Poeta

Se nace poeta

cuando las pegatinas invaden los colores

y la luz cobra vida sobre las canicas

cuando el crujir de las tablas huele a chocolate

y el maiz  esconde, en secreto, la tarde

para regalarte un cofre de sonidos

Se hace poeta

cuando las miradas se cruzan un instante

y en el pensamiento se agolpan las notas

dibujando paisajes

Hay un intenso aroma a mar

y la sal retoca las nubes

 

Se nace poeta

cada vez que tropiezo tu piel

amurallando mis oídos

mientras anochece

el poniente siempre escribe tu nombre

 

Y sobre todo

se hace poeta

cuando se comprende

que la poesía es música

el ritmo trepidante de la vida.

 

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Inescribible/ unwritable

Hoy recuerdo esta entrada, reproduciendo el sentimiento anterior, pero dicho de otra manera. Inescribible

 

Me queman tus manos

cuando aterrizan

en el aeropuerto de mis dilemas

inescribible e imprescriptible embarque

destino tu cuerpo

en una primavera de postales

Hija del viento

Cuando todo era azul

y el agua chapoteaba sobre sus propios pies

surgió la melodía,

esa música que fue creando nuestro mundo

desde una paleta de partículas indivisibles

Esa melodía

que ahora vuelve a sonar

con el trino mayor del clarinete

mientras dibujo sobre mis paredes

aquel abanico multicolor

Qué difícil es respirar

“cuando no puedo apartar los ojos de ti”

Definitivamente, pienso, somos viento

en este corto viaje que es la vida

Un sol de gominolas

Versar en tres

Un sol de gominolas

Emborracharse a moras

Pellizcarse la piel

Trepar sobre las sombras

Saltar en pata coja

Con una media roja

Para no poder ver

Jugar al escondite

Responder a un envite

Esconderse después

La infancia es la bandera

De los sueños tempranos

La tenue primavera

Rozándonos  las manos

Arco iris de nata

Sobre de papel de plata

Y sombrero de paja

Trenzado del revés

jugamos otra vez

 

 

 

LLamada

Tu llamada es un universo

un sol en poniente

sin quiebra de infinito

Tu llamada es puente de nubes

rozándome la piel

la sal de mi mirada

Tu llamada es un universo

porque tus besos

no saben de distancia

posándose

susurrándome

sobre mi oído

que volverás a llamarme cada tarde

 

 

 

Aquel viaje

A la hora de partir a un último viaje

nos trae el pensamiento la última factura

lo que a la amor le dimos, eso es nuestro peaje

lo que al amor negamos, nos vuelve en amargura

Las manos ya no tejen alegres mariposas

los ojos ya no abarcan las lejanas llanuras

todo lo que esta cerca, es lo que nos arropa

lo que nos es de dentro, ya plegado en arrugas

Más allá de la pose que enmascara la ropa

y las lentes de aumento, aun pese la cordura

de saberse partiendo, sin que ninguna duda

nos fuera esclarecida, pese a las largas horas

Sabéis que lo que queda es aquello que dimos

los besos que entregamos, las lágrimas en vino

aquellos vendavales de furia y de delirio

entrelazados cuerpos en juventud henchidos

Y sabes, aun le siente, tan clara y tan hermosa

por mucho que los años estrechen el camino

su báculo, su emblema, la flor de su destino

ella, su amada y reina, emperatriz de rosas

A la hora de partir al último viaje

evoca el pensamiento la última factura

 

 

 

Buscar un sitio

Buscar un sitio, abrir, las puertas de la casa

donde el sol de abril se cuele en la ventana

ordenar los armarios, repararse en la cama

y arroparse de sueños temprana la mañana

volver, volverme a mí, regresar de la nada

sentir lo que sentí, con la mirada franca

buscar un sitio al fin que rebosante en calma

me traiga del ayer los trozos de mi alma

y ser la que yo fui, amara lo que amara

sufriera por sufrir, o dejara en mi almohada

aquello que perdí en tardía batalla

buscar un sitio, abrir, las puertas de la casa

sentir lo que sentí, amara lo que amara