Abalar

Quiero posarme en tu piel cual amuleto

trisquel de plata en energía roja

para bifurcarme en los pliegues de tu rostro

y quebrar la relatividad de tus arrugas

 

Quiero batir el tiempo y ser Druida

Sacerdotisa que invoque nuestro sino

en el altar de ámbar, sacra piedra

nueve veces cruzada

Quiero batir el tiempo y  ser sonido

del Atlántico fiero renaciendo

en cada nueve vidas,  nueve versos

Quiero recorrer todas tus regiones

barajando el aroma de tus besos

y descifrar el secreto del camino

que une la distancia entre los tiempos

 

Quiero posarme en tu piel cual amuleto

mientras la luz cobriza de tus mejillas

barniza mi mirada de poeta

 

 

 

Descálzate

Cuando pesa el barro sobre las botas,

descálzate,

siente la rugosidad de la arena,

la humedad de la hierba,

el tacto de la tierra,

sobre tus pies.

Si te aferras a tus viejo calzado,

los lodos acabaran sumergiendo tus alas

impidiéndote volar.

 

Los ojos del mal

                        Que el mal existe en algunas personas es una realidad. No hay locura en el vecino que a la par de sonreir amablemente cuando va a comprar el pan, maltrata a su pareja, a su madre, a sus hijos o a sus dependientes. No hay locura en él que, anteponiendo sus propios deseos objetualiza a los demás, buscando en ellos la satisfacción propia, sin ninguna empatía con sus sufrimientos, sea por dinero, sea por satisfacerse sexualmente, sea por orgullo, sea por despecho. Pero el mal dota a las personas de una característica propia:Su mirada. Obviamente los ojos son diferentes en su forma o color, pero la mirada, la mirada, siempre me impresiona la misma.

                     Hace unas semanas, reflexionando en estas impresiones, escribí lo que ahora comparto:

LOS OJOS DEL MAL

El mal no tiene corazón

El mal tiene mil rostros

pero el mal siempre observa con los mismos ojos

atornillados, fijos, impasibles, rotos

encallados sin puerto,  a veces hirientes,

otras perdidos, anclados, sin  destino

Por mucho que se escondan

Oscuros, huidizos, cabizbajos

Por mucho que te devuelvan desafiantes la mirada

Inexpresivos, arrogantes, pretenciosos

Siempre son los mismos ojos.

Escucho tu beso

                        A menudo fantaseamos si es posible revertir el paso del tiempo y regresar al pasado, aunque sea un segundo, para abrazar a aquella persona que lamentablemente perdimos. Este poema evoca esta situación  en el intento fugaz de dar un beso en un encuentro pasado.

ESCUCHO TU BESO

Hay un horizonte invisible a nuestros ojos

que latiga, que desoye, que revierte, que expande

un horizonte donde se encuentra aquello que hemos perdido

donde, con un ritmo intenso

el tic tac del reloj gira en rumbo opuesto.

En ese horizonte me balanceo.

Yo me giro, sobre mi,

detenida en ese extremo del tiempo,

en esa cuerda en la que el ruido es blanco,

infinito en audibles mil espectros

inteligible al son, críptico en verso

con la nota escondida entre las rimas

El  espacio deformado no cesa en su zumbido

Hay un hueco, una fisura entre latidos

Me veo, te veo, puedo oírte, te digo

Retroceder a ti, con mi fuerza en un suspiro

Más lo intento y no puedo, te he perdido..

miento,  hay un recuerdo atrapado, ahora siento

Todo es denso.

Un sabor a plomo me apelmaza.

Hay algo que no me deja

Gravito.

Pienso en conformarme en este devenir

Pero no lo haré, nunca he temido

tropezar con tu mano en este encuentro

Daré calor al rojo de tu mente y tornaré en azul mi pensamiento

Cuando la  luz se abre en prisma

Te reencontraré en ese segundo en el que las cosas pueden ser

Y yo te puedo dar un beso

Canción de Navidad

 

 

No quiero adornar mi árbol

con bolas de mil colores

Yo quiero flores, si  quiero flores

y con amor abrazarlo.

 

Una flor por tu sonrisa

Otra por lo que no fue

cinco por aquellas prisas

cuando quedaste con él,

seis flores por aquel guiño,

de tus ojos al partir,

siete por aquel recuerdo,

y diez flores por sentir

 

En esta navidad

Búscame en el mar

Bailando en la arena

Sobre la marea

Que viene y que va

 

Que no te pese el pasado

por aquello que no está

No lamentes el presente

que también se marchará

Y no te angustie el futuro

pues mañana  será ayer

Vive, simplemente vive

no hay sentimiento más puro

nada más que comprender…

 

Déjate llevar, solo respirar

Mimar la alegría

Es la única guía

de tu  libertad

 

En esta navidad

Búscame en el mar

Bailando en la arena

Sobre la marea

Que viene y que va

 

No quiero adornar mi árbol

con bolas de mil colores

Yo quiero flores, si  quiero flores

para abrazarlo, para abrazarlo

 

 

 

 

Eres tu luz

Envuélvete de luz

enarbolada en ramas,

raíces que semejan

el paso del mañana

Envuélvete de luz,

como apretando el alma

y en esa plenitud

que nos deja la nada

cuando la nada es todo

y el todo te acompaña

Envuélvete de luz

Y envuélvete, eres tú

en la mirada blanca

en la tarde que viene

y en la parada calma

Envuélvete, soy yo

la que te espero y habla

la que la noche guarda

la que  tu mano  alcanza

Envuélvete, eres tú

la luz de mi palabra

Encrucijada

Encrucijada en tres, ramas perdidas

no sé por cual seguir, ni qué ruta es la mía

si existe algún sentido para esta partida

si es neutro el devenir o el viento que me guía

 

Al vuelo suenan runas, destino y profecía

espero una señal, la luz de una baliza,

en fin una respuesta aunque sea tardía,

pero ya nada suena como antes solía,

ya no hay notas en re, ni sol en poesía

 

 

Encrucijada en tres, caprichos de la vida

No sé a dónde llegar y anhelo la salida