Jugar de nuevo

No sabes cuántas veces pretendí

situarme,

en la pantalla de inicio.

hacer click,

en “jugar de nuevo”

sabiéndome los trucos,

para reinventarnos en nosotros.

Pero este juego no permite

sino recaídas

en la cadena de los silencios,

mientras se despliegan,

en el sofá,

todas aquellas cartas que no escribí,

todas aquellas frases que no te dije,

y también que,

 cuando te fuiste,

algo también se fue de mí.

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Resides en mí

Tú resides en mí,

eres el fruto

caramelizado de mis labios,

una explosión que desciende

rodeando

las alas de la noche.

Y somos

madera rojiza en este invierno,

recubriendo las ventanas de los ojos,

anhelando,

en la flexibilidad de sus vetas,

la floración de marzo,

ese diálogo

tan nuestro,

en una primavera de cerezos.