Identidades

Como un huracán, exhalando fuego,

su boca marchitaba recuerdos,

fumigando los espejos de sus heridas,

pedazos aturdidos de la piel ausente

del fruto de su vientre arrebatado

aquel que nunca amamantó.

 

Nunca vi un delirio más cuerdo,

la frenética enajenación de quien

le han robado la luz..

Mientras tanto,

la férrea disciplina de la noche,

celda de contención,

las manos maniatadas,

suplicantes.

las manos retraídas,

las sombras dibujantes

en las paredes de cal,

un sol naciente,

siempre  hay resurrección en la verdad.

Ellas, me han quitado a mi niña, ellas, masculla

ellas….

La ambulancia camino de la Residencia,

guiada por la estrella.

Un crujir de dados en la justicia del regreso.

El nuevo ingreso de una vieja demente

alcanza la cordura del silencio.

Una joven se acerca

y sus ojos rebeldes al olvido

encuentran una paz indescriptible.

La chica que le guía tiene sus mismos ojos.

 

 

 

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El cuchillo de la posmodernidad

(In memoriam  del poeta José Angel Valente)

 

Hoy es un día de aquellos

que tus palabras son martillo de mis dedos,

recuerdas,

“  me he despertado como siempre, con un cuchillo clavado

y nadie ha consumado mi homicidio”,

los vientres ya no yacen junto al mar,

y en una caja fuerte se guarda la promesa

de una auténtica vida.

Voy mirando las calles

buscando tu lugar,

ahora,soy yo, la que doy vueltas

a ese cuchillo enfermo, engatillado

imaginario, traslucido, indeterminable

quizás siempre ausente

y tan presente

en las llagas que cubren nuestras bocas

 

Y seguimos aquí,

con los cuchillos suicidas

inmolando nuestro siglo

y las cicatrices de nuestras caras

en las humedades de las cámaras.

 

Todo es susceptible de empeorar,

el fulgor posmoderno fagocita los óvulos

de las generaciones de poetas

Lunática

Mi cara,

sobre los bordes del agua,

apenas mantiene sus rasgos.

La luna me oscurece,

declamando,

un cántico infantil

El patio de mi casa…

No hay patio en mi casa.

Se cerró,

cuando te fuiste,

cuando me fui,

depositando parte de mí en esta demencia,

como una llave a plazos,

el timbre de una letra sin fondos.

No me encuentro,

mis ojos están oscuros,

quiero la bala de plata,

la purga,

el sarcófago,

la lluvia pausada depurando

la vida,

y qué vengan a mí

todas las flores

que un infinito jardín sea un principio,

porque las criaturas del invierno

no encuentran acomodo en primavera.