Heroína

La mayor parte de las heroínas de cómic no suelen llevar mucha ropa,

una indumentaria poco apropiada para abarcar hazañas

y hundir las manos sobre el fango del peligro,

diluyéndose en el techo de cristal trazado a lápiz,

para redondear sus atributos.

Las heroínas comparten acepción con una droga mortal,

algo que tampoco sufren los héroes,

en ese avatar del diccionario,

alcanzando su adición en el amor romántico,

el amarre de la idea envenenada,

en ese «fueron felices»con su super-héroe.

Puede ser que mañana descubramos

una Alejandría ahogada,

sobre la miseria del comercio.

Y mientras la mente adolescente fragua las ideas en combate,

la sociedad insiste en continuar, de espaldas, a la caverna.

 

La ética contaminada

Cuántas son las muertes que no asisten

al funeral de nuestros fundamentos,

en esta sociedad de cicatrices,

de manos vendadas

y la vista perdida

en la receptación de las miserias.

 

Cuántas son las muertes que en la vida

transitan en los estercoleros de la ausencia,

zombies demandantes de la sal que crece

contaminada

entre las grietas del asfalto.

 

Cuántas son las voces conformadas,

las voces despistadas,

en el acúfeno de la sobrevivencia

y cuántas las borracheras que se fraguan

en los soportales de la impotencia.

 

Y, yo, persisto en creer en luna abierta,

la llave del portal,

en aquel día

en el que las luces de todas las ciudades

podrán amanecer,

sin permiso,

reclamando

ser cascada

de oxígeno

sobre los pulmones del futuro.

 

 

 

 

 

 

 

Oído

Me oigo,

a veces,

cuando respiro en silencio

cuando no encuentro

el sonido de tu mirada,

cuando no encuentro

las teclas para reiniciarme

entre los vientos del invierno.

 

 

Ángel

Dicen que hay más de diez formas

para convertirse en lobo,

y otras tantas para ser vampiro,

desplegando las alas de la salvia mágica

en maléfica poción,

la colación imposible

de la impostura del mal que se alimenta,

de los troncos viejos milenarios

del abandono y la ausencia.

 

 

Me pregunto cuántas formas existen,

para convertirse en ángel,

fraguado en el maná celestial,

de invisible presencia,

e impenetrable misterio entre las selvas

indómitas del mar.

 

Lo que estoy segura,

si hay un ángel,

sobre esta nuestra tierra,

será aquel que desliza los dedos,

sin tilde,

desde el pronombre que abraza todos los versos,

transformando la vida en Poesía.

Madrid

Una frase,

que se dice poesía,

para ser pisada,

entre los pasos,

detenidos,

de pasajeros de palabras,

estrechando la vida,

desde el vacío de  las ausencias propias.

 

Madrid no necesita frase,

porque Poesía es,

simplemente,

Madrid.

 

Feedback

Puede que sea ayer,

de nuevo,

en feedback,

atrás,

en la compuerta,

tan solo en el deseo

de volver a despegar en tu sonrisa,

Meditación

Observo,

la levitación del tiempo,

yo,

desde una esfera,

mi yo posible, tu yo posible,

degustando los nuevos capítulos,

la incertidumbre que abraza

que el mundo lo es de posibilidades.

 

Cientos de años pueden no ser importantes,

piensa

retrocede,

cuando la tierra que pisas no existía,

los árboles no tenían raíces,

y la vida discurría

sobre las moléculas de los nombres.

 

Quizá sea cierto que los pasados perdidos,

el muro de cristal,

el tránsito,

pudieran estar aquí

en la palma de la mano,

en el movimiento de las páginas,

en la más perdida

interferencia

de la vida.

La ortografía de tus besos

Iniciándonos,

en infinitivo

haciéndonos sustantivos,

quebrando las normas,

deconstruyendo,

la ortografía de tus abrazos.

 

Amar en primera estrofa,

permutando el verso,

en el tú implícito,

de mi sonrisa.

 

Encabalgar metáforas

y gerundios,

en las versiones de tus besos.

 

Amándonos hasta que no recordemos

otra forma

de comenzar las frases.

 

Respirando.

Sin adverbios

sobre el papel tendido,

el papel perdido

entre las dunas

de tu cuerpo.

 

Comentarios

Los comentarios ajenos son siempre ajenos.

Se tiene esa maldita manía de verse en los otros

pretendiendo superar las propias faltas

mediante la rebaja de otros logros.

 

Me disgustan los consejos intencionados,

las quiebras de postales,

y ese universo

en que se proyectan

retratándose

como traidores del espacio.

 

Sin embargo,

hay días sin crédito.

en los que, a veces,

se desata lo inexplicable,

como una ley física,

un golpe sobre la cabeza de los naipes,

el equilibrio maniatado,

la esperanza desbocada

y el aliento, parpadeando, intermitente.

 

Si alguna vez ocurre,

recuérdate,

que siempre te superas.

 

Identidad

El vértigo de una partícula,

rechinando

sobre los bordes de mi conciencia.

 

Ninguna infinitud se normaliza,

en la gravedad ajena,

cuando somos átomos,

como manzanas,

pretendiendo la comprensión de este misterio

que nos une y nos ata,

nos retoma

entre la indentidad del Universo.

 

En este pequeño espacio

donde soy yo,

«Ser o no ser»

soy o no soy,

esa pregunta,

retumba como un eco

y se colapsa en las ondas de tu nombre,

porque tú me renombras

en la incertidumbre de todas las respuestas.

 

Miles de imágenes de yo,

en proyección,

sobre un tú ileso,

sobre un yo ileso.

La naturaleza elige cuando me miras.