Ya no recuerdo

Ya no recuerdo cuando fuimos algo,

algo como la piel atardecida,

revolucionando los mapas,

y todas las apuestas.

Ya no recuerdo,

y mira que lo intento,

aquella mirada desgobernando

todas mis razones.

Mientras transita el día

sobre mi ventana,

resulta inexorable

el cierre y el telón,

ya no hay persianas

para tamizar los desencuentros.

Y yo,

ya no recuerdo, cuando

tal vez, fuimos algo

 

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Maldición

La forja de oro de los dioses,

a veces, no sabe de versos,

y yo, no preciso espadas

para malear las rocas.

Yo solo preciso que las olas

mojen mis manos

en un devenir sinuoso,

la suavidad de la espuma

batiéndome

las alas.

Quiero que tus ojos me miren

y no se confiesen…

Lástima que tenga esta maldita capacidad

de ver más allá de lo que me dices.

Mi querido Octavio

Sigo con mi serie de poemas dedicados a grandes poetas. Este poema está escrito pensando en los maravillosos versos de Octavio Paz.

 

El viento es aire, siempre de viaje,

agreste y demandando tu oleaje

Desbocando las riendas, carruaje

del grito desvanecido del paisaje

Quien pudiera versarte como nadie

Quien pudiera ser rosa y también aire

Yo también callo en grito,

sedienta de tu espuma te recito,

entrelazando manos en la nada…

Altos muros de agua, aguas blancas

Aguas enternecidas de palabra,

para dejarte un soplo de esperanza,

agua de sol, azul, en agua calma

el agua bendecida por el alma.

Proposición

Podré yo ser la pluma pasajera

que te traiga los aires de otros tiempos,

aquel apresto de la vez primera,

aquello que dijimos y te cuento,

aquello que soñamos y te invento,

marcando rima y aplomo en la manera.

 

Podré yo ser la pluma más ligera

que te acaricie como un soplo de viento,

en este aquel lenguaje que volviera

como verso en lucera pionera

a enredándonos las almas en la espera,

mientras el sol alimenta la madera.

Podré, tal vez, quizá, quisiera…

 

 

Una rosa

Hay una rosa y seda, rosa y malva

amarilleando bordes azul plata,

indicando el inicio de la vida,

en este libro el tuyo de las rimas.

Hay una rosa seda, rosa y malva

sobre la faz certera del que aguarda,

aquel Gorrión escriba, tú recuerdas

embriaguez divina,

y la  materia,

el huracán que empuja

la leve creación,

la pluma que suspira…

Tal es tu inspiración,

tal es mi inspiración,

ideas sin palabras

Tú decías,

cadencias sin cintura

Y sin deriva.

No hay mejor compás que aquel que escriben

los átomos del iris, las pupilas

que han de engendrar los tiempos que perviven.

Mientras haya un misterio para el hombre,

mientras haya esperanzas y recuerdos,

podrá no haber poetas, tú lo has dicho

pero, sin duda nacerán los versos,

las estrofas pegadas al deseo,

sin duda no seremos más que eso,

quizá un simple anhelo de aquel beso,

pero habrá,sin duda,poesía.