Circunloquio

La rugosidad de las caricias,

el tacto pasajero

de una mano altiva,

crujir de dedos en el arriate de las promesas,

de los verbos insatisfechos

y de las flores que nunca poblarán el mediodía.

 

Porque  todo eso no me complace,

prefiero la suavidad de tus arrugas,

la aspereza de tus manos,

y esos ojos, mar batido, mar abierto,

tempestuoso,

sobre el acantilado de mi ropa.

 

 

 

23 días

23 días,

penitentes,

por un golpe de quimio,

cabalgando

como una pena sin ley,

en el código de todas las sonrisas.

Cuántas veces

se hacía mudo el silencio,

retándonos,

impotentes,

sobre la extrema luz de esos ojos

hacia el infinito.

Cuántas veces,  campeona,

frente a las cédulas de la ira…

 

23 dias,

cuántas veces,

sobrepasando los decibelios de todas ordenanzas,

enredamos la música hasta los cielos,

mientras bailábamos

para saciarnos de angustia,

tacónes sobre el suelo,

desatando

los timbales del miedo,

arrebatándonos,

los minutos que restan.

 

23 días.

cosiéndonos los hilos,

para no perdernos

y no dejar de verte.

Dorsales

¿Por qué no recorremos las esquinas?
y quitamos la mugre de los marcos
en todas nuestras puertas,
para reconocernos en las vetas,
siempre fantasiosas navegantes,
de la profundidad de los destinos.

¿Por qué no salpicamos agua clara
sobre los ventanales de la rima?
Y así nos tropezamos,
adjetivos,en la resurgencia de los nombres.

¿Por qué no retomamos la escalera?
destino a nuestro techo
clamando buena nueva
sobre el techo de sal que, bendecido
recorre nuestra espalda,
sobre esta tarde siempre  entre  las horas

Volver a ser principio, nube, lienzo,
en el retrato de nuestros momentos.

Simplemente

Entrelazar los ojos,

sin que la distancia nos comprometa,

sin mayúsculas,

ni minúsculas.

 

Sentir sin pretensiones,

sin condiciones,

sin retos.

Sentir,  simplemente, eso.

 

 

Tatuando flores

El amor transforma todos tus parajes,

tatuando flores,

sobre las paredes.

Una puerta abierta hacia la aurora,

deshojando luces,

espiga en candelaria

terciopelo en piel, cicatrizando heridas

desde la intensidad de la palabra.

El tiempo

La arena, deslizándose,

sobre tus manos

en su inquebrantable volteo

con el machacón sonido de un despertador antiguo

tic tac tic tac , sobre tus dedos

respondiendo a la llamada de las arrugas.

Tic tac tic tac

La arena, siempre movediza

guillotinando las horas…

 

 

Los días son una apuesta contra-reloj

en el deseo de no llegar nunca a la meta

No estás permanentemente en la casilla de salida,

por mucho que curvemos el espacio

derrotándonos en una maratón de alegorías.

 

 

Y tú me miras y asientes, carpe diem, carpe diem,

yo no sé si desmentirte o arroparte,

en realidad fue ayer cuando nos vimos,

y nunca se vive lo suficiente

cuando la enredadera de tus besos

se pega al horizonte de sucesos

 

 

Santuario

Y perdimos toda esperanza de entender el mapa (Seamus Heaney)

 

Sobre el verde atemporal de tus dominios

nada carece de sentido en los recuerdos,

el sol dando sobre las ardientes piedras,

me queman los pasos,

mientras marcas el rastro

que olfateo como loba hiriente,

sobre la cordillera de tus ropas.

 

No hay gruta que parezca un desafío,

porque cada paso niega al otro

y ,sorprendentemente, marcan el sentido

No es preciso preguntar a los espíritus

para hallarte entre la sombras

Allí donde tu casa se recoge,

no hay niebla,

ese infinito santuario de la palabra

acariciando mis labios…

 

 

Nada es eterno y,fue

Dice Victor Hugo que » el remordimiento es la nube roja donde el sol se pone»

 

Nada es eterno y fue,

toda la vida

desde destierro en sombra pasajera,

errante en los misterios de las lunas

en la pasión callada de la ausencia

imaginante en noches de papel.

 

Nada es eterno fue,

furia pausada,

en sus  brazos amantes,

en las rosas

sedientas de su caliz,

abrazando

la inmensidad del pájaro

y la palabra

invasora de su ropa.

 

Nada es eterno y fue,

una mañana

que eclipsó su mirada. Ella partió

y todo se hizo noche ensangrentada

 

¿Puede quizás el fango perdonar la luz?

Puede el agua lavarse en nuestras manos

germinar las montañas, resurgir

cuando nada es eterno, pero fue

toda la vida

 

Anónimo

 

Rastrear tu sonrisa,

rebuscando,

la redondeada trufa que se asienta,

entre las raíces ocultas de tu boca

 

Resulta complicado no mirarte

desde la complicidad de todo anonimato,

levitante, ausente, omnipresente

en la superficie imantada del deseo.

 

Hay un subsuelo

Indescifrable,

que amarra las ramas

que enraíza

el aire más preciado de este invierno

un detenido aroma que principia

cada mañana

destapando

todos nuestros amaneceres.

 

Resulta complicado no quererte

mar abierto, oleaje y catarata

sobre el frondoso paisaje de tus ojos.

 

 

 

 

Quiero estar cerca

Desbarata la luz, descomponiendo

el antaño esplendor de aquella cómoda,

la madera recuerda la palabra

impresa en la memoria de tus ausencias,

cada vez más habituales.

 

Dicen que tu fantasma,

aquel que no está sobre tu piel cuando me miras,

en el despiste ahogo de la demencia,

vaga perdido entre las densidades

del jardín de invierno,

allí donde recibiste el primer beso de amor

quizás el único

que humedeció tus labios en silencio.

 

Puede que la mayor metafísica

la teoría del todo,

el átomo más puro de tu oro,

se encuentre matizado en capas de electrones

desde las coordenadas de los besos.

 

Desbarata la luz, y ya es tu lecho,

un catre articulado con más de mil funciones,

el colchón anti-escaras,

de la inmovilidad de tus deseos.

 

No sabes cuantas veces pienso,

abrir ventanas y sacudir las sábanas,

desarropar el tiempo en remolinos,

cogerte de la mano, huir corriendo

al universo templado del pasado.

 

Ser el potro salvaje que desencadene,

una carrera hacia una estepa libertaria

sin rostros maquillados e indolentes

que te tratan como si fueras un niño,

restando sabia a tu vejez furiosa,

arrebatada en la suerte de los días,

pero no menos intensa en poesía.

 

Corramos, pues, contra el viento y la marea

pues mientras haya aliento

no puede haber artrosis que no nos permita

rodear la palabra imponente de tus brazos,

y ser amante, ahora y siempre,

en la desestiba del carruaje de los tiempos.