Inocentes

Las pequeñas manos,

inocentes,

buscan la luz,

asidas de tormenta.

No hay quien las escuche,

es descampada la noche

y a destiempo

la espera

agita, interminable,  su tormento.

 

La furia en la garganta,

volteando,

la ausencia impuesta,

la traición victimaria,

la falacia

que destroza la historia inconsentida.

 

El odio reta amargo

y las cadenas angustian

las manos más pequeñas,

las manos apresadas,

las manos tendidas,

apretadas,

en el desconcierto de la vida.

 

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Resurrección

Una suerte de luz,

invadiendo

la oscuridad de mi  letargo.

Me perturba

que mi noche siga oliendo a tí.

El recuerdo, subrepticio,

traiciona mi mirada

y te reinventa

sobre el techo iluminado de mis ojos.

El teclado ya no es un refugio en blanco.

Una iluminaria de letras

forma tu nombre

Si hay resurrección en la verdad.

la verdad,

es que te sigo amando.

 

 

 

Sin vuelta.

He soñado

una historia:

Las hojas, en correntía, sobre el rio

y un reloj apagado en una estación de tren sin pasajeros,

pero cuando he vuelto la mirada,

la claridad del día retozaba sobre mis manos

y dudé

como sigo dudando,

pueda recomponer sus páginas marchitas.

 

Parece misión imposible

mirar hacia atrás sin darse la vuelta.

 

Plantaré una palabra

sobre mi espalda,

el cuello de la botella no digiere

más acentos.

 

Versaré mi luna

para pedirme, a mí misma, indulgencia

sobre la gasolina incendiaria del recuerdo.

 

Los guijarros clavados en la arena de la vida

y qué salvaje el dolor cuando no duele

Dos noches( y tres días)

Tres días y dos noches,

pudiera ser el inicio de cualquier oferta publicitaria,

de una escapada a los infiernos.

Tres días en tu ausencia desgarrada,

tras el coraje del desánimo,

sobrepasando la espera,

amordazando todos los miedos

 

Tres días y dos noches,

dos noches como dos siglos,

clavándose los segundos,

desesperados

pegados al teléfono.

 

Es duro el silencio,

y la duda,

tras la sombra postrada

en tu fotografía

 

No me llores

2 noches y tres días

mintiéndome,

porque no te puedo llorar,

se me han secado las lágrimas.

Hay veces, que el océano se pierde

Hay veces que el océano se pierde

en un concierto de liras encendidas,

las estrellas no encuentran acomodo,

el cielo se oscurece

y se acelera ,

el ritmo de la tierra,

murmullo entre las sombras desoídas.

en imponente y ciclónico universo.

 

Hay veces,  que el océano se pierde,

agitando la arena de mis ojos,

y todo está callado,

enegrecido

en el compás errante de tu nombre

y el dolor penetrante de tu ausencia.

 

 

Desgarrado de ti

Es noche de Reyes. Este poema va dedicado especialmente a un amigo que se encuentra privado de la compañía de su hijo, a los niños víctimas, siempre víctimas de estas situaciones, y con ello a todos los padres/ y madres/ que sufren la ausencia de sus hijos.

 

Desgarrado de ti

Alienado, atado

a una fotografía gastada por tanto mirarla

Impotente

por no tenerte

por no encontrarte

por no poder gritarte, ven aquí, mi pequeña, mi pequeño

Enfadado, furioso, atormentado, desgastado

Muy desgastado

A veces pienso que mi corazón se está convirtiendo en una piedra

por tanto sentir, por tanto huir cada noche de un mismo pensamiento

por tanto querer vivir sin poder hacerlo

por tanto resurgir una y otra vez buscándote, perdiéndote, llorándote

Desgarrado de ti

Invisible, olvidado, ausente

Perdido en algún recuerdo de tu vida

Mil veces pienso que tú me puedes sentir

que allá donde tú estés me conoces y me oyes en tus sueños

Y que sabes que tu padre está contigo siempre

Me envuelvo en esta esperanza

Desgarrado de ti,

Desgastado

Esperanzado al menos por momentos

Te recuerdo cada día, cada tarde

En esta noche de Reyes

recibe todos mis besos

anhelando recibir los tuyos como mejor regalo

pues aunque  sea así, imaginariamente,

yo estoy contigo y tú estás conmigo

y siempre habrá, allá donde estés, algún abrazo escondido

en cada paso que das, en cada palabra que escribes

porque el amor  siempre infinito

abre todas las fronteras del tiempo y del espacio

para que llegue a tus oidos un te quiero

tu padre siempre