Hasta que caiga el telón

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Tú me escribes amor, y yo te escribo

para la complacencia de las rosas,

los sonidos de ensueño

y las palabras suaves

susurrantes

como caramelos de colores.

 

Cambia el cuadro, se muta el decorado.

No hay traspunte para las emociones

que hacen quiebros, sonidos

y la música

enreda los silencios de antescena.

 

La pasión  que se esconde en bambalinas

ahora asoma al proscenio reclamando

los tambores, el beso, torbellino

las miradas, el viento, remolino

revolviendo las ropas y las hojas

hasta poner el mundo boca arriba

y el fuego entre las letras poderosas.

 

La pasión atraganta, sobrecoge,

enardece y desboca en correntía

hace herida, escuece y también calma,

y es suave, y abrupta, y mediodía.

Imprevisible y franca

como la propia vida.

 

Por eso dame rituales, dame juego,

caballeros, espadas, damiselas,

huracanes, conciertos, mariposas,

cataratas, misterios y escaleras,

ese ritmo trepidante de la acción

hasta que caiga el telón

y finalice la escena.

 

Reinventarse

Reinventarse,

como un código de desbloqueo,

de los acantilados de minutos,

 cuajar las horas,

desplegar las rutas,

siendo timón en mar

de turbulencias.

Sea, pues, la pirotecnia entre su ropa

y mapamundi los amaneceres.

Reinventarse,

entre los soportales de las rúas,

porque Compostela es una isla,

en los mares de su boca,

y yo la convergencia de sus tronos.

Atlántico en imperio,

mar de dentro,

vestido en marejada.

Regresarse

en esos atardeceres,

susurrantes,

cascada sobre dunas,

claroscuro,

esculpiendo la luz.

El poniente siempre barniza las miradas,

formateando la memoria de los versos,

en la floración de los sentidos,

el desgobierno de los vientos,

los venideros días, peregrinos,

del sol que desnuda tu cintura.

en el remanso de todas las auroras

BARROCO

Confieso no me entusiasma el minimalismo y las doctrinas estandarizadas,

y ya va un cuarto poema intimista, ahondando en mi filosofía.

 

BARROCO

La mácula al nacer

en ese adjetivar polisémico

de la imperiosa curvatura de tus líneas,

femenino, irracional, dionisiaco,

siempre lo peyorativo que nos une a las hembras y las artes.

Y eso quizá es el mayor atributo

de la eternidad de tus fundamentos.

 

Y si menos no es más,

si ese menos,

creado en las subprimes y los brokers

es solo frío,

la uniformidad de un cliché de lo estéticamente correcto

y lo moralmente incorrecto.

 

Si menos no fuera más

y puede que nunca lo fuera,

te alzarías victorioso entre los géneros,

sobre la diversidad del argumento,

sin anormarnos,

enfáticos,

en la pasión visual de un múltiple caleidoscopio

y la llanura viva de la inocencia

desbordando colores, curvas, formas, vida.

 

Dame, pues, música,

dame abundancia

Dame   Baroco*,

el silogismo

emborrachado en la suerte de los ángeles,

dame la tierra que gira

y que promete

la existencia de más lunas.

 

 

 

 

 

(*vocablo baroco o barocco que designa en la lógica aristotélica un tipo de silogismo)

No sin poesía

No sin poesía,

pudiéramos amarnos al atardecer,

cuando la hierba encuentra su verde insuperable,

y contar las piedras del camino,

buscando cualquier lugar al que llamar casa.

Pudiéramos conversar transformando,

la palabra curiosa, la palabra confusa,

la palabra enredada entre las rosas,

y tal vez, pudiéramos seguir amando,

cuando la noche alcanzase las cortinas,

desmorando los naipes en apuesta

sobre el gris neón de nuestros pasos.

 

Pudiéramos, sí, pudiéramos amarnos…

pero no sin poesía.

Pido disculpas

Pido disculpas a la vida

por buscarte en cada esquina

entre los versos  que riman

en tí,  la savia divina

que derrota mi cordura

por dibujar tu figura

atrapada en mi cintura

en amanecer del sol

Pido disculpas, yo pido

por traerte hacia mi mundo

en el sueño más profundo

por romper tiempo y espacio

para amarte más despacio

por acelerar la tierra

por saltar las escaleras

por no dejar que te fueras

sin amarte a la primera

la segunda, la tercera

y la cuarta o  la novena

hasta que el el alba me llame

matizando tu sabor

Pido disculpas, yo pido

por estremecer tus ojos

por quebrar tu hilo rojo

y traerte un hilo azul

para que nuestra sonrisa

en esta tarde sin prisas

nos derrote en el amor

Te pido, pido disculpas

por quererte cada día

en una estrella escondida

por arañar tus recuerdos

y destronando los nudos

nombrarte rey de mis mundos

en el lugar más profundo

del espacio entre tu y yo