Quiero estar cerca

Desbarata la luz, descomponiendo

el antaño esplendor de aquella cómoda,

la madera recuerda la palabra

impresa en la memoria de tus ausencias,

cada vez más habituales.

 

Dicen que tu fantasma,

aquel que no está sobre tu piel cuando me miras,

en el despiste ahogo de la demencia,

vaga perdido entre las densidades

del jardín de invierno,

allí donde recibiste el primer beso de amor

quizás el único

que humedeció tus labios en silencio.

 

Puede que la mayor metafísica

la teoría del todo,

el átomo más puro de tu oro,

se encuentre matizado en capas de electrones

desde las coordenadas de los besos.

 

Desbarata la luz, y ya es tu lecho,

un catre articulado con más de mil funciones,

el colchón anti-escaras,

de la inmovilidad de tus deseos.

 

No sabes cuantas veces pienso,

abrir ventanas y sacudir las sábanas,

desarropar el tiempo en remolinos,

cogerte de la mano, huir corriendo

al universo templado del pasado.

 

Ser el potro salvaje que desencadene,

una carrera hacia una estepa libertaria

sin rostros maquillados e indolentes

que te tratan como si fueras un niño,

restando sabia a tu vejez furiosa,

arrebatada en la suerte de los días,

pero no menos intensa en poesía.

 

Corramos, pues, contra el viento y la marea

pues mientras haya aliento

no puede haber artrosis que no nos permita

rodear la palabra imponente de tus brazos,

y ser amante, ahora y siempre,

en la desestiba del carruaje de los tiempos.

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hiperventilar

Soplar sobre la bolsa de plástico

para no hiperventilar,

reconocer en los rincones

ese sabor amargo y retorcido,

rescoldo irritante en el intestino,

cuando duele el amor,

en la acidez de las emociones.

 

Aproximarse en aristas

demandando equilibrio

me resulta imposible,

mis botas no llevan clavos

para una escalada sin cima,

la pedrera de la incomprensión

y la losa del silencio.

 

Cuando todo duele,

ya nada, puede volver a ser lo mismo.

 

Indefensión

Una transparencia

sobre el listado de tareas,

la carga metafísica del gráfico,

el código impreso de tus definiciones

tú no eres una cobaya experimental,

ni piedra ni papel,

ni palo ni zanahoria,

ni cuerdas enroscadas sobre el antebrazo,

cuando comprendas

que la mayor arma de todo lo que oprime

es que no te defiendas,

habrás cambiado todo tu universo,

y el mío

y el de todos

probablemente

cuando sepas,

que

al otro lado de la valla no hay descarga eléctrica.

 

 

Primeras piedras

Gentes

que dicen que hay que confiar en el destino,

como si existiera un hilo conductor de las cosas,

y pudieras esperar sentado,

tomándote esa taza de café,

más tarde o más temprano,

la partida tomaría sus cartas,

arrebatadoramente:

Un as de oros

sobre la temperatura de tu taza.

Gentes

que dicen que el destino se piensa,

basta imaginar que es posible,

y verse reflejado,

con el globo terráqueo.

De algún modo, todos somos polvo de estrellas

acariciando los laureles

en la frente del éxito.

Gentes,

que dicen.

desconecta,

descansa,

lo verás más claro,

cuando lleguen los primeros frios

y la escarcha cubra parte de la ventana.

No te engañes,

si tu no pones las primeras piedras,

las segundas, terceras, cuartas, quintas…

bajo el sol arrebatador de agosto

sudando tu camiseta,

por mucho que lo esperes

no habrá hilo que te lleve

un as bajo la manga,

por mucho que lo imagines

no portará tu sien

ni el más minúsculo laurel

ni siquiera el viejo boleto

para un pase de los miércoles

!Pon, de una maldita vez,

esas piedras!

Me estoy cansando,

de esperarte

al otro lado.

Posdata: Tu otro yo

 

Aquel viejo Vals

Un abrazo,

profundo,

intenso,

buscando,

el contacto

No hay huida,

El brillo de tus ojos,

llamaradas,

me paralizan

hipnotizando,

todos mis contornos,

la pauta de tu voz,

en mis oídos,

replegando

la cercanía de tu rostro,

en un beso,

único,

sin pausa,

retenido,

entre mis labios.

Cuántas veces,

he querido bailar

esta misma canción,

elevando mis pies

levitando,

sobre el estanque azul,

la longitud audible,

de un vals interminable:

tu beso,

retenido,

entre mis labios.