Afirmaría tu presencia,
en este instante,
en el que rozas mis labios
en rebelión al olvido,
ese rocío revolucionario, atrincherado
en la resistencia de mi boca.
Muchas veces,
aunque no lo creas,
Te siento.
Fotografía: Un alfabeto para amarse
Afirmaría tu presencia,
en este instante,
en el que rozas mis labios
en rebelión al olvido,
ese rocío revolucionario, atrincherado
en la resistencia de mi boca.
Muchas veces,
aunque no lo creas,
Te siento.
Fotografía: Un alfabeto para amarse
Imagina,
sobre todos mis mapas
tu paisaje,
los árboles
acariciando
la libertad del agua,
tus ojos discurriendo,
corriente contínua,
navegantes
al juego de mis manos.
Yo te anhelo
presente,
luz del día,
sobre todas las caras de mis dados.
Me temo que he perdido la leyenda
de la cartografía de tus besos.
Un reloj de arena me sacude,
cobrándome los momentos.
confundiéndome,
y no me reinvento,
me temo que he perdido
la tarjeta de embarque hacia tu cuerpo.
Pronto vino el amor y la palabra,
el amor, el no amor, la destemplanza
y la gruta acallada de las sombras,
hiriéndonos la espalda,
derramándose,
en los rincones de aquella nuestra casa.
Luego volvió el amor, acariciando,
todos los contornos de mi ropa
y creí en la isla de su nombre,
en la bandera del sol
y en la esperanza.
Muchas veces pienso
que somos burbujas,
cada cual,
con una idea
de lo que debe ser amar,
de lo que debe ser el otro.
Burbujas,
que no se rozan,
pero sí se contaminan,
demandando,
que la otra se le parezca,
que la otra sienta,
que la otra diga,
que se inhunden
convergentes.
Puede ser que la idea nos persista
martilleándonos las noches,
y los días…
no hay amor felizmente imposible,
pero tampoco felizmente posible,
sino se deja un poco de amar,
cuanto menos te amo
mejor nos queremos,
cuanto menos te quiero,
mejor nos amamos.
Las burbujas,
caen de bruces al suelo,
quemarropa,
tú y yo en diagrama,
tú y yo en stand by,
consumiéndonos.
No hay nada perfecto
lo políticamente correcto,
resulta peor corsé que la esperanza,
lo que se espera de ti,
lo que se espera de mí,
y de nuestra historia.
Yo soy un ser defectuoso,
navegando en los mares del reproche
y también un ser desesperado
por el sabor imponente de tus labios
y la paz que me dan tus abrazos
las buenas noches en el whatsapp
y aquel emoticón
que hicimos nuestro código secreto.
Pemíteme que te ame
imperfectamente.
Todavía queda tiempo
para escribir nuestra nueva historia.
Hay veces que el cielo se cierra
atragantando la atmósfera,
y callan los tiempos
y la luna,
y hablan de más las gaviotas,
revolviendo ausencias,
replicando,
sobre un mar de palabras extendidas.
Hay veces que se muere el amor
cuando no debiera hacerlo.
Me basta con sentirte poesía,
ser, en definitiva, pasajera
de un vuelo viajante a tu sonrisa.
A veces pienso que escribo mucha poesía,
me voy acostumbrando a partir frases
salidas desde dentro
y en mis versos
toman formas las nubes más oscuras
y los vientos celestes que se apagan
en ojos silenciosos.
No siempre hay un plano de viaje
ni entendemos los mapas.
Muchas veces
las rutas se nos tuercen
desangrando
toda expectativa.
Muchas veces caminamos descalzos
y perdidos en pedazos de versos.
A veces pienso que escribo mucha poesía
y tomo aire,
el discurrir de la vida no se asemeja
a un cuento de princesas.
Aun así, cuando cae la tarde
la impronta genética sucumbe
en mi adicción al oeste
y en ese ocaso de sol, sol rojo
en el atardecer de mi silencio,
creo en la metamorfosis
“y fueron felices,
sin ni siquiera comer perdices”
No necesito príncipe, ni rana,
ni siquiera la promesa de inmortalidad.
me basta con sentirte poesía,
ser, en definitiva, pasajera
de un vuelo viajante a tu sonrisa.
Te amaré esta noche,
igual que la primera,
o que la última.
Te amaré
en el espacio abrigado de los besos
y en el reflejo de la luna.
Puede que nuestro amor no sea eterno,
pero sí lo serán nuestros momentos,
regalados,
en la extrema poesía de tus brazos.
Acércate de nuevo,
que quiero deslizarme por tu nombre,
como si fuera un sueño
y resucitarme piel en verbo..
Tenemos un tejado compartido
en la impronta del recuerdo,
dos copas de buen vino
y un envite,
apuesta a cielo abierto.
Despleguemos los toldos entre soles
seamos paisaje en estuario,
llanura de sentidos
la rebelión del fuego
Acércate
acércate de nuevo
Una suerte de luz,
invadiendo
la oscuridad de mi letargo.
Me perturba
que mi noche siga oliendo a tí.
El recuerdo, subrepticio,
traiciona mi mirada
y te reinventa
sobre el techo iluminado de mis ojos.
El teclado ya no es un refugio en blanco.
Una iluminaria de letras
forma tu nombre
Si hay resurrección en la verdad.
la verdad,
es que te sigo amando.