Perdida entre las hojas

Pudiera cortar y pegar un emoticono

en la puerta de mis sensaciones

para decir que estoy  en el borde

de un monumental precipicio,

de detenerme en aullido, grito de posesa

desesperadamente perdida entre las hojas

que bordean la arboleda hacia mi casa.

Por mucho que camine descalza

sobre el arco iris,

no puedo verme,

no puedo oirme.

ya no sé cómo tunear la conversación

para que no resulte ridícula.

no puedo verme en tus ojos

porque en tus ojos

solo hay orgullo

Todavía te quiero

 

Mis pies,

como pinceles,

sobre el terrazo,

tatuando de rosas,

el quebranto de sus piedras,

rellenando,

la sinrazón de tu ausencia.

 

Acrílico delineando

las desventuras,

entre el huecos dedos,

acantilado de recuerdos,

precipitándose

sobre mis estrofas.

 

Todavía te quiero

Solsticio/ O cepo do nadal

La ruta hacia tus manos,

transita todos los compases

que marcan nuestros cuerpos,

bajo la adherencia de los tiempos

y la sindicación de este solsticio.

 

El viento dispersando

la pradera de anemones,

báculo y lecho sobre el que descorchamos

la celebración de los encuentros.

 

Campanario de sauces asintiendo,

la fogata del tronco

en el renacimiento de los verbos.

 

Así es la trinidad de las edades,

clamando,

al imponente sol de este comienzo.

 

Cien rosas para una golondrina

 

En un vuelco, la nube, impredecible y fría

es sombra sobre el mar del faro que la guía,

curioso porvenir escrito en profecía,

con olas encalladas sobre la marquesina.

 

El mar, majestuoso, impone su salida

Inmenso, ensimismado, en la marea viva

 

Y es que el vivir semeja a veces a esta rima,

Salvaje, encadenado, indómito en el día,

y a la noche que viene, en aire retenida,

como aguardando el roce de tu ropa en la mía

la cadencia del viento en clave que mitiga

el ardor de tu nombre y la luz que tú miras.

 

En un vuelco, la nube, impredecible y fría

el  futuro insolente del reto de la vida:

Un ramo de cien rosas para una golondrina

 

 

 

 

 

 

 

Momentos

Me gusta cuando,

tanteas mis curvas

sonriendo mis sensaciones,

cuando,

hay claridad en tus ojos

arrebatados en luz,

dulcificados,

peso y aplomo

en la instantánea cuerda de los besos.

Momentos,

esos momentos,

que se quedan pegados,

tan pegados,

como corchea improvisada

en el pentagrama de la vida.

 

 

Texto: Universoespejo. Pilar Astray Chacón

Imagen: Pixabay. Cedida gratuitamente por Ljcor

 

Persistencia

 

Rozo tus ojos en tono disuasivo

la mirada en silencio persuasivo

de olvido por pasión y por despecho

en falso duelo y en tiempo diferido

 

Siembra la duda, bajo el aplomo herido

mientras me increpo, en tono imperativo

que he de olvidarte, como si fuera olvido

lo que está unido para querer quedarse

lo que se encuentra en verbo entretejido

entre los trozos del viento siempre amante

del aroma del norte arpado y mio

 

Hielo sobre el café,  que me despierte

del sueño que me es siempre recurrente

poblar cualquier limbo que me haga resistente

un puente hacia el amor que está presente

puente sobre las nubes para verte

 

Dejemos ya el ayer, el antes, el olvido

lo que no pudo ser o lo que ya ocurrido

momento por momento, en beso efervescente

por persistir amor, seamos resilientes

Fugacidad

El  aire viajante

retozando en tu pelo

conspirando, conspirándome

los versos más perfectos

tan fugaces

entre los sonidos de tu ropa

 

Hija del viento

Cuando todo era azul

y el agua chapoteaba sobre sus propios pies

surgió la melodía,

esa música que fue creando nuestro mundo

desde una paleta de partículas indivisibles

Esa melodía

que ahora vuelve a sonar

con el trino mayor del clarinete

mientras dibujo sobre mis paredes

aquel abanico multicolor

Qué difícil es respirar

«cuando no puedo apartar los ojos de ti»

Definitivamente, pienso, somos viento

en este corto viaje que es la vida

LLamada

Tu llamada es un universo

un sol en poniente

sin quiebra de infinito

Tu llamada es puente de nubes

rozándome la piel

la sal de mi mirada

Tu llamada es un universo

porque tus besos

no saben de distancia

posándose

susurrándome

sobre mi oído

que volverás a llamarme cada tarde

 

 

 

Nada que decir

Callar, no expresando nuestros sentimientos más positivos, puede hacernos perder lo que más queremos.

 

No hay nada que decir

para mejor consuelo

lo niegas, y al partir

detienes ese vuelo

todos los sentimientos

de bruces hacia el suelo

Incierto el porvenir

ignorante de cielos

hipotecado en duelos

que se perdió al partir

sin recordar lo nuestro

Cuando nada se dijo

por no decir te quiero

no hay nada que decir

aunque de amor me muero