Sé que estás

Camino, con los pies descalzos.                          

Camino con el cuerpo alzado.

Se desliza la arena entre mis dedos.         

Diría que no hay tierra firme                                   

Diría que no estoy segura

para sostener mis nidos.

La playa es desierto interminable                        

que no avista el mar.                                            

Lo que está oculto no es inexistente.

                  Yo soy, o tal vez eso parece

en el exilio del subconsciente,

Mis pies no se hunden, se sostienen                     

y el agua fluye

buscando su origen.                                           .

Me acostumbro a mirar sin rostro.                      

para no reconocer el recorrido.                              .

Y me desacostumbro en esa ausencia                   

porque la palabra habla                                                

aunque no se piense.                                

La luz de la tarde se hace tenue                                 

y un viento de aliento

tiñe de blanco la noche.

Los  pasos nocturnos de las olas                              

juegan al escondite con mis ojos.

Aunque no lo parezca                                                   

Sé que estás mirando

sé que me observas

por leve que parezca tu presencia

sé que estás

mientras camino, con los pies descalzos                                              

y la arena se desliza entre tus dedos.                                   

Amor ilusorio

Es el amor ilusorio, amor platónico

ese que no se prueba ni se entiende,

un domino del ego, que pletórico

cree encontrar un trono siempre indemne

y el otro, otra, su imagen duplicada

que le corone en espacios infinitos

sin duda, ni arrebato, ella entregada

pues sin mí todo parece no ser nada

Mas no hay nada tan contrario al amor

que el espejo de un yo que desmedido

busca en la hipérbole su premio y su testigo.

Qué es el amor sin comprender sino

que nadie es rey ni reina ni destino

solo un humilde servidor de sus designios.

Sábado 15 de abril

            No hay nada más poderoso

             que transformarse desde dentro.

               Sábado, 15 de abril

        La luz del mediodía

       debilita la sombra de los árboles

       mientras la naturaleza se cobija

       en los muros del sol.

       Las hojas de mi olivo aletean

       al paso de los pájaros.

La madera invita:

construye en mí tu nido

       tu reposo

       sin dejar de volar.

       Imagino el lenguaje silencioso

       de sus raíces bajo tierra

       y la generosidad de su materia

        para el sustento de la vida.

         

La tierra alimenta la buena hierba

         la tierra alimenta la mala hierba

                 el cauce de los ríos

                          y el musgo de las piedras.

         Ella no juzga sus frutos.

         Los abraza

        para que crezcan hermosos

        en los poros de su piel.

        

Su palabra se funde

         se transforma

         en grano sobre mi mano.

 Como una madre inmensa

         la tierra no habla da.

         Mientras las ráfagas de luz

      que se cuelan entre las ramas

      observan

        cómo mis pies se elevan

                                                danzantes

para festejar el fruto y su candela

Color

Si tuviera que elegir entre lavanda,

amatista, púrpura, violeta,

me quedaría anclada en el magenta

dibujando un velero con mis ojos

Y en ese intenso tono de mi pluma

navegaría en mares color vino

Desataría olas tan celestes

para alborotar sus gotas

como granos de amarillo avena

Y mis dedos tornados en pinceles

encontrarían sentido entre los ocres

para tejerlos en color cian

abriéndose paso

en un acrílico atardecer de invierno,

que desate la cromatología

de los versos.

Isla

Nada es igual

sin transitar el mar como una isla,

en la asimetría de los nombres

de las gotas minúsculas que forman

un paisaje imaginario.

Nada es igual,

sin verse desde dentro, encaramada

en el caos primordial y el viento ajeno.

El aire siempre sopla y alza velas

en la ilusión cromática de un cielo

que emula un fuego interno,

atemporal, privado de su espacio

dejando que el vacío

imprima la inexistencia de las formas.

La materia no existe,

y siempre asombra

la plasticidad de su relato

tal cual lo ves,

tal cual tú eres,

tal cual yo soy.

La irrealidad del bosque

que se cierne

sobre despistados ojos.

Solo puedo decir

que las leyes de la termodinámica

no conocen el efecto de tus besos.

Sin letras

   A la paz se le han caído las letras

y vagan por los campos de la muerte

La oscuridad está presente

en la forja de las identidades

en la idolatría de los ojos ausentes

y el temor a que la noche nos invada

para revelarnos impotentes

a la herida, la sangre y el martirio.

Los ojos de un niño huido

percuten en mi mente

mientras la vida parece que no alcanza

a revelar la fuente de los besos

La materia es un valle

para plantar rosas, no metralla

Y, sin embargo

tantas veces

por tanto tiempo oscuro

donde la egolatría es un templo

hay más metralla que rosas

¿Qué podemos hacer? ¿Dónde está la llave

de la puerta de la casa? ¿Dónde parar la muerte?

El poder material y traicionero

arrasa las entrañas de inocentes

 La violencia anida

entre el propio polvo de la tierra.

Quizá podríamos construirnos

sin espejo

de las identidades frente al otro.

 Cuando seamos nada por ser nosotros mismos

pararemos los tanques con los ojos.

El árbol de la ciencia

              

             Para recorrer tu cintura y alcanzar los frutos,

             no preciso comprender los precipicios

             de las bifurcaciones de tus ramas.

             Solo necesito saber que tus raíces

             no dejan de ser las mismas que las mías

              Por eso, tu abrazo es más infinito

             que cualquier cosa que percibo

             y lo que pueda acontecer no importa

             cuando tus besos son uno con mis labios.

Teatro

Será el amor un sueño en un teatro,

donde el guion se escribe a trompicones,

y sin hallar traspunte de emociones

nos requiere aplomo en cada acto.

Y alguna desmesura entre las letras

que ya nacen rebeldes a la prosa,

con las cartas de amor sobre la mesa

para la complacencia de las rosas.

Tus manos son festejo sigiloso,

para sentirte cerca desde lejos,

entre los bastidores no hay reflejo

de ese beso que se impone ansioso

en todas las fronteras de mi cuerpo.

En un roce de amor vertiginoso

suena la música ardiente como el fuego,

y son mis lunas tus ojos encendidos

cuando el telón se abre sorprendido,

a la pasión oculta en bambalinas.

Y reclama el proscenio indisciplina

los tambores, el beso, torbellino

las miradas, el viento, remolino

revolviendo las ropas y las hojas

hasta poner el mundo boca arriba

y tu nombre en las letras poderosas.

La pasión atraganta, sobrecoge,

enardece y desboca en correntía

hace herida, escuece y también calma,

y es suave, y abrupta, y mediodía.

Imprevisible y franca, como la propia vida.

Por eso dame teatro, dame escena

caballeros, espadas, damiselas,

huracanes, conciertos, mariposas,

cataratas, misterios y escaleras,

ese ritmo trepidante de la acción

hasta que caiga el telón …