El secreto

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Unos buscan un alfabeto

para escribir en la lengua de los ángeles,

otros la palabra mágica,

que les abrirá desconocidas puertas,

en el anclaje de los espejos.

Los más, son escépticos,

aunque, a veces, vagan

buscando el grimorio primigenio

en su videojuego favorito.

Todos quieren el secreto.

El tesoro.

El as bajo la manga,

el comodín del sabio

y la esperanza del iluso.

Pero nadie sabe tanto como un niño,

cuando descubre la luz,

y se maravilla,

de su suave reflejo

en las hojas de los árboles.

Él tiene el secreto:

Mirar la vida

con nuevos ojos.

Sorprenderse

con el vuelo de una mariposa,

jugar con la arena,

saltar las olas

y reír, reír, a carcajadas.

El vaso medio lleno

Hay días que son

acantilado,

recipiente del mar,

de ese de dentro,

y pirotecnia

de todos los sentidos.

Cascada sobre dunas,

turbulencia,

esculpiendo la luz.

 

Cuando la luna que habita

tu noche o tu desencuentro,

vista de negro tus alas,

y el tic tac del reloj

torture todos los motivos,

retoma sus aires,

pues esos días son mapa,

amaneceres,

coronándote,

en el gobierno de los vientos.