El instante preciso

Demando tus manos,

para que dibujemos un mapa

de la alegoría de la vida.

No siempre nos tenemos

en el instante preciso,

cuando la lluvia escampa

las aceras mojadas

y puedes observar la correntía

del agua en manantial

de la palabra.

No siempre nos tenemos

con acierto,

en ese asentimiento

cómplice

de la aceleración de las miradas.

Pero cuando nos tenemos

en instante preciso

y con acierto,

el tiempo no es constante

ni paisaje,

sino pulso,

que impone la lírica

sobre la gravedad del mundo.

Levitamos,

en ese espacio,

donde los amantes se confunden

en la sola identidad de su materia.

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