Posibilidades

En la otra realidad//

en paralelo

zigzaguean las posibilidades

Y puede, es posible

que en el bosque no se encuentre el lobo

o quizás ya esté muerto

o estando vivo

sea quien lleva la cesta a la abuelita

para cobrarse una mísera propina

con la que perderse en alcohol en la primera taberna

en la que el cazador le espere para jugar al tute

y cobrar su mala suerte en los dardos de sus ojos

Puede, incluso, que la abuelita sea el cazador

y que caperucita nunca haya recorrido,

ningún tramo con una capucha roja,

porque su madre se la tejió verde camuflaje

el día que fueron a elegir las lanas

para mimetizarse con los árboles…

En paralelo

como gajos de manzanas asadas,

en las hebras de una naranja,

en las cerezas

que habitan en mi boca

tu beso puede ser aún todavía más intenso.

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Aquellos días que omitimos

 

               Cuando termina un año reflexionamos sobre muchas cosas. A mi me llama la atención hacerlo sobre el tiempo. Con los ojos tendidos sobre el precipicio de esas contradicciones, recupero una entrada de hace un año,  rememorando aquí esa particular obsesión mia sobre la incoherencia temporal. Aquí la metáfora se alza en día omitido, aquellos que no existen para cuadrar el calendario en 365 y con ello todo aquello que olvidamos, lo perdimos, no vivimos. Esos espacios ocres sobre las dunas, sal abierta, marea, apuesta al día, que dejamos procastinados ¿ O quizás los hemos soñado?. Un abrazo y tengan ustedes una feliz incoherencia.

 

 

Los días omitidos

en el arrabal del calendario,

reclaman su espacio sobre el papel,

su número en negrita

y su cuadro milimétrico

 

Los días omitidos,

preteridos

de su existencia,

invisibles…

Cada 29 de febrero no bisiesto,

cada 31 de abril,

septiembre, junio,

guardan miles de secuencias ignotas

y una llave secreta

para conjurar la presencia

y la impaciencia,

aquellas historias no escritas,

 

 

Existe un cajón del olvido

en la maleabilidad de la memoria,

de cada día no contado,

de cada tramo no vivido

sobre el ocre paisaje acantilado

precipitándose,

del cómputo ficticio,

la quintaesencia,

el inicio del recalculo.

Reto en alga y en sol

diversidades,

hoja en blanco, papel, palabra, lienzo,

la lluvia ,

retozándose,

sobre los cristales,

las sábanas polvorientas

cubriendo ese sillón envejecido,

la puerta que chirria,

y aquel aroma a lavanda en la ventana,

 

Confieso que reclamo

toda esta coincidencia

para amarte,

en presente, futuro, ausencia y eco

en la sincronicidad

acausal, consecuente y preferida

de las horas postradas en tu cuerpo

la caricia impercetible,

en ese hilo

que domina e imanta las pausas de la vida