Origen

Hay noches en las que,

toma de tierra,

neutro de reflexiones e indolencias,

me quedo persistiendo en las estrellas

que invadieron mis ojos,

mucho antes,

de que surgiera el sol cada mañana.

 

Hay algo innato,

en ese ir y venir entre horizontes,

quizá la persistencia o la añoranza

que multiplica el verso,

hacia el mundo donde no se nomina

la nada,

porque simplemente no existe.

 

Por eso esta noche,

Hoy,

ventana abierta,

reconozco mis pasos y me olvido

de dónde se fue el mar cuando te fuiste,

y te veo,

todavía,

sonriendo,

sobre la barandilla de mis ojos

amainando el viento, el oleaje

esa indomable preexistencia

que visita todo mi pensamiento.

 

 

 

Nada

 Tal vez, pudiera, hablarte

  del amarillo de la puerta,

  de ese azul persistente

    que llama a primavera,

,     de la madera vieja

    bordeando las flores

   y aquella sinfonía que recoge mis pasos,

pero hoy la noche nace,

   intensa y bien amarga,

   la niebla sobrecoge

    la frente en la mirada,

    mis vuelos ya no encuentran,

     barnices de palabras

     y todo lo que escriba

        no deja de ser nada:

un candado cerrado.