Otoño

El otoño va maquillando los ocres.
Entre los cajones del armario,
destierro tu ropa,
titubeando,
la abolición de tus ciclos
y la ablación de las notas,
esas notas,
que todavía te escriben,
ignorantes,
de que he perdido la llave de tus ojos.

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Palabras

La mala calidad,

la baratija,

prosa del conformismo

o la paciencia,

la indigencia o la ciencia,

la palabra académica,

la pluma,

la palabra impresa,

la palabra huida,

la perdida,

denostada,

la palabra ausente,

la no escrita,

sí, esas palabras

que van llegando a tientas,

y que te envuelven

destendiendo recuerdos,

y alborotando esperas.

 

No hay palabra buena o mala,

hay sentimiento,

por eso,

siempre que un verbo emocione,

aun sin tilde,

un solo verso,

siempre que haya un aliento para el hombre”

Sin duda, habrá poesía

BARROCO

Confieso no me entusiasma el minimalismo y las doctrinas estandarizadas,

y ya va un cuarto poema intimista, ahondando en mi filosofía.

 

BARROCO

La mácula al nacer

en ese adjetivar polisémico

de la imperiosa curvatura de tus líneas,

femenino, irracional, dionisiaco,

siempre lo peyorativo que nos une a las hembras y las artes.

Y eso quizá es el mayor atributo

de la eternidad de tus fundamentos.

 

Y si menos no es más,

si ese menos,

creado en las subprimes y los brokers

es solo frío,

la uniformidad de un cliché de lo estéticamente correcto

y lo moralmente incorrecto.

 

Si menos no fuera más

y puede que nunca lo fuera,

te alzarías victorioso entre los géneros,

sobre la diversidad del argumento,

sin anormarnos,

enfáticos,

en la pasión visual de un múltiple caleidoscopio

y la llanura viva de la inocencia

desbordando colores, curvas, formas, vida.

 

Dame, pues, música,

dame abundancia

Dame   Baroco*,

el silogismo

emborrachado en la suerte de los ángeles,

dame la tierra que gira

y que promete

la existencia de más lunas.

 

 

 

 

 

(*vocablo baroco o barocco que designa en la lógica aristotélica un tipo de silogismo)

La búsqueda

Perdidos en una selva,

hay demasiada vegetación para ver el camino,

y aun así maravilla la frondosa alegría de la vida,

reclamando su sitio,

sitio….

cuál es el nuestro, me pregunto

si algún día podremos encontrar el oasis,

allí donde siempre haya paz.

 

Disgusta la guerra por la supervivencia

y es curioso

jamás nos hemos liberado de blandir la espada,

en lucha impetuosa en la memoria,

contradictoria realidad que debilita

la fuerza que nos traba y nos revela.

 

Añoramos,

un lugar donde repostar silencio,

un lugar,

ese sitio de bandera blanca y tregua abierta,

ropa lavada sobre el verde,

sintiendo,

como el sol nos devuelve la mirada

buscar entre las sombras,

y abrigarnos

en el azul del mar.

 

Ya no resulta posible

seguir solos

y todo el andamiaje

que lleva hacia la torre de los nombres,

lleva marca de espinas

 

Quizá no podamos asirnos

a ninguna rama,

las arenas movedizas cubren la cabeza

y derrotan la espalda.

 

Cuán lejos el paraje donde reposa el arte,

cuán lejos el pasado nos antoja,

dibujar la sonrisa escrita verdes talles,

cuánto miedo al derrumbar la tarde,

en una soledad que ya aprisiona

y nada que nos calme.

 

Somos caminantes

zoombies…

entre la publicidad de las colonias

y las cápsulas milagro.

 

Dónde habrá un asidero,

la fuente y el grial.

el mare Nostrum

que nos devuelva

a la salvaje realidad de nuestros ojos.

 

 

Arte mayor

Es el arte mayor extrema suficiencia

en verso endecasílabo fraguada,

la métrica bendita de la física

de verme reflejada en tu mirada,

en clave de pureza de la rítmica,

la tenúe melodía que se embarga

en verdad reposada en la palabra.

 

Es el arte mayor esa cadencia,

de tus manos en toda mi impaciencia,

y tus ojos en todas mis ventanas,

cuando nada es todo y todo es nada,

porque todo sobra y nada falta

cuando el amor se alza y nos alcanza.

 

 

 

Tono

la luz se encuentra detenida

sobre mi mano,  verde en aceituna,

esos frutos,

reivindicantes

de su invernal primavera.

Ese tono suave,

ese destiempo

marcando el anti-acento en los compases,

descubriéndote pleno,

en toda la inmensidad de la cosecha,

aceite regalado por el sol

aceite deslizado,

sobre la métrica de un beso.