Simplemente

No quiero decir aquello

de que soy la suma

de una centena de mujeres.

Tampoco quiero contarte,

lo fuerte que he sido,

lo que soy,

cada cual tiene sus propias batallas,

extendidas,

sobre el tablero de la vida.

No te diré que soy loba, meiga,

amazona en el desierto de las palabras,

ni delicada ni Ángel,

encantadora de colonias.

Hace tiempo que me aburren los estereotipos,

por mucho que sean los de moda.

 

Te diré, sin embargo, que me extasian

los colores del otoño,

que abarrotan mis ojos las ventanas

encendidas del invierno

y que te quiero simplemente,

sin que exista más motivo,

que la  luz que me dejan tus abrazos.

 

 

 

Invierno

Agarrarse los ojos

y las manos,

con los bolsillos vacíos de impaciencia,

observando

como cae la lluvia sobre el patio,

alborotando el sumidero,

el sencillo rebrotar del agua,

la pauta caótica de sus elementos,

mientras tú me miras

y yo pienso,

que deseo abrazar tu piel mojada

en la excelencia del invierno.

Solsticio/ O cepo do nadal

La ruta hacia tus manos,

transita todos los compases

que marcan nuestros cuerpos,

bajo la adherencia de los tiempos

y la sindicación de este solsticio.

 

El viento dispersando

la pradera de anemones,

báculo y lecho sobre el que descorchamos

la celebración de los encuentros.

 

Campanario de sauces asintiendo,

la fogata del tronco

en el renacimiento de los verbos.

 

Así es la trinidad de las edades,

clamando,

al imponente sol de este comienzo.