Reflexiones al borde del pijama

                          Esta noche viene pensativa. Diciembre ataca, con sus luces, mercadillos, rojo, verde y amor, mucho amor. Enredada entre las bolsas de adornos navideños, me pregunto,  es el amor una emoción o una acción.

                            Podemos sufrir por amor, morir de amor, sentirse feliz por amor, emocionarse, amarse, re-amarse y re-emocionarse. No me rallo, el amor es una emoción que desencadena su acción la de amar, o amando recibimos una emoción satisfactoria. El amor lo que no es una omisión, ni tampoco sabe de agravantes. ¿Por qué?, porque no puede existir amor alevoso. Si uno pretende amar a otro, utilizando medios o métodos que reduzcan la capacidad de defensa, sin peligro propio, cuando menos ha hecho…!un amarre!! – y eso está mal- Todo lo que no sepa contar con la plenitud de facultades del otro, mal pero que muy mal. Quien no quiere peligro propio, no ama, simplemente.

                      El amor puede ser diurno y nocturno, pero nunca con nocturnidad, aprovechando la confusión de la noche. Eso es aprovecharse (y está mal, pero que fatal) de un ligue de discoteca. Ya no digamos que el amor no puede tener disfraz- aunque muchos pongan su mejor careta- ni acometerse con abuso de confianza o superioridad. El amor pues, no sabe de agravantes.

                    Pero cuidado, el amor tampoco sabe de atenuantes. No cabe un amor embriagado. Eso es un cebollón en toda regla por el que sientes “ que quieres a todo el mundo”. Menos la legítima defensa, porque amar no es atacar, ni el estado de necesidad.

                   Concluyo, si el amor es una acción, sin capacidad de ser omisión, sin agravantes y sin atenuantes. El amor es, sin duda, la emoción más pura.

                       Que sí, que sí, que me voy a dormir ya…

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El beso

Brota el verso sobre el agua calma

para que te veas tal y como eres

un tesoro escondido

mi diamante perfecto o imperfecto.

Al fin y al cabo eso no es lo importante

Lo importante es besarte hasta que el nuevo día

disipe las nubes de tu pensamiento

 

Reflexión:

La pureza de una acción es la medida de su adecuación al orden universal

Cuanto más pura es una acción no busca una causa final externa. La causa y fin es ella misma.No es teleológica en este sentido.

Se ama sin un fin. Si hay finalidad no es amor.

Sin embargo, se puede odiar por un fin. Por ello el odio no se adecua al orden universal, lo perturba.

Cuanto más realizamos acciones más puras, mayor energía conservamos.

Cuanta más finalidad buscamos, mayor energía desgastamos.

Uno de los males de esta sociedad es la demanda de atención. El yo no se reafirma sino es en consonancia con lo externo. Eso causa inquietud, no da serenidad y es causa de ansiedad.

 Actuemos, pues.