Arte mayor

Es el arte mayor extrema suficiencia

en verso endecasílabo fraguada,

la métrica bendita de la física

de verme reflejada en tu mirada,

en clave de pureza de la rítmica,

la tenúe melodía que se embarga

en verdad reposada en la palabra.

 

Es el arte mayor esa cadencia,

de tus manos en toda mi impaciencia,

y tus ojos en todas mis ventanas,

cuando nada es todo y todo es nada,

porque todo sobra y nada falta

cuando el amor se alza y nos alcanza.

 

 

 

Tono

la luz se encuentra detenida

sobre mi mano,  verde en aceituna,

esos frutos,

reivindicantes

de su invernal primavera.

Ese tono suave,

ese destiempo

marcando el anti-acento en los compases,

descubriéndote pleno,

en toda la inmensidad de la cosecha,

aceite regalado por el sol

aceite deslizado,

sobre la métrica de un beso.

 

Pirotecnia

La pirotecnia tiene un efecto incalculable

sobre la causa de mis desconciertos.

No dañar a nadie,

Neminen laedere,

Yo soy real,

no estoy muerta,

no estoy viva,

soy un fantasma,

expectante

a esa imaginaria del recuerdo,

esa resistencia a ser olvido,

en la revolución de los incendios.

 

Las cenizas siempre saben amargas,

lástima

que no prefieras el fuego.fire-2842647_1280

Una rosa

A veces no damos importancia a los regalos de la vida, salvo, cuando se marchitan.

 

Una rosa te di,

como palabra

de pétalos cobalto

y verde oliva,

de risas maceradas en paciencia,

soñante de venidas,

paraguas de aguaceros,

una rosa te di,

empoderada.

Esa rosa pequeña,

de amplio cáliz,

la que se marchitó

por no cuidarla.

 

 

Imagina

Imagina,

sobre todos mis mapas

tu paisaje,

los árboles

acariciando

la libertad del agua,

tus ojos discurriendo,

corriente contínua,

navegantes

al juego de mis manos.

 

Yo te anhelo

presente,

luz del día,

sobre todas las caras de mis dados.

Despejando la Y

Hoy no tienen sentido las metáforas,

el cielo está bien gris,

y yo ya no sé hablarte,

digamos,

que te desconozco,

que tú me desconoces.

 

Hace tiempo que cambié mi foto de perfil,

aquella de la playa, tú te acuerdas,

cuando pasear era ejercicio de profetas

en la fotografía del futuro,

restaurándonos,

el sol en aguacero

y aquel viento,

ligero,

empujando las nubes.

 

Tú ya no me hablas de aquel mar,

batiéndote la frente

y yo he dejado de nadar contracorriente.

 

Y aun así,

permíteme que te haga una última sugerencia,

aunque el tiempo no nos devuelva,

aquellos segundos no pensados

seamos rebeldes al despejar la «Y»

entre la libertad de las incógnitas.

 

 

 

Identidades

Como un huracán, exhalando fuego,

su boca marchitaba recuerdos,

fumigando los espejos de sus heridas,

pedazos aturdidos de la piel ausente

del fruto de su vientre arrebatado

aquel que nunca amamantó.

 

Nunca vi un delirio más cuerdo,

la frenética enajenación de quien

le han robado la luz..

Mientras tanto,

la férrea disciplina de la noche,

celda de contención,

las manos maniatadas,

suplicantes.

las manos retraídas,

las sombras dibujantes

en las paredes de cal,

un sol naciente,

siempre  hay resurrección en la verdad.

Ellas, me han quitado a mi niña, ellas, masculla

ellas….

La ambulancia camino de la Residencia,

guiada por la estrella.

Un crujir de dados en la justicia del regreso.

El nuevo ingreso de una vieja demente

alcanza la cordura del silencio.

Una joven se acerca

y sus ojos rebeldes al olvido

encuentran una paz indescriptible.

La chica que le guía tiene sus mismos ojos.

 

 

 

Hay veces

Hay veces que el cielo se cierra

atragantando la atmósfera,

y callan los tiempos

y la luna,

y hablan de más las gaviotas,

revolviendo ausencias,

replicando,

sobre un mar de palabras extendidas.

 

Hay veces que se muere el amor

cuando no debiera hacerlo.

 

 

A veces

Me basta con sentirte poesía,

ser, en definitiva, pasajera

de un vuelo viajante a tu sonrisa.

 

A veces pienso que escribo mucha poesía,

me voy acostumbrando a partir frases

salidas desde dentro

y en mis versos

toman formas las nubes más oscuras

y los vientos celestes que se apagan

en ojos silenciosos.

No siempre hay un plano de viaje

ni entendemos los mapas.

Muchas veces

las rutas se nos tuercen

desangrando

toda expectativa.

Muchas veces caminamos descalzos

y perdidos en pedazos de versos.

 

A veces pienso que escribo mucha poesía

y tomo aire,

el discurrir de la vida no se asemeja

a un cuento de princesas.

 

Aun así, cuando cae la tarde

la impronta genética sucumbe

en mi adicción al oeste

y en ese ocaso de sol, sol rojo

en el atardecer de mi silencio,

creo en la metamorfosis

“y fueron felices,

sin ni siquiera comer perdices”

No necesito príncipe, ni rana,

ni siquiera la promesa de inmortalidad.

me basta con sentirte poesía,

ser, en definitiva, pasajera

de un vuelo viajante a tu sonrisa.

 

Abril

Es curioso que en Agosto añore

esa luna de abril,

la primavera,

y ese olor a hierba mojada,

envejecer, sentir, desarroparse

sin paradas de tren,

ni escapularios,

sin ofrendas,

sin perseguir estrellas,

detenida

en el sabor aguamarina

de tu nombre

posado

sobre mi piel.