Viatori nocturnalia

 

 

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No me cuentes hoy, que este solsticio

que traerá san Juan en las hogueras,

quemará los males de mi ropa

y traerá caricias como brisas,

sobre las cicatrices de mi piel.

 

No me digas, que hay un vuelo

de chamánica profecía,

para abotargar mi hechicería,

con una imaginaria procesión,

de cuervos entre olivos.

 

Hay veces, que yo me siento entre los muertos

y los hago comensales de mi mesa.

De alguna manera su silencio,

es más prometedor que una mentira.

 

No hay solsticio purificador,

si uno no se arremanga y se dispone

a pescar los peces con sus propias manos.

 

Es hora de barrer, puertas adentro.

Hace ya demasiado tiempo que tus manos

desconocen las fronteras de mi cuerpo,

y yo ya vago errante y prisionera

de la deconstrucción de mis cimientos.

 

Saltemos, pues, las llamas en un trueque,

la fealdad del tiempo por la risa.

Cuando el horror se hace bello,

una sonrisa no es más que el pacto siniestro

de la ausencia de misericordia.

 

No aplaudas. Esto no es un teatro

ni hay ninguna función.

La rueda de la vida gira para nuestro descrédito,

en las revoluciones primitivas.

 

Mi ser humano,

hoy se tuerce

porque no hay raíces en los troncos

que inundan de dolor los cementerios.

 

Eso sí, bebamos hasta el amanecer,

hasta que desconozcamos nuestro nombre

y pueda amarte de nuevo sin quererte.