Tenerse en verso

Bailar sobre las páginas,  imaginando

que la música acaricia nuestros cuerpos

Soltar lastre, sombras, miedos, ecos

Retroceder, volver, tenerse en verso

Soltar, buscar, aligerar destiempos

retocarse en miel, desdibujarse

soltar para soltarse y liberarse

soltar para dejarse,  abandonarse

soltar para encontrarte

Pesadilla

Hay veces que  me siento temblar

Inapreciable e invisible

sobre el extremo de una cuerda

indivisible con mis pies

No me caigo

sostenida en el sueño

 

El aliento del precipicio

provoca un escalofrío sobre mi nuca

la alerta del abismo

No tengo más cuerdas

Pesadilla

Movimiento

Movimiento

Impaciencia de ir sumando tiempos

Ese ir y venir, volver, salir, correr, llegar, marchar, partir

Un día tras otro día cayendo en plomo sobre el calendario

entretenidos en el devenir de una nueva exigencia

Van pasando los días y parece que la vida se desliza en nuestras manos

Es posible optar por un viaje distinto

Idear un vuelo sobre el campanario de los pensamientos

cuando vibra la noche con destellos azules

sobre las notas que el agua compone en la cascada

y la música incita a bailar entre corrientes

permitiendo humedecer los pies mientras salpican

la sintonía sinuosa de sus pasos

La fuerza de sus ramas

Reproducir de nuevo un poema realizado hace un año resulta doloroso. Llorar otras muertes de nuestros hijos en una Europa que debe seguir manteniendo “la fuerza de sus ramas”. Aunque expresa el dolor de Europa, supone igualmente un abrazo a todas las  víctimas en todas las partes del mundo. No a la violencia en cualquier momento y en cualquier lugar.

 

 

Rompo mi luz en grito desgarrado

y no encuentro acomodo.

Me revuelvo, me rasgo, me impetro, me ignoro.

Resquebrajada y hecha trizas

 

Pregunto: ¿Dónde están los soles de tus noches?

¿Dónde está el Thor implorando al caldero de la vida?

¿Dónde se halla el universo de cien lunas?

 

Me temo que cuando Beltaine zurce la cinta para esconderse,

las amazonas no se hacen visibles,

y ya no hay duendes para escogerte

ni zapatos para recorrerte

en la anchura generosa de tu nombre

 

Si un día, te dejaste raptar entre guirnaldas.

Al menos hoy, posee el toro blanco de tu fuerza,

resurgiendo en Avalón con tus cuatro hadas

y las manos llenas de manzanas.

 

Nuestro círculo de fuego se torna en lágrimas

desgarradas  en la suerte de sus hijos,

y he ahí el roble,

árbol herido  que nos muestra su mejor verde

nos está esperando para descubrirnos

La fuerza de sus ramas.

 

Binarias

           Algunas veces una estrella son en realidad dos, a veces brilla una, otras veces la otra reduce la curvatura de su luz, hasta llegar a la fusión. Me gusta la metáfora para describir el amor.

 

Fusión y traslación

en órbita confusa

me dibujo en mi rostro

cual sistema primario

para retroceder

mínimo secundario

a tropezar tu piel

Ligero recorrido

de este eclipse binario

que forman tus latidos

Aun lejos de mi vientre

Aun pasado el solsticio

Aunque no pueda verte

Quizá nunca te has ido

Pues algo queda dentro

en todo lo vivido

La curva de tu luz

en giro compartido.

 

 

 

 

Volver a ser aquella que yo fui

Pedaleo sobre mis propios pasos

retroceso y regreso sobre mí

volver atrás, ayer,  aquella tarde

de labios olvidados en carmín

de flores entregadas al destino

que ocupaba el deseo de sentir

Volver atrás, ayer, aquella tarde

Volver en un receso interminable

volver a ser aquella que yo fui

para sanar el alma que se deja

en aquella palabra que perdí

cuando duele el adiós, cuando dejamos

un trozo de nosotros al partir

Advocación

Profeso la advocación de tus latidos

Confieso que te amo

Creo en el marfil de tus palabras

Bendigo la luz de tus fronteras

La suerte de tu presencia

La verdad de mis esperas

Soy devota de tus sonrisas

de tus brazos abiertos al océano

de esa sensación de infinitud

que me deja la luna de tus ojos

Te profeso en código y secuencia

desde la primera conciencia

confieso que te amo