Nadie especial

No soy lluvia imborrable

sobre el calendario

de tus días de invierno

No te diré que soy imprescindible,

ni siquiera aquella frase.

tan manida,

de que nadie te querrá igual,

no te inundaré de post-it la ventana

ni haré de un corazón mi estado del WhatsApp

no encargaré una cartelería,

una foto prendida, tampoco una postal.

con un te quiero.

Yo no soy nadie especial,

soy igual que cualquiera

y por eso,

solo puedo prometerte,

Amarte,

hasta que la luna

torne en cordillera

todas las llanuras,

Amarte,

hasta que las estrellas

coronen de amapolas

la galaxia muda de los besos.

Alter ego

Voy detrás, invisible, como una nube blanca,

humo del cigarrillo sobre tu garganta,

el soplido de aire al crujir las palabras.

 

Quizá ya me hayas visto, quizá no lo recuerdas,

derramando caricias sobre el vibrante ruido

y en la ventana amarga de toda la desgana,

amenizando en gris  de noche atarcedido,

mandíbulas abiertas en eco detenido,

verdad de ser aquello por lo que tú has venido.

 

Que te diré, que lo sabes, aunque sea lo mismo,

lo siempre te encuentra, la que siempre te digo,

por eso, que ya es hora, de quebrantar el ritmo,

volar entre los soles que forman este istmo,

entre cascadas áridas, pajares de sonido,

estrellados murales de lápices sin caja

refugio para huérfanos de la mitad del alma

un techo improvisado de papeles de plata.

 

Ya me duelen las manos de hacer tanto pesebre,

un nido para hablarte, un lecho de montaña.

Voy detrás, invisible, como una nube blanca

humo del cigarrillo sobre tu garganta

 

Víctor Hugo y sus mesas parlantes

            Me impacta la carga poética de las “ mesas parlantes” de Víctor Hugo. Es un ejercicio de metafísica, más allá de la pura poesía. Ningún capítulo tiene desperdicio. Ninguno.

            El espacio no tiene mirada. El espacio, el tiempo, dos apariencias, dos visiones,  dos imposibles, dos ojos reventados de horror, dos pezuñas sangrantes del castigo, dos mandíbulas formidables del abismo…

              Hablar en lengua celeste- dice( en teoría) Galileo- es lanzar llamas…Todo esto no tiene nombre, todo esto es luz y desconocido, todo es rayo y es máscara, es sol y es errante…el espacio no tiene pasaporte, no hay descripción del cielo.

              El evangelio, comenta en otra mesa, ha hecho de la tumba algo clemente para los arrepentidos, pero, hete aquí su error, ha hecho de ella algo inexorable para los miserables.

              La noche es la democracia estrellada, no hay astros huérfanos, no hay estrellas viudas, no hay soles perdidos. El firmamento es la república simbólica que mezcla los astros de todos los rangos y realiza la fraternidad …

                Amor, amor, tu eres la solución suprema, la última cifra…el cálculo extremo

                 El mediocre se queja de las migajas del cielo, estudia el universo desde el miserable punto de vista de la tierra , con apetito de humo, glotón de bruma, famélico de sombras. Si yo estuviera en este lugar pediría un todo o nada, la inmensidad, vuestros telescopios encarcelan el cielo…

                  Las agrupaciones de las diferentes frases son mías,  las palabras enigmáticas de Víctor Hugo, poesía de la grande para disfrutar esta noche de Reyes. Un abrazo a todos

Solsticio/ O cepo do nadal

La ruta hacia tus manos,

transita todos los compases

que marcan nuestros cuerpos,

bajo la adherencia de los tiempos

y la sindicación de este solsticio.

 

El viento dispersando

la pradera de anemones,

báculo y lecho sobre el que descorchamos

la celebración de los encuentros.

 

Campanario de sauces asintiendo,

la fogata del tronco

en el renacimiento de los verbos.

 

Así es la trinidad de las edades,

clamando,

al imponente sol de este comienzo.

 

Ellos crecen

Lápices de colores,

desparramados,

sobre una carpeta

formando una catapulta de madera:

El ayer no pasado.

 

Es curioso, ya no veo

las montañas

en el dibujo de aquella casa,

la chimenea aún humea

y quizá todavía,

exista ese duende entre los bosques,

aquel que siempre enseñaba piruetas,

los días de colegio.

 

El pequeño rio serpentea,

el paisaje de invierno.

Nieve sobre la copa de los árboles

y un resto de pegamento

del día que formamos tu palabra,

los pasos descalzos sobre el pasillo

y la planta del alfeizar

para aprender a cuidar las sensaciones.

 

Fotosíntesis sobre la piel,

desescamándose en mariposa,

hacedor de pasteles de trufa,

rescatador de pérdidas

y de mí misma

en el intenso brillo de tus ojos.

 

 

Repasemos: Hay lápices de colores

desparramados, como sueños

entre los clasificadores de papel

de las emociones.

Sonata

Hay lenguaje en el aire,

tal vez,una sonata,

interpretada en tramos de estaciones,

épocas imperiales y epopeyas,

ruidosos cantos, bailes y sainetes,

taconeos y saltos entre puntas,

allegro cabriole y échappé,

un coro de delfines y una pauta,

que ordena la entradilla entre sus claves,

a medida que avanzan los sucesos.

 

Hay música en el aire,

y hay historias,

tú lo sabes

Y mientras tanto

acaricias tu pelo en la ventana,

yo adelanto mil estrellas para hablarte

desde lejos.

 

 

Hay veces, que el océano se pierde

Hay veces que el océano se pierde

en un concierto de liras encendidas,

las estrellas no encuentran acomodo,

el cielo se oscurece

y se acelera ,

el ritmo de la tierra,

murmullo entre las sombras desoídas.

en imponente y ciclónico universo.

 

Hay veces,  que el océano se pierde,

agitando la arena de mis ojos,

y todo está callado,

enegrecido

en el compás errante de tu nombre

y el dolor penetrante de tu ausencia.

 

 

Sueño

 

No siempre fue ella

en blanca tez

sobre la curva de sus identidades

desconcertando al agua

en las coordenadas de los sueños

 

No siempre fue él

incorporándose

salvaje melodía siempre inquieta

entre los rostros que todavía restan

 

 

Dime, tú, si tú pudieras

comprender las dimensiones

de la dama que nace sobre el lago,

si tus ojos,

hubieran amanecido tecleando

sus inspiraciones,

si tú fueras,

aquel a quien  busca el mensajero,

quizás,

ya hubieras tenido este sueño

Cien rosas para una golondrina

 

En un vuelco, la nube, impredecible y fría

es sombra sobre el mar del faro que la guía,

curioso porvenir escrito en profecía,

con olas encalladas sobre la marquesina.

 

El mar, majestuoso, impone su salida

Inmenso, ensimismado, en la marea viva

 

Y es que el vivir semeja a veces a esta rima,

Salvaje, encadenado, indómito en el día,

y a la noche que viene, en aire retenida,

como aguardando el roce de tu ropa en la mía

la cadencia del viento en clave que mitiga

el ardor de tu nombre y la luz que tú miras.

 

En un vuelco, la nube, impredecible y fría

el  futuro insolente del reto de la vida:

Un ramo de cien rosas para una golondrina

 

 

 

 

 

 

 

Hay quien…

 Piedra

Hay  quien afirma la nada

por huir del vacío,

gritando en un acantilado

al viento,

apuesta frente al calendario

pretendiendo

que el tiempo le favorezca,

como si detuviera

la impresión de la vida

Papel

Otros se engullen

cual canívales

entre cosas inservibles

trasponiéndose,

multidimensionando

plásticos que determinen sus fronteras

 Tijera

Otros se afirman bajo el todo

buscándose en la luz

inmensidad del óceano

la memoría colectiva,

los primigenios metales

y los consabidos preceptos del inconsciente

Piedra

Otros disfrazan identidades

en el engaño

de que la soledad no les comprende

compartiendo un emoticono permanente

repelentemente impostado

Papel

Carpe diem

comiéndose la vida

Peldaño a peldaño,

reto a reto, minutos

con tan incesante actividad

que desconcierta,

parecen desear llegar a ese final

que al mismo tiempo tanto temen

 

Piedra, papel, tijera

Sobre círculos de agua

en el movimiento de la vida.