Desgarro

Hace millones de años la tierra sufrió un golpe desgarrador. Esta colisión determinó se fragmentara y se formara lo que hoy conocemos como luna. La luna, como parte de la tierra, alter ego, sombra y luz, domina ciclos y mareas. Sería inconcebible nuestro mundo sin ella. Este poema utiliza la metáfora del nacimiento de la luna, para aquellas situaciones que, si bien nos desgarran, suponen un nuevo comienzo.

 

A veces,

ese golpe violento y seco

que nos lleva al abismo

es curiosamente un nuevo comienzo,

polvo de estrellas que trasluce

el contorno de mi galaxia,

siempre errante hacia tu poniente,

 

Un desgarro de luz,

ese alarido sin sonido,

se transforma en luna,

conjugando la suerte de mis mareas.

Sin esa luna

no existiría el viento  abanicando mis orillas

ni las olas que suavizan el agreste corte de mis rocas,

y esa atmósfera azul que tanto sobrecoge

todas tus bienvenidas.

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Nadie especial

No soy lluvia imborrable

sobre el calendario

de tus días de invierno

No te diré que soy imprescindible,

ni siquiera aquella frase.

tan manida,

de que nadie te querrá igual,

no te inundaré de post-it la ventana

ni haré de un corazón mi estado del WhatsApp

no encargaré una cartelería,

una foto prendida, tampoco una postal.

con un te quiero.

Yo no soy nadie especial,

soy igual que cualquiera

y por eso,

solo puedo prometerte,

Amarte,

hasta que la luna

torne en cordillera

todas las llanuras,

Amarte,

hasta que las estrellas

coronen de amapolas

la galaxia muda de los besos.