Justificaciones y emociones

Cuando Justiniano, recogiendo las ideas de Aristóteles sobre el amor filial, en una de sus Novelas repetía aquello de que el amor desciende, luego asciende y después se extiende, adagio del que quedó prendado hasta el mismo Cervantes, utilizaba las referencias al afecto familiar, siempre en la línea de sangre, y para justificar la el mantenimiento de los bienes en la familia de origen. Línea descendente(hijos), ascendente(padres) y la colateral(hermanos). Pero por ahí no quiero seguir, no quiero aburriros con una parrafada de derecho sucesorio. Volvamos a la frase. Era defendible. El amor a los hijos es el más grande. ¿Pero esa era la finalidad real?¿Por qué no el amor carnal?¿Es aplicable a toda clase de afectos? ¿Es una ley física universal que mimetice y siga el universo? El amor de pareja ¿Creéis que primero desciende y luego asciende? El amor universal ¿No se expande primero? Las respuestas que podríamos dar nos indican que Justiniano fue un pionero de la posverdad, nos versó la regla sobre el afecto para justificar el traspaso de los bienes, lo que en una sociedad romana patriarcal,significaba mucho y no tan bueno para la viuda,(a tanta expansión no llega).

        La emoción nos lleva a la conducta, o quizás sea lo contrario, la emoción es el caramelo, el envoltorio de la finalidad real. El afecto- digo los bienes- descienden

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