Tierra a la vista

No es fácil hablar,

virar la ruta rumbo a mediodía

y rebuscarse, arañarse,

en la inexacta longitud del miedo.

Cuando nada está seguro,

la esperanza es una cuerda

sobre la que bordarnos las anclas

rechinando dientes en suspiros

No, no es fácil hablar,

hasta que un día

voz en grito, tierra a la vista

en la semilla de nuestro fracaso

descubrimos las coordenadas

de nuestra nueva isla.

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Abajo. Navegar el fracaso

Techo y suelo. Abajo y arriba.

         A veces nos preguntamos por qué a algunos todo les resulta facil y por qué a otros les resulta tan difícil conseguir hasta lo mínimo.  El tiempo no debe servir para martirizarnos. Hay que persistir. Digo esto, claro está, dejando al lado situaciones de precariedad. Soslayadas dichas necesidades básicas, ¿Qué hay de malo en estar abajo, en algunas ocasiones? Es lo propio de la naturaleza humana. Lo que nos hace grandes es justamente eso, saber estar arriba y abajo. Disfrutar del éxito, pero también navegar el fracaso.

 

No lamento la piedra que  lleva  mi nombre

ni que el destino se antoje  laberinto

encontrado en bucle, desafiante.

Lamento cuando las botas se resisten a enfundar mis pies

y no  me permiten salpicar los charcos

Sobrepasemos este límite

y las ventanas de mañana encontrarán el sol en este invierno.