Sustento

Ella tenía las manos cargadas

de piedras preciosas

para engalanar la fachada.

La pintura era reciente y las paredes

parecían estrenarse, remontarse,

al esplendor inicial de sus orígenes.

Había buscado albañiles,

agrupado las piedras

y elegido los colores más bonitos.

las flores más preciadas,

para el jardín.

Pero ella estaba dentro,

no fuera

y cuando se aproximaba al espejo,

nada encontraba.

El vacío cabalga traicionero,

sobre todos los pensamientos.

No era ese el sentido

de lo que estaba buscando.

Encontrar la llave

siempre implica,

un leve retroceso a los principios,

recuperar la mirada,

versionar la realidad desde muy dentro.

Por eso, ella tomó el espejo

y lo lanzó, rompiéndolo en pedazos.

Un instinto inexplicable

se apoderó, cual fantasma,

de la balanza de sus emociones.

Esa intuición que anuncia el cambio,

que quebranta, rompe, deconstruye

los aciagos condicionantes,

que renace, renueva, construye

en el resurgimiento de la aurora.

Cuando falta el cimiento,

el sustento,

de toda construcción,

falta el sentido

con el que se imprimen los paisajes.

Surrealidades

Me pregunté soñando si podía

transformar la palabra en una puerta.

Y vi un lugar sin techo, con dos soles,

dos sillas, una estancia que desierta,

parecía ocuparse por las nubes

de este invierno tan gris y sin aliento.

Era mañana, blanca, abierta al día.

El silencio era música y mis manos

en baile improvisado, eran ventanas.

Una mujer cantaba sobre una caracola,

el bosque era frondoso. Se hizo noche oscura,

dos círculos inmensos juntaban sus dominios

y en esa intersección de los espacios,

hallé este verso huido y pasajero

del mundo de los sueños y los soles:

Si las palabras pudieran transformarse

en esta irrealidad que sobrecoge,

escribiría, amor,

todas las letras de tu nombre

para poder sentirte aquí conmigo.

VIRIDITAS

Benedicta viriditas ( Bendito verde)

Reverdece,

siembra,

en laberintos,

sobre todas tus ramificaciones,

sánate,

permite que el agua acaricie

todas las grietas,

resurgiendo,

los tallos más verdes

en cada oquedad de tus heridas.

No importa dónde estés,

ni a dónde vayas,

la edad que tengas,

ni cuáles son tus miedos,

todo bosque conlleva

una salida al mar,

como todos los tránsitos,

los hoy no transito,

son solo fragmentos

de esa primavera venidera.

Reverdece,

cuida, protege, abrázate

riégate, espera,

 y no decaigas,

comprende

que no podemos ver los frutos

sino después de sembrar nuestra cosecha.

Reverdece.

Enfoque

LAS PALABRAS, a veces, se agrian,

asustando a la mente,

destronándola de su infinita ansia

de seguridad.

Adrenalina. Vuelta al ritmo conocido.

Rutina. Pauta. Norma.

Un soplo de aire frío.

LA MENTE que aconseja,

no te salgas de las marcas

marcadas de la ruta

con migas de pan y de papel.

Volvamos a casa,

a un lugar seguro.

Más vale el invierno de chimenea

que una primavera prometida.

ALTO ahí, la intuición se queja,

tú eres la capitana de este navío.

No dejes el timón a quien aburre

con sus consabidas rumiaciones.

ESCRIBO

a mi estimada mente racional,

eres una sutil herramienta

para mi supervivencia.

Pero esta vez no te haré caso,

no quiero aceras del miedo y de la duda,

yo busco la frase escondida

en cada amanecer.

Un mal enfoque

tiene mucho que ver con la lente que elegimos.

Siempre

Eras como una luz que prende las cortinas

transformándolas en una aurora indisciplinada,

rebosante de ganas de sentir la vida,

como quien nunca se desprende de sus botas,

esas botas infantiles capaces de surcar los charcos

alegre y bulliciosamente.

El as bajo la manga, el mago

de las guerras galácticas con los nietos.

Eras una de esas buenas personas

que siempre te dejan un sabor intenso

en cada palabra que pronuncian.

No existe el desánimo, ni la artrosis

es capaz de doblegar los saltos

que rememoran oníricos las nubes

con algodón de azúcar y arco iris.

