocentes,

buscan la luz,

asidas de tormenta.

No hay quien las escuche,

es descampada la noche

y a destiempo

la espera

agita, interminable,  su tormento.

 

La furia en la garganta,

volteando,

la ausencia impuesta,

la traición victimaria,

la falacia

que destroza la historia inconsentida.

 

El odio reta amargo

y las cadenas angustian

las manos más pequeñas,

las manos apresadas,

las manos tendidas,

apretadas,

en el desconcierto de la vida.

 

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Te amo

No necesitas preguntarlo.

No hay mejor oráculo

que la noche,

descendiendo,

sobre el firmamento de los besos.

No hay mejor buenaventura

que tus labios,

reposando

sobre el mosto exprimido.

No hay mejor respuesta

que tus manos,

acantilando,

las dimensiones de mi cuerpo.

Las miradas

distendidas,

sobre las vides que anuncian

el verde paisaje de septiembre.

Te amo.

Lo sabes.

No necesitas preguntarlo.

 

Lenguaje de la vida

” Un universo simétrico sería aburrido”

La simetría destruye tu mirada,

de un mundo perfecto,

la mentira se contagia del recuerdo,

a veces pienso que,

ni siquiera te acuerdas de lo que fue verdad,

de ese niño

que volteaba las tazas de su abuela,

buscando la densidad del aire y la tormenta.

 

Yo sé que sabes que el universo

desagrada

tu falaz simetría,

y por mucho que te crezcas

eres pequeño,

diminuto,

impotente,

ante el crujir de los días.

 

Tú sabes también que yo lo sé,

en tu incesante apología

del trono de tu ego

hay una puerta

que deja entrever aquel pequeño

hacedor de oleaje en las ausencias.

 

No hay hombres ni mujeres distintos a los otros,

todos somos

parte del lenguaje de la vida.

 

Por suerte,

el universo es irregular,

por pura superviviencia.

 

 

 

A veces

Me basta con sentirte poesía,

ser, en definitiva, pasajera

de un vuelo viajante a tu sonrisa.

 

A veces pienso que escribo mucha poesía,

me voy acostumbrando a partir frases

salidas desde dentro

y en mis versos

toman formas las nubes más oscuras

y los vientos celestes que se apagan

en ojos silenciosos.

No siempre hay un plano de viaje

ni entendemos los mapas.

Muchas veces

las rutas se nos tuercen

desangrando

toda expectativa.

Muchas veces caminamos descalzos

y perdidos en pedazos de versos.

 

A veces pienso que escribo mucha poesía

y tomo aire,

el discurrir de la vida no se asemeja

a un cuento de princesas.

 

Aun así, cuando cae la tarde

la impronta genética sucumbe

en mi adicción al oeste

y en ese ocaso de sol, sol rojo

en el atardecer de mi silencio,

creo en la metamorfosis

“y fueron felices,

sin ni siquiera comer perdices”

No necesito príncipe, ni rana,

ni siquiera la promesa de inmortalidad.

me basta con sentirte poesía,

ser, en definitiva, pasajera

de un vuelo viajante a tu sonrisa.

 

Abril

Es curioso que en Agosto añore

esa luna de abril,

la primavera,

y ese olor a hierba mojada,

envejecer, sentir, desarroparse

sin paradas de tren,

ni escapularios,

sin ofrendas,

sin perseguir estrellas,

detenida

en el sabor aguamarina

de tu nombre

posado

sobre mi piel.