Simplemente

No quiero decir aquello

de que soy la suma

de una centena de mujeres.

Tampoco quiero contarte,

lo fuerte que he sido,

lo que soy,

cada cual tiene sus propias batallas,

extendidas,

sobre el tablero de la vida.

No te diré que soy loba, meiga,

amazona en el desierto de las palabras,

ni delicada ni Ángel,

encantadora de colonias.

Hace tiempo que me aburren los estereotipos,

por mucho que sean los de moda.

 

Te diré, sin embargo, que me extasian

los colores del otoño,

que abarrotan mis ojos las ventanas

encendidas del invierno

y que te quiero simplemente,

sin que exista más motivo,

que la  luz que me dejan tus abrazos.

 

 

 

Melancolía

La melancolía es la felicidad de estar triste. Víctor Hugo. 

 

 

Nunca me ha gustado

la palabra melancolía,

esa tristeza lánguida,

un disfraz de debilidad,

casi buscado,

una pose,

que nos condena a la insustancia.

 

La atracción misteriosa

por mostrarse triste,

excita la tiranía de la mente,

percutiendo los sinsabores

hacia un perpetuo retorno,

olvidando,

mirarnos en el presente.

 

Lo que has tenido

no cierra

la puerta

a lo que pueda venir.

 

Obsesión

Estoy perdida,

como una caracola,

en el laberinto de tus miedos.

 

Solo soy un fantasma,

un molesto espectro

sobre los dedos de tus zapatos.

 

Hace tiempo que soy navegante,

de un mar enlatado,

siempre en bucle,

en la contaminación de los oídos.

 

Me gustaría gritar:

Yo también necesito remos.

Pero no hay misericordia para los marineros.

ni agua que pueda aplacar el desierto

de tu ausencia.

 

Espejismo

Con demasiada habitualidad

nos nominamos,

magnificando estados,

frase que relega las emociones,

a un envoltorio de juguete.

 

Mejor que nunca

amplifica el tengo miedo,

no sé cómo transcurrirá este día,.

Otras veces asimos, 

el altavoz de la queja, 

sin comprender que eso que te carcome,

y corroe todos tus metales,

tiene poco que ver con las afrentas

y mucho que decir de tu viaje.

 

En la esquizofrenia del éxito,

la programación del resultado

es la celda de tortura.

La siempre interminable

exhibición de los logros,

los grilletes de tu esclavitud.

Si desatamos las manos

veremos,

como la trampa está en la meta,

es como un espejismo,

que te parasita

y te obliga a seguir en la carrera.

 

 

 

 

Muros

Los muros no son inexpugnables,

toda puerta cerrada tiene

una rendija,

para respirar aire fresco

y ver paisaje.

 

Tú quizá no lo creas,

basta solo cambiar la frase, 

para que ninguna barrera sea eterna,

siempre habrá una sonrisa

demoliendo,

las murallas del miedo.

 

La luz es rebelde,

inexorable,

todos los días  amanece,

destronando,

el dominio de las sombras

Encrucijada

En todos los caminos,

hay una encrucijada,

la decisión,

la dirección,

la nota,

que pone tensión a todos nuestros pasos.

Sin embargo,

olvidamos,

que quizá esté más cuerdo el bufón que el rey,

que da igual la ruta,

si sabemos mirar sinceramente.

No te inquietes,

no siempre la balanza,

va más allá del resultado emocional.

Para caminar sobre el agua,

solo hace falta liberarse,

de la presión de alcanzar un buen destino.

Ese oasis, el equilibrio,

reside solo en ti,

aunque no camines.