Mal hombre

Cuanta indolencia maquillada

en las lagunas de los miedos,

cuanta madre acallada

sobre la sombra tintineante de testosterona

cuanta deshonra

cuantos pasos,

negativos,

pretendiendo callar

progesterona y estrógeno,

la simiente de la luna.

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Poeta

 

Llegaste malherido,

con la herida sangrante de una batalla interminable,

en el grial de tus sentidos.

 

Te ofrecí el silencio de las cuevas

el canto visionario de los pájaros

y la palabra

cual magia

sobre la palma de mis manos.

 

Puede, la poesía, tal vez, desenmascarar el secreto,

clamar a tierra abierta

y retraerte en delirio cada noche

mientras entremezclamos identidades,

puede, tal vez, ser luz y profecía

sobre la raíz del árbol fértil

que hace tintinear todas las campanas

cabalgantes

sobre la noche de los tiempos.

 

Y mientras dormitaste sobre mi regazo,

creo que comprendiste,

que no eras bardo errante

sino fuego

maleable a la materia de los versos

 

Aun te espero.

Sé que regresarás con la rama de oro,

la gran rama,

de la estirpe de todos los poetas.

Angustia

Toda una vida cosida a fotogramas,

deshilados en una procesión momificada

entre el verde ungüento de las nauseas

quebradas en la angustia, maniatadas

en una composición de videocámara.

El tiempo se repite,

un nudo en la garganta

que ha venido a instalarse,

entre el papel pintado y la insuficiencia

de toda incertidumbre.

 

Las manos en enredadera,

cubriendo la cabeza,

posición de defensa.

Me estoy tragando la luz,

Voy engullendo

lo poco bueno que asoma a las ventanas

y no sé cuál será la próxima pantalla

No existe camino para volver atrás,

el tiempo se lo cobra

Siempre estará él para decirte

Cuanto te equivocaste

 

Quiero abandonarme en el minuto cero

estar ausente, libre, sin espacio

cesar el tormento, romper el lazo

que me une a la candelaria de las sombras.

 

Diagrama

 

Trocar el arco iris

reponiendo, sus reflejos

para que llegue a la puerta de tu casa

con la imprimación de una sonrisa

Virar alas, rumbo, noche abierta

para comprenderte,

regesando ventanas,

llamando,

a las lágrimas del sol

en el diagrama de tus brazos.

Dorsales

¿Por qué no recorremos las esquinas?
y quitamos la mugre de los marcos
en todas nuestras puertas,
para reconocernos en las vetas,
siempre fantasiosas navegantes,
de la profundidad de los destinos.

¿Por qué no salpicamos agua clara
sobre los ventanales de la rima?
Y así nos tropezamos,
adjetivos,en la resurgencia de los nombres.

¿Por qué no retomamos la escalera?
destino a nuestro techo
clamando buena nueva
sobre el techo de sal que, bendecido
recorre nuestra espalda,
sobre esta tarde siempre  entre  las horas

Volver a ser principio, nube, lienzo,
en el retrato de nuestros momentos.

Tiziano

No preciso mil bastidores

para tensar el lienzo

en la imprimación de tus paisajes,

en esa textura del acrílico,

deshojando las aristas de mi literatura,

con la belleza impresiva de tu Venus.

Siempre me gustó el toque del aceite de nuez,

versatilizando los colores,

en ese aroma renacentista,

entre soportales y abanicos,

buscándote en las puertas,

para conjurarte

en la rebelión de los condenados,

“sol entre las estrellas”,

en el último cielo de tus ojos.