Mi mejor paisaje

Mi mejor paisaje

son tus labios

abrazando

la tempestad de las mareas

Las olas arrebatadas

cual tus brazos

iluminando el Orzán

la quietud de la dársena

la belleza serena del cristal

las galerías de invierno

llamando a mermelada y chocolate

el musgo renaciente en piedra

las castañas de Samain

en la noche que el muérdago

recorre las rúas

y la cinta que cada primavera

borda el norte en mis ojos

Mi mejor paisaje

son tus labios

abrazándome

 

Viaje interior

             Admiro lo sencillo. Pero, no confundamos, la sencillez, la simplicidad, no la superficialidad. Y cuidado, que muchas veces lo superficial se disfraza de complejo, y sigue siendo un mensaje intrascendente. Las poses, las modas, los desafiantes perfiles, a modo de ritos de iniciación de eternos adolescentes, no nos traen realmente bienestar alguno. No eres tú contra…no eres tú por…Eres tú, y lo que quieras ser a partir de este momento.  Nuestra vida, duela lo que duela, puede llegar a ser más llevadera si aprendemos a admirar lo sencillo. El caliz de la flor, la piedra de la vida…Os invito a un viaje interior.

                    Cierro los ojos y me observo

recostada sobre la arena sin rozarla

en una pequeña levitación de mis sentidos

Siento que mi cuerpo se recoge

entrelazándose en aire

Un ovillo, el círculo de la vida

bendiciendo el calor de mis manos

el espiral de los movimientos

Un  remolino de corriente

en el viaje hacia uno mismo

Respirar, ahuecar las alas, sacudiéndolas

atrapando el oxígeno

Abrir los ojos, serenamente,

sobre un papel en blanco

sellando nuestro nombre

Arropar el  pasado

acunando los sueños de los ancianos

y agradeciendo poder compartir la vida.

 

 

 

Petición

Admiro la libertad de un principio,

la hoja en blanco, el papel

arrebatado a la ventisca,

las botas de goma allanando precipicios,

la fruta temprana sobre el mantel,

mordisqueando la risa

Por eso pido

a las huestes que barajan los destinos

que por mucho que duela la vida

los besos inicien el día

en una historia de comienzos permanentes

Es el amor

Es el amor la energía transmutada

por la flecha de azar de un tal Cupido

de núcleo a núcleo, partícula emitida

en notación metafísica del otro

Es el amor la alquimia de unos dedos

deslizándose entre las densidades

bendecidas del oro de tus ojos

la piedra filosofal de tus sentidos

Es el amor la energía transmutada

al roce sigiloso de ese arte

que nos hace distintos cada día

Sin naufragio

A veces naufragamos hacia dentro

aunque no se humedezca la madera

y el navío rumbo firme nos prescriba

la receta de una luna prisionera

A veces, naufragamos sin creerlo

Y es la arena eterna pasajera

de la estrella del norte que se agita

en el universo de nuestras esperas

disgregando las rutas entre nieblas

ancladas a la luz de sus fronteras

A veces, quizá, si a veces, estamos tan cuerdos

que sentimos como naufragamos sin creerlo

 

 

¿Qué te sugiere?

Pudiera ser invierno, al mediodía, con una soledad de espantapájaros.

Pudiera estar perdido en el recuerdo de una vida soñada y no cumplida,

esa otra vida, nonata, arrebatando de ira los recuerdos.

Pero también pudiera ser otoño. Sí tal vez, pudiera, ser otoño de castañas de colores,

esas castañas que juegan a despistarnos sobre irisados racimos de uvas rojas,

precursoras del verde de poniente sobre el libro, en la ilusión tardía de un encuentro

Pudiera ser también el cierre de una herida. Ella vendrá y cambiará las notas,

con un ramo de lirios y sonrisas. Pentagrama de luz en las persianas.

Pudiera se un hombre, al fin y al cabo, culminado el paisaje de sus ojos,

con el atardecer sereno de su rostro,  invitándote a sentarte y comentarte

lo suave del tiempo cuando llueve y el devenir de las hojas sobre el suelo.

Tendrá una gran familia, o no, ninguna. Será un hombre de bien, estoy segura,

de esos que comprenden que la dicha,  se encuentra dentro, muy dentro de los días

cuando el sol ilumina las palabras, hay café caliente y una mano amiga.

Un sol de gominolas

Versar en tres

Un sol de gominolas

Emborracharse a moras

Pellizcarse la piel

Trepar sobre las sombras

Saltar en pata coja

Con una media roja

Para no poder ver

Jugar al escondite

Responder a un envite

Esconderse después

La infancia es la bandera

De los sueños tempranos

La tenue primavera

Rozándonos  las manos

Arco iris de nata

Sobre de papel de plata

Y sombrero de paja

Trenzado del revés

jugamos otra vez