¿Qué te sugiere?

Pudiera ser invierno, al mediodía, con una soledad de espantapájaros.

Pudiera estar perdido en el recuerdo de una vida soñada y no cumplida,

esa otra vida, nonata, arrebatando de ira los recuerdos.

Pero también pudiera ser otoño. Sí tal vez, pudiera, ser otoño de castañas de colores,

esas castañas que juegan a despistarnos sobre irisados racimos de uvas rojas,

precursoras del verde de poniente sobre el libro, en la ilusión tardía de un encuentro

Pudiera ser también el cierre de una herida. Ella vendrá y cambiará las notas,

con un ramo de lirios y sonrisas. Pentagrama de luz en las persianas.

Pudiera se un hombre, al fin y al cabo, culminado el paisaje de sus ojos,

con el atardecer sereno de su rostro,  invitándote a sentarte y comentarte

lo suave del tiempo cuando llueve y el devenir de las hojas sobre el suelo.

Tendrá una gran familia, o no, ninguna. Será un hombre de bien, estoy segura,

de esos que comprenden que la dicha,  se encuentra dentro, muy dentro de los días

cuando el sol ilumina las palabras, hay café caliente y una mano amiga.

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De cero infinito por ciento

Paso la tarde pegada a una nube

buscando un momento sin pensamiento

De cero infinito por ciento

Dibujo sobre mi mano una palabra

Reclamándome

Todavía guardo una caja polvorienta en el balcón

hay agua de lluvia en las losetas

siempre huidiza

Por cierto,

la luz azul no se apagado en el jardín.

Quizá hay alguna esperanza

para abrir este cuaderno y escribirlo de nuevo

empezando por el final

para así asegurarnos

que caminaremos entre las rocas de la playa

con una caracola de arco iris.

 

Ángulo muerto

              No sé si alguna vez pensáis que, quizá, lo que se nos vende como realidad, no lo es, sino parcialmente. Lo que se afirma como logro, éxito, reto puede no ser sino un auto-engaño.  Nos retroalimentamos en unas exigencias absurdas. La vida se presenta quizás más simple, pero, a la par, por ello más complicada si pretendemos dimensionarla. El nacimiento, el origen, la evolución desde, parte de un cálculo que no podemos realizar con la fracción. He aquí la irracionalidad y a la vez, la vida…el amor. Tal vez- es una pequeña impresión- exista un ángulo muerto que no divisamos.

 

La razón pervierte la medida de mis días

en puntos, cuartos, minutos, segundos, horas

retocando espacios irreales sin tu nombre

una pantalla anuncio entre mensaje al uso

y logros dimensionables

 

La razón pervierte la ecuación de tu rostro

estrella de mis pensamientos

Y porque nada fraccionable resulta interesante

yo me anclo en la fuerza expansiva

que siempre me promete tu pasión

 

El amor sin pasión no es siquiera negociable

pues los rincones de la impaciencia se repiten y son finitos

la finitud debilita y debe descartarse

 

Nuestra unión ha de basarse en ángulos

de ellos ha de partir toda línea

 

Sé que tú quizás ahora no me comprendes

pero aunque tú no me comprendas

el cálculo cobra sentido si me sigues

 

Abalar

Quiero posarme en tu piel cual amuleto

trisquel de plata en energía roja

para bifurcarme en los pliegues de tu rostro

y quebrar la relatividad de tus arrugas

 

Quiero batir el tiempo y ser Druida

Sacerdotisa que invoque nuestro sino

en el altar de ámbar, sacra piedra

nueve veces cruzada

Quiero batir el tiempo y  ser sonido

del Atlántico fiero renaciendo

en cada nueve vidas,  nueve versos

Quiero recorrer todas tus regiones

barajando el aroma de tus besos

y descifrar el secreto del camino

que une la distancia entre los tiempos

 

Quiero posarme en tu piel cual amuleto

mientras la luz cobriza de tus mejillas

barniza mi mirada de poeta

 

 

 

Descálzate

Cuando pesa el barro sobre las botas,

descálzate,

siente la rugosidad de la arena,

la humedad de la hierba,

el tacto de la tierra,

sobre tus pies.

Si te aferras a tus viejo calzado,

los lodos acabaran sumergiendo tus alas

impidiéndote volar.

 

Los ojos del mal

                        Que el mal existe en algunas personas es una realidad. No hay locura en el vecino que a la par de sonreir amablemente cuando va a comprar el pan, maltrata a su pareja, a su madre, a sus hijos o a sus dependientes. No hay locura en él que, anteponiendo sus propios deseos objetualiza a los demás, buscando en ellos la satisfacción propia, sin ninguna empatía con sus sufrimientos, sea por dinero, sea por satisfacerse sexualmente, sea por orgullo, sea por despecho. Pero el mal dota a las personas de una característica propia:Su mirada. Obviamente los ojos son diferentes en su forma o color, pero la mirada, la mirada, siempre me impresiona la misma.

                     Hace unas semanas, reflexionando en estas impresiones, escribí lo que ahora comparto:

LOS OJOS DEL MAL

El mal no tiene corazón

El mal tiene mil rostros

pero el mal siempre observa con los mismos ojos

atornillados, fijos, impasibles, rotos

encallados sin puerto,  a veces hirientes,

otras perdidos, anclados, sin  destino

Por mucho que se escondan

Oscuros, huidizos, cabizbajos

Por mucho que te devuelvan desafiantes la mirada

Inexpresivos, arrogantes, pretenciosos

Siempre son los mismos ojos.

Escucho tu beso

                        A menudo fantaseamos si es posible revertir el paso del tiempo y regresar al pasado, aunque sea un segundo, para abrazar a aquella persona que lamentablemente perdimos. Este poema evoca esta situación  en el intento fugaz de dar un beso en un encuentro pasado.

ESCUCHO TU BESO

Hay un horizonte invisible a nuestros ojos

que latiga, que desoye, que revierte, que expande

un horizonte donde se encuentra aquello que hemos perdido

donde, con un ritmo intenso

el tic tac del reloj gira en rumbo opuesto.

En ese horizonte me balanceo.

Yo me giro, sobre mi,

detenida en ese extremo del tiempo,

en esa cuerda en la que el ruido es blanco,

infinito en audibles mil espectros

inteligible al son, críptico en verso

con la nota escondida entre las rimas

El  espacio deformado no cesa en su zumbido

Hay un hueco, una fisura entre latidos

Me veo, te veo, puedo oírte, te digo

Retroceder a ti, con mi fuerza en un suspiro

Más lo intento y no puedo, te he perdido..

miento,  hay un recuerdo atrapado, ahora siento

Todo es denso.

Un sabor a plomo me apelmaza.

Hay algo que no me deja

Gravito.

Pienso en conformarme en este devenir

Pero no lo haré, nunca he temido

tropezar con tu mano en este encuentro

Daré calor al rojo de tu mente y tornaré en azul mi pensamiento

Cuando la  luz se abre en prisma

Te reencontraré en ese segundo en el que las cosas pueden ser

Y yo te puedo dar un beso