Amor romántico

Te separas, cuando yo voy despacio

te acercas, cuando yo voy deprisa,

y es curiosa la constante asimetría

columpiando perpetuas resonancias.

Parece que te extiendes campo abierto,

hacia el extremo opuesto,

y no vislumbro

 el fin de aquellos pasos tortuosos

que suenan a asfalto entre las nubes.

La paradoja es que tú estás más cerca,

la velocidad no es un crucero,

que conjugue el lenguaje de los versos.

La paradoja es que tú estás más lejos,

cuanto más me aproximo a tu horizonte.

Quizá es vértigo, respuesta en torbellino,

que trae el agua presta al sumidero,

y a mí lo que me gusta es espaciar las piedras,

sobre el estanque que compone la mirada.

Carezco de murallas, yo no temo,

ser presa del azar de tu sonrisa,

 hace tiempo que vengo de regreso,

atomizada en el viento que roza la piel,

como paso de azahar entre tornados.

 Ya conozco todos tus lunares,

la sombra de tus lunas

y la noche.

Ya no soy filamento ni membrana

sino de mi propia piel,

y tanto que no amo,

 sino por instantes,

de tantos dígitos,

como los centímetros de mis torres.

He cambiado de dimensión

para intentar comprenderte

y ahora, quizá es tarde,

pero ya sé,

que no era necesario ni preciso,

porque tú, como holograma estático,

eres solo una fantasía de mi mente.

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Mi regalo

Lo único importante

es besarte

hasta que el nuevo día,

nos traiga el sol sobre la piel dormida.

Por eso,

si me besas,

no preciso ningún otro regalo

Venidero

Hay una pauta métrica en cada reconstrucción”

La torrre se hace arcano

sobre el mapa

de la osa mayor.

Ya no hay plomo en el aire

y los pulmones

se revelan

a su dosis de oxígeno.

El tiempo se deshace entre las manos,

llamando al paso,

entre los continentes

y como si fuera una señal

premonitoria,

la huella de mis cielos,

se hace rosa primera

de un rosal

que nace sin espinas.

La pretensión de un final,

de fantasía,

retando a los abismos,

en el que no importe

la profundidad del acantilado

sobre los brazos del mar.

Suena el arpa,

la cuerda dando juego,

a la pauta de la métrica

para desconciliar todas las simetrías

y así dejar hueco en el espacio,

diseminando

la siembra primorosa

de mis antipartículas.

No temas,

el valor te trae la pócima,

la contracción

para expandir los soles,

en el fruto de la nueva primavera.


Año nuevo

Felicitarse el año,

desayunarse a sí mismo

en lentejuelas,

para ahogarse

en unas bragas rojas

y una copa de champagne.

La suerte siempre se resiste

a desintegrarse

en nuestras uvas,

ya se sigan los cuartos o se ignoren,

la vida sigue en enero,

recalcitrante,

por eso,

obvia los selfies,

porque tú ya lo sabes,

no hay mejor suerte que tú mismo.

Según madre

Hay mitos como esquinas

en lamento,

como látigo

de palabras traicioneras

a la propia placenta.

La caja de pandora,

la manzana,

en culpa sobre el útero

Quién se atreve,

a proclamar conmigo

Quién se atreve,

a desterrar la historia escrita

de la frente de los niños

y generar el comienzo de la vida.

La mujer está herida

por la afrenta

perpetua de los siglos.

pero el hombre es cautivo

de batallas sin rumbo

y de promesas.


Si miras a mis ojos,

hallarás un espiral de saúcos

reclamando un nudo

sobre tu cuello.

La indisciplinada belleza

del viento

retomando

el aliento interior

Tú sabes como yo

que los héroes,

se cuentan según madre.

La sinfonía

Cuerdas,

frecuencia en bajo,

la octava,

sobre la sinfonía de nuestro tiempo.

Una vibrante analogía

en la frontera

de todos los sucesos.

Mientras tanto,

se mecen los tejidos,

las redes y los bucles

el tambor,

retocando nebulosas.

¿Bailamos?

Batallas del tiempo

Lluvia,

recalando la puerta,

sentirse fuera,

ser parte de ese bosque

imponentemente húmedo

que trae la niebla,

sobre los ventanales.

Dibujar sobre el vaho de la cristalera

mientras se quema el tronco,

observando,

 el paso de las ánimas.

La mayor ausencia es la raíz,

que reniega del tiempo que se impone.

Hoy, en el universo de los leds,

hay una bombilla que reclama

su amarillenta luz,

153 años,

son quizá pocos,

para comprender tu gran sentencia,

No sabemos que aquello que perturba nuestra sangre
es sólo su nostalgia de la tumba
”*

Porque anhelar el invierno y el verano,

desear el sol de primavera,

por pensar y reclamar siempre futuro,

nos apartamos del presente,

y de comprender

que la belleza se edifica

de “las batallas de otros tiempos”

*Willian Butler Yeats escribió este contundente verso. Lo he insertado en este poema mio, porque es un honor recordar a un poeta tan grande. Curiosamente hace unos años Irlanda comprobó lo que era ya una sospecha, que los restos que creyeron repatriar de Yeats, no son los suyos. Estos restos, perdidos en un osario común en el sureste de Francia, nos revelan la paradoja de esa metáfora, que pretendía reflexionar, sobre el incesante anhelo de futuro que impide vivir el presente.