Cien rosas para una golondrina

 

En un vuelco, la nube, impredecible y fría

es sombra sobre el mar del faro que la guía,

curioso porvenir escrito en profecía,

con olas encalladas sobre la marquesina.

 

El mar, majestuoso, impone su salida

Inmenso, ensimismado, en la marea viva

 

Y es que el vivir semeja a veces a esta rima,

Salvaje, encadenado, indómito en el día,

y a la noche que viene, en aire retenida,

como aguardando el roce de tu ropa en la mía

la cadencia del viento en clave que mitiga

el ardor de tu nombre y la luz que tú miras.

 

En un vuelco, la nube, impredecible y fría

el  futuro insolente del reto de la vida:

Un ramo de cien rosas para una golondrina

 

 

 

 

 

 

 

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