Eras, y sin duda eres, porque este transito

para ti no será ningún misterio

y abrazarás el espacio de los tuyos

como un faro en la noche intempestiva.

Siempre estarás cerca. Nunca lejos.

En todo pensamiento de los tuyos.

Misterios

Entre los misterios de cada fracaso están las semillas de un futuro éxito.

Esta vida comprende cual secretos

que las notas amargas de esta tarde

serán mañana sinfonía entre los ojos.

Dicen que tras la tempestad viene la calma,

el cielo abierto y las luces encendidas,

pero no es fácil sobreponerse a tientas

entre lo que no se vislumbra ni se mira.

No es fácil proseguir, cobrar aliento,

empujarse a vivir aunque nos duela,

revertir, insistir, amar a ciegas,

rompiendo las cadenas y tormentos,

ajenos al infortunio y al fracaso.

Pero ese tránsito grave que se impone

es el misterio de cada nuevo tiempo.

Reflexiones de media tarde y un poema

Si bien la crítica activa, siempre desde el respeto, el cariño y las buenas palabras, puede ayudarnos a mejorar, la toxicidad del reproche convierte las relaciones en una solera de cemento en la que no pueden crecer las flores.

Pienso que la frase “he dicho lo que pensaba” a veces no es tan positiva como nos parece; no hay que decir siempre lo primero que se te venga a la cabeza, lejos de ser sincero- no lo es a menudo porque está contaminado por la ira, la rabia o el dolor- es más bien imprudente cuando no se ha medido el daño que pueden provocar las palabras.

REPROCHE

A veces somos fuego en artificio.

Las artes de defensa son crueles

y acaban desgastándonos los ojos,

de tanto mirarnos hacia fuera.

En el camino del reproche

no existe lugar para acomodos.

Es mejor abandonar la tierra,

estirar las manos protegidas

y regar tu semilla bajo un árbol,

resguardado hacia el sol.

Muchas veces rectificar implica,

entender que muchas lecciones de la vida

no son siquiera precisas.

Nada es tan importante

que merezca se te arrugue la sonrisa.

No importa lo que piensen, lo que digan,

ni siquiera lo que hagan.

El resto es un espejo

en el que habitan

nuestros propios miedos.

La paradoja es que, sin superar el miedo,

nunca podremos comprenderlo.

En el cemento no crecen bien las flores.

¿Ya lo has visto? La luz es diferente

según donde se mira.

Otoño

El otoño imprime sonrisas pasajeras sobre la belleza de un nosotros

El otoño imprime sonrisas pasajeras,

viajantes al mundo inanimado,

que guarda nuestros sueños no cumplidos

cuando el yo no se aguarda ni arremete

turbando la serenidad de los paisajes.

El otoño descarta sensaciones,

deshilando los cosidos del miedo,

ropaje en colorido y rompeolas,

un sol intermitente entre las nubes

y un paraguas para resguardarse

del traqueteo de la vida.

Sobre el suelo se esparcen los secretos,

que quedaron perdidos, silenciados,

en el anhelo amarillento de sus hojas.

Ocre sobre el pastel de cumpleaños,

las velas se resisten a apagarse,

queriendo ser parte de la quema

de la nueva cosecha renacida.

Nadie nos encontramos a nosotros,

las múltiples preguntas,

la respuesta cambiante,

que calibra

la luz de octubre

sobre dimensiones escondidas.

No sé dónde estoy,

si arriba o abajo,

si levito,

 no existe acomodo ni esplendor,

ausente de misericordia.

Misericordia propia.

Comprenderse.

Y desligarse

de la solera que resta

labilidad a la existencia.

El otoño imprime sonrisas pasajeras,

cuando desnuda la mirada

en la belleza de un nosotros.

Si nacemos limitados e incompletos,

el deseo de hallar nuestra otra parte,

es tan humano,

como el error de asirse

a cualquier barandilla de promesas.

Nadie está preparado para un viaje al otro,

si juega a esconderse entre las cáscaras.

Es tan cruel el miedo como emborracharse

con las uvas del éxito.

Quizá este viaje sea solo un prólogo

siempre defectuoso

para retozarse entre las ropas

y poder arder por dentro sin ambages.