Seducción

Yo quiero ser la magia
que despierte tu cuerpo
el lunar de tu espalda,
el aire en movimiento,
el color de tus mares,
el faro de las tardes,
el zumo de tu aliento.

Yo quiero ser las manos
que rozan en silencio,
la luna de tu nombre
y el sol de tus inviernos.

Yo quiero ser mirada,
para encontrarte dentro,
yo quiero ser torrente,
la marejada en texto,
cómplice de tus labios,
embaucando tus besos

Yo quiero ser la magía,
yo quiero ser mirada
la idea que te atrapa,
la razón más precisa,
tu parte más preciada,
aquella que te ama.

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BARROCO

Confieso no me entusiasma el minimalismo y las doctrinas estandarizadas,

y ya va un cuarto poema intimista, ahondando en mi filosofía.

 

BARROCO

La mácula al nacer

en ese adjetivar polisémico

de la imperiosa curvatura de tus líneas,

femenino, irracional, dionisiaco,

siempre lo peyorativo que nos une a las hembras y las artes.

Y eso quizá es el mayor atributo

de la eternidad de tus fundamentos.

 

Y si menos no es más,

si ese menos,

creado en las subprimes y los brokers

es solo frío,

la uniformidad de un cliché de lo estéticamente correcto

y lo moralmente incorrecto.

 

Si menos no fuera más

y puede que nunca lo fuera,

te alzarías victorioso entre los géneros,

sobre la diversidad del argumento,

sin anormarnos,

enfáticos,

en la pasión visual de un múltiple caleidoscopio

y la llanura viva de la inocencia

desbordando colores, curvas, formas, vida.

 

Dame, pues, música,

dame abundancia

Dame   Baroco*,

el silogismo

emborrachado en la suerte de los ángeles,

dame la tierra que gira

y que promete

la existencia de más lunas.

 

 

 

 

 

(*vocablo baroco o barocco que designa en la lógica aristotélica un tipo de silogismo)

Temperatura

 

A más de cien grados centígrados

la temperatura,

me alimenta,

aproximándonos,

álgebra bendita,

raíz exponencial de nuestro encuentro.

 

Porque temperatura

son tus ojos,

esos que reposan sobre los míos,

invitándome,

a transitarte en presente,

infinitivo,

primera de las conjugaciones

del verbo del amor.

 

Y temperatura

son tus manos

sobre mi cuello,

masajeando en sol

y deslizándose,

entre la curvatura de mi espalda,

volteando,

la clave imaginaria

todo pensamiento.

 

Y temperatura

son tus besos,

camuflados

entre mis labios,

navegantes,

distraídos,

esos besos

conjunción copulativa

de tu primavera en mis inviernos.

 

Temperatura,

eres tú,

liberado de ti,

de verbo impetuoso

y verso acantilado

 

Eres tú,

en más de cien grados centígrados

agua en oleaje,

sumando

la temperatura

de mi cuerpo.

 

No sin poesía

No sin poesía,

pudiéramos amarnos al atardecer,

cuando la hierba encuentra su verde insuperable,

y contar las piedras del camino,

buscando cualquier lugar al que llamar casa.

Pudiéramos conversar transformando,

la palabra curiosa, la palabra confusa,

la palabra enredada entre las rosas,

y tal vez, pudiéramos seguir amando,

cuando la noche alcanzase las cortinas,

desmorando los naipes en apuesta

sobre el gris neón de nuestros pasos.

 

Pudiéramos, sí, pudiéramos amarnos…

pero no sin poesía.

Pido disculpas

Pido disculpas a la vida

por buscarte en cada esquina

entre los versos  que riman

en tí,  la savia divina

que derrota mi cordura

por dibujar tu figura

atrapada en mi cintura

en amanecer del sol

Pido disculpas, yo pido

por traerte hacia mi mundo

en el sueño más profundo

por romper tiempo y espacio

para amarte más despacio

por acelerar la tierra

por saltar las escaleras

por no dejar que te fueras

sin amarte a la primera

la segunda, la tercera

y la cuarta o  la novena

hasta que el el alba me llame

matizando tu sabor

Pido disculpas, yo pido

por estremecer tus ojos

por quebrar tu hilo rojo

y traerte un hilo azul

para que nuestra sonrisa

en esta tarde sin prisas

nos derrote en el amor

Te pido, pido disculpas

por quererte cada día

en una estrella escondida

por arañar tus recuerdos

y destronando los nudos

nombrarte rey de mis mundos

en el lugar más profundo

del espacio entre tu y yo