Convivir con un presunto asesino

y ser pequeña, 

agarrarse a la fotografía de su rostro,

mamá,

te pido que vuelvas,

que me falta,

tu sonrisa y el cuento

mágico que todo lo sana.

 

Masticar sus palabras.

quieres a papá, verdad,

tu madre era una loca,

no te quería,

te abandonó, te desprecio…

 

La ausencia,

agrietando las puertas y ventanas.

Oí como días antes le dijiste

que no valía para nada,

que si tenía la regla, que si era

una vieja amargada.

Lo oí y también sus lloros,

cuánto la necesito..

 

Si tuviera valor de decirte que no te quiero,

que quiero irme lejos y a sus brazos,

aunque sea la muerte.

 

Pero soy pequeña,

ocho años,

débil

y quizá la muchacha más triste de la tierra.

Ojalá pudiera desaparecer,

ser invisible

porque yo sí sé lo que hiciste,

Por eso, nunca podrás ser mi padre.

Me arranco tu sangre de mis venas

y grito al cielo preguntando

qué hecho

para estar condenada a vivir con el diablo.

 

 

15 comentarios en “Daños colaterales

      1. Y qué herencia para crecer y vivir con ella… Aunque sea un poema, la realidad es mucho más extensa que cualquier ficción.
        Queda grabado de por vida, lamentable cómo necesitamos formación y permisos para casi todo, y en cambio la escuela de padres sólo se ofrece en casa, con ejemplos a diario de que la mayoría deberían dedicarse a otros asuntos o bien estudiar antes de ponerse a practicar en serio. Saludos.

        Le gusta a 2 personas

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