El cuchillo de la posmodernidad

(In memoriam del lugar del poeta José Angel Valente)

 

Hoy es un día de aquellos

que tus palabras son martillo de mis dedos,

recuerdas,

“  me he despertado como siempre, con un cuchillo clavado

y nadie ha consumado mi homicidio”,

los vientres ya no yacen junto al mar,

y en una caja fuerte se guarda la promesa

de una auténtica vida.

Voy mirando las calles

buscando tu lugar,

ahora,soy yo, la que doy vueltas

a ese cuchillo enfermo, engatillado

imaginario, traslucido, indeterminable

quizás siempre ausente

y tan presente

en las llagas que cubren nuestras bocas

 

Y seguimos aquí,

con los cuchillos suicidas

inmolando nuestro siglo

y las cicatrices de nuestras caras

en las humedades de las cámaras.

 

Todo es susceptible de empeorar,

el fulgor posmoderno fagocita los óvulos

de las generaciones de poetas

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Lunática

Mi cara,

sobre los bordes del agua,

apenas mantiene sus rasgos.

La luna me oscurece,

declamando,

un cántico infantil

El patio de mi casa…

No hay patio en mi casa.

Se cerró,

cuando te fuiste,

cuando me fui,

depositando parte de mí en esta demencia,

como una llave a plazos,

el timbre de una letra sin fondos.

No me encuentro,

mis ojos están oscuros,

quiero la bala de plata,

la purga,

el sarcófago,

la lluvia pausada depurando

la vida,

y qué vengan a mí

todas las flores

que un infinito jardín sea un principio,

porque las criaturas del invierno

no encuentran acomodo en primavera.