Un poema para ti

Solo quiero decirte…

Muchas veces me sobran las palabras

y también los adjetivos rebuscados,

tantas frases de amor

y tanto ruido…

Me sobra la métrica,

la retórica libre,

y las múltiples formas

con la expresión perfecta

de las alabanzas pasajeras.

Quisiera escribirte un poema

con el sabor de mis labios

junto a un amanecer de primavera.

Un poema luminoso

como el fuego en invierno.

Un poema abierto al mar

en la desnudez de los veranos

Y desear que, en todas las escenas,

podamos sostener nuestras miradas.

Quizá un poema tan puro

como la vibración del universo,

una sinfonía de besos

sobre tus oídos.

Quizá no encuentre palabras complicadas

de esas que suenan bonito,

pero sí puedo decirte

que tú eres más que esas palabras,

más que todos los versos

que puedan escribirse,

y que yo solo quiero que me abraces.

Reflexiones para una tarde de Reyes

El otro día leí un manifiesto contra la palabra felicidad. En la raíz de la aversión a esa palabra está la necesidad de sentirse seguro, sufrir menos. La ráiz del cálculo a la que la mente nos aboca: cuantas menores son las expectativas, menor es el riesgo de fracaso. Pero yo no concibo el significado de la felicidad de esa manera; es decir, conseguir cosas, tener éxito, subir más peldaños…Para mí la felicidad es un estado interior, que muchas veces confieso yo tampoco tengo y que no depende de lo que hayas conseguido, sino de encontrarse en paz con uno mismo, haya pasado lo que haya pasado. No quiero dar más vueltas sobre este concepto, pero sí reflexionar sobre algunas palabras cuyo uso, en algunas ocasiones, me disgusta: Esperanza; Nostalgia y Fe. Esperar algo, en muchas ocasiones, implica situar fuera de tí la causa de que algo suceda. Es como esperar a que llegue el metro para subirte. Pero hay muchas cosas en la vida que no puedes dejar para “esperar”, porque si no vas a por ellas no van a venir. Ello no quiere decir que muchas veces no vayas a fracasar, pero sí que la única manera de formarnos una vida como queremos es arriesgando. Por lo que deseo pronunciar la palabra “arriesga” “toma el control de tu vida”. No me gusta la nostalgia porque significa permanecer en un tiempo que ya pasó y perder la perspectiva del presente. Debemos amar el pasado y asumir lo bueno que nos trajo, pero teniendo en cuenta que nuestra vida está ahora en el hoy y que debemos ir a por el mañana. Por lo que cuando la digo, deseo pronunciar la palabra “ahora”. Tampoco me encuentro cómoda con la palabra fe; no tanto por su significado como por las connotaciones que se le dan. Creer a ciegas, creer porque te lo ha dicho alguién, o mentir que crees en algo, es totalmente inútil, en mi opinión. Para mí la palabra raíz sería confianza, porque solo teniendo confianza se puede llegar a ese estado en el que tú sientas de verdad lo que afirmas.

Pero, y ¿si no es así?

Para la RAE esperanza es el estado de ánimo que surge cuando se presenta como alcanzable lo que se desea. Por lo tanto, para tener esperanza tenemos que tener deseo y entenderlo alcanzable. Entonces ¿Cómo no te arriesgas?

Para la RAE nostalgia es la tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida. Y por qué no la bendecimos y seguimos adelante con una sonrisa por ese bonito recuerdo.

Para la RAE fe también en una de sus acepciones es confianza.

Feliz noche de Reyes.

No llores

La pasión es un maravilloso laberinto y también un torbellino salvaje que nos engulle. Las almas más apasionadas son aquellas que han necesitado aprender a dominar sus pasiones.

NO LLORES

No llores, te lo imploro, tú no llores

cuando veas vacíos mis armarios,

las estanterías sin libros,

y el silencio

reclamando el relleno de tus ojos

con nuevas sensaciones de color.

No llores, te lo pido, tú no llores

ni siquiera

cuando escuches esa vieja canción,

que en otros tiempos

transformaba en incendios nuestro cuarto

y perfumaba la piel.

No llores, te lo pido, tú no llores,

permíteme que seque tus lágrimas

y te abrace esta última vez.

No te quedes en lo que no fuimos,

disfruta recordando lo que sí vivimos

y cuán inmenso fue entonces nuestro amor.

No niegues nuestras tormentas,

Hemos de aceptar que somos dos idiotas,

el barco a la deriva

en el espiral de la pasión.

No niego que te quise más que a nadie

y eso es lo que hoy me llevo

en esta tarde tan gris…

Eso es lo que me llevo,

tus caricias, tus besos,

tus abrazos y también esos te quiero

iluminando la casa y el jardín.

Eso es lo que me llevo

tú no llores

que yo lloraré por ti.

Y si digo

Y si te digo que tus ojos son como esmeraldas

despertando a la luna,

me dirás que te hago una metáfora,

no muy realista

porque tus ojos son del color de la miel

y les duele la noche.

Nuestras oscuridades son un campo de batalla

y no tenemos gafas de visión nocturna.

Quise encargar en Amazon una lámpara azul

pero informan que el producto está descatalogado.

Quizá podamos vernos

en la estantería de los libros prohibidos,

único lugar en el que encuentro

el código secreto para hablarte.

Es duro comprenderte, mi adversario,

ese incombustible antagonista,

que no teme a la luz.

Siempre fantaseo

que existe un lugar como refugio

de los buenos momentos

y que algún día hallaremos un motivo

para descorchar los sentimientos

y sentir como la pasión recorre

todos los segundos de mi tiempo.

Fuera de mí. Dentro de mí.

Arriba y abajo.

Una palabra puente,

para transmutarnos

entre las luminarias de diciembre.

Y si te digo que tus ojos son la miel serena

que despierta el sabor de tus abrazos,

me dirás que es una metáfora

y no muy realista,

porque tus ojos a veces son tan verdes

que se pierden

en las profundidades de tu bosque.

Y es así, mi adversario, que entenderte

supone enfrentarse a mis silencios.

De esta historia hay que salir indemne

para no repetirla en otra vida.

Aunque si fuera así, también confieso,

que quizá tus besos

calmarían la sed de mi sonrisa.

Exilio

 Tengo la sensación de que llevo muchos años

  sumergida en el pozo más estéril,

  olvidada de toda correntía,

  en la tierra más seca.

  Tengo la sensación de que este suelo agrietado

   por el exceso de juicio

   pretende exacerbar el juicio propio

   para su yermo abril sin primavera.

.

   La tierra está cansada,

   ya no hay hierbas,

   que quieran medrar en suelo vacuo.

    

Yo soy gota y océano, recuerdas,

      Y debo recordarme

      para no seguir perdiendo aliento.

  Soy gota, agua, nube y mar abierto,

    sintiéndome

                                        exiliada

      en este lugar que no se da

         ni se aproxima.

Rima

Hoy yo te quiero amar jugando con la rima,

catorce y ya no más, en siete dividida

el beso que se encuentra en la pasión perdida

deseos que alimentan, perderme sin partida

y encontrarte después, cual eco que nomina

lo que ya es de los dos, en suma compartida.

Ya sea en verso ves, ya sea en verso o prosa

en asonancia libre, que siempre la retoca

esa luz de la tarde, el olor que me arropa

el roce de tu piel, cruzándome la ropa

y por quererte amor, es el amor que evoca

en esta consonancia extrema de tu boca.

De amor quiero hablarte

Esta noche va de amor,

quizá de un beso furtivo, ese deseo

en el brillo de mis ojos

y que quiere reflejarse entre los tuyos.

Esta noche va de amor,

porque de amor quiero hablarte.

Muchas veces no me salen las palabras,

otras quizá me salen en exceso,

pero, aunque no lo diga,

siempre tengo un te quiero escondido

entre mis labios.

Un te quiero que es te amo

escrito con mayúsculas.

Ese te amo en toda circunstancia,

cuando nos besamos

y cuando nos odiamos.

Te amo también cuando no te amo

y me temo no dejaré de amarte

ninguno de los días de mi vida.

PALABRA

QUÉ TUS LABIOS SEAN MAGIA

La   palabra,

parábola,

la que lanza, compara. La línea

parálela al discurrir

del tiempo y de los nombres

La palabra.

La que nace, sostiene, imagina, retiene,

la que surge, rebrota, navega, desciende,

la que enciende, sumerge, inunda, destrona.

Me atrae renombrar sus arquetipos,

quitarle el significado de sus letras,

para adivinarla dentro,

en su poder creativo

Y retomarla

purificada de toda ambivalencia,

no dejando hueco a las malditas.

Anulando la que es arma peligrosa,

la que destruye, difama, enroca, discute

la que incita la ira y la batalla

la que nace muerta,

la palabra maldita y maldiciente.

No pronuncies aquello

que no puedas mantener después de un siglo.

La palabra comienzo

el gran viaje,

entre las densidades de sus letras,

enredada madreselva intuitiva.

La palabra verbo.

Plantemos un árbol en medio del espíritu.

El retorno a los tronos ancestrales,

sin edulcorante de sus noches.

Destripar las palabras

escudriñar su aliento

de palaBRA

Y qué se haga la magia.

Voy a crear de la nada

mientras estoy hablando.