Daños colaterales

Convivir con un presunto asesino

y ser pequeña, 

agarrarse a la fotografía de su rostro,

mamá,

te pido que vuelvas,

que me falta,

tu sonrisa y el cuento

mágico que todo lo sana.

 

Masticar sus palabras.

quieres a papá, verdad,

tu madre era una loca,

no te quería,

te abandonó, te desprecio…

 

La ausencia,

agrietando las puertas y ventanas.

Oí como días antes le dijiste

que no valía para nada,

que si tenía la regla, que si era

una vieja amargada.

Lo oí y también sus lloros,

cuánto la necesito..

 

Si tuviera valor de decirte que no te quiero,

que quiero irme lejos y a sus brazos,

aunque sea la muerte.

 

Pero soy pequeña,

ocho años,

débil

y quizá la muchacha más triste de la tierra.

Ojalá pudiera desaparecer,

ser invisible

porque yo sí sé lo que hiciste,

Por eso, nunca podrás ser mi padre.

Me arranco tu sangre de mis venas

y grito al cielo preguntando

qué hecho

para estar condenada a vivir con el diablo.

 

 

Inocentes

Las pequeñas manos,

inocentes,

buscan la luz,

asidas de tormenta.

No hay quien las escuche,

es descampada la noche

y a destiempo

la espera

agita, interminable,  su tormento.

 

La furia en la garganta,

volteando,

la ausencia impuesta,

la traición victimaria,

la falacia

que destroza la historia inconsentida.

 

El odio reta amargo

y las cadenas angustian

las manos más pequeñas,

las manos apresadas,

las manos tendidas,

apretadas,

en el desconcierto de la vida.

 

De inocentes, esmeraldas y “wabi sabi”

              Esta época sacrifica la inocencia a favor del marketing y el capitalismo tardío resulta algo así como un mounstro que devora los sueños más infantiles y los convierte en un cosmético o un perfume. A mi me sigue gustando la inocencia, esa mirada clara, la que se tiene cuando hablas a la persona, sin siquiera reparar en si su indumentaria es mejor o peor, la marca de su camiseta o  el lugar donde te encuentras.

             Este pensamiento me recuerda un libro que me impactó positivamente  sobre la filosofía japonesa del wabi sabi. Dicho de forma banal, el wabi sabi, es una forma oriental de apreciar la belleza en lo imperfecto.

            Curiosamente mientras escribo esto, veo en la televisión una imagen publicitaria de un anillo de diamantes, con un lema que dice algo así como “la belleza de la mujer que lo porta”.

              Lástima que nos falte esas miradas, inocentes, o las miradas wabi sabi( huidizas del lujo) para ver, en lugar de las piedras,  las lágrimas de sangre impregnadas en cada diamante, las lágrimas derretidas en las manos pequeñas que filtran esmeraldas. Lástima no volvamos de nuevo a la inocencia. Quizá tengan razón los japoneses, que para ello, debemos empezar por la contemplación de lo imperfecto.

               No me des esmeraldas, dame una sonrisa.

 

 

El bolígrafo mágico

 

A mi maestro un buen día,

el” boli” se le torció

y en lugar de escribir ceros

escribía un corazón,

La A tenía sombrero,

y zapatos de tacón,

la M se le encogía,

la R retrocedía,

y se escapaba la O

 

Y así, presto, así ligero,

el maestro se marchó,

a comprarse uno nuevo,

para escribir ya mejor

 

Y cuál fue su gran sorpresa

que fue peor que el primero,

pues solo pintaba fresas

con paraguas y vaqueros…

Las letras se le escapaban

menudo lío se armaba,

no podía escribir nada

y por más que se enfadaba.

ningún boli funcionaba,

y el desastre era mayor

 

Pobre maestro, qué pena,

ya  se pasó a la pizarra,

escribiendo con la tiza,

pues no le pasaba nada

Luego pasaron los días

después también las semanas,

y los “bolis”   escribían

sin que las letras hablaran

 

Y sabéis lo que os digo,

yo creo que aquel maestro,

todavía añora el día

que su bolígrafo nuevo

acabó cobrando vida

Y aún, de vez en cuando mira

al papel ensimismado,

pensando, por si volvía,

aquel “boli” que podía

cambiar la letra en su mano.

 

 

 

 

 

Lo linda que es tu cara

( Para esos pequeños seres que nos hacen felices con su presencia. Para todos los niños del mundo)

 

Yo ya  no tengo palabras

ni días de la semana

para decirte te quiero

cada vez, cada mañana

Yo me he quedado sin habla

sumergida en tu mirada

en un solo pensamiento

y es lo linda que es tu cara

Eso es todo lo que siento

y quizás lo que esperaba

tropezando los momentos

entre tu infancia y mi calma

Yo soy el sol que te arropa

y tú la luz que me embarga

eres la fuerza que arranca

cada noche mi esperanza

Son tus ojitos de niño

y lo linda que es tu cara

que me cobijan y sanan

aunque esté desesperada.

Y es que no tengo palabras

ni días en la semana

para decirte te quiero

cada vez, cada mañana

y lo linda que es tu cara.