Daños colaterales

Convivir con un presunto asesino

y ser pequeña, 

agarrarse a la fotografía de su rostro,

mamá,

te pido que vuelvas,

que me falta,

tu sonrisa y el cuento

mágico que todo lo sana.

 

Masticar sus palabras.

quieres a papá, verdad,

tu madre era una loca,

no te quería,

te abandonó, te desprecio…

 

La ausencia,

agrietando las puertas y ventanas.

Oí como días antes le dijiste

que no valía para nada,

que si tenía la regla, que si era

una vieja amargada.

Lo oí y también sus lloros,

cuánto la necesito..

 

Si tuviera valor de decirte que no te quiero,

que quiero irme lejos y a sus brazos,

aunque sea la muerte.

 

Pero soy pequeña,

ocho años,

débil

y quizá la muchacha más triste de la tierra.

Ojalá pudiera desaparecer,

ser invisible

porque yo sí sé lo que hiciste,

Por eso, nunca podrás ser mi padre.

Me arranco tu sangre de mis venas

y grito al cielo preguntando

qué hecho

para estar condenada a vivir con el diablo.

 

 

Fuego

Eres fuego,

Todavía tienes esa mirada pura

que desarraiga mis razones,

y me lleva,

a ser cascada, torbellino

entre las densidades de tu ropa

y el poniente de mis emociones